CUESTIONAMIENTOS

Los zapatos de Varela: Gilda de la Guardia de Ferrer

Los zapatos de Varela: Gilda de la Guardia de Ferrer Los zapatos de Varela: Gilda de la Guardia de Ferrer
Los zapatos de Varela: Gilda de la Guardia de Ferrer

Los zapatos de Varela, que parecían lentos pero seguros, empiezan a llenarse de lodo. La injerencia del Ejecutivo en el Órgano Judicial ha tirado por la borda muchas de las esperanzas que teníamos de empezar a creer en el gobierno y, por ende, en el país. Es lo que se llama destruir con los pies lo que has hecho con las manos. Se instaura un proceso democrático para la selección de los magistrados, con amplias oportunidades para que la población exprese sus aspiraciones y objeciones y, acto seguido, se echa por tierra toda esta buena gestión, poniendo a estos mismos magistrados a postular y a elegir como presidente de la Corte Suprema de Justicia a un lobo viejo disfrazado de abuelita, capaz de ponerle la piel de gallina a más de una Caperucita.

¿Qué agenda tan importante puede tener un presidente como para querer controlar al Órgano Judicial? La respuesta es obvia. Si tienes que contar con la torcedura de brazo de los magistrados para llevar adelante tu agenda de país es porque esta definitivamente no coincide con los intereses de una justicia imparcial e independiente. La separación de poderes es un principio fundamental de la democracia y tiene que haber una razón muy poderosa –desconocida por todos– para haberla violentado de esta manera.

Hasta este momento, le hemos dado siempre el beneficio de la duda al nuevo gobierno. La mera comparación con el gobierno anterior –como bien dice don Bobby Eisenmann– lo revestía hasta ahora de un blindaje que se empieza a corroer y parece más un colador que una coraza. Hay muchos temas que han despertado preocupación en la ciudadanía: la permanencia de un acusado por los tribunales en la junta directiva de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), la justicia ausente para algunos protagonistas del gobierno anterior y la contratación directa por parte de la Dirección de Asistencia Social (DAS, antiguo y mal recordado PAN) a allegados del gobierno, por mencionar algunos.

Hemos querido mirar para otro lado, con el convencimiento de que las cosas fundamentales –con el adecentamiento de la justicia como tema principal– sí se estaban llevando adelante en buena lid. No ha sido fácil para los panameños empezar a tener fe en el sistema, después de haber sido ultrajados de la forma que fuimos en el gobierno pasado. Las cicatrices son profundas y la única forma de sanarlas es recuperando la confianza.

Pero la confianza es un animal muy receloso que solo asoma la cabeza si lo alimentas todos los días de buenas intenciones, buenos ejemplos, buenas prácticas. Un desliz, como el que acaba de cometer el Ejecutivo es suficiente para que salga huyendo y no vuelva a salir de su guarida hasta que vengan tiempos mejores. Ojalá que los actuales gobernantes sepan medir lo que esta metida de pata ha representado para el país: se ha derrumbado el castillo de naipes que felizmente veníamos construyendo.

Una vez que se pierde la confianza en las instituciones, se pierde la confianza en el país. Hay muchos que se lamentan de que la economía está lenta, que las cosas están paradas, que no se respira prosperidad. Hemos tomado la palabra del gobierno de que estamos creciendo por encima del 6% y que somos la economía más pujante de Latinoamérica, para llenarnos de paciencia y creer que, en efecto, nos espera un futuro mejor.

La buena voluntad que hemos demostrado con este y varios otros temas es un valioso activo que ahora el gobierno ha dispuesto desperdiciar. Las historias que se escuchan de trabas burocráticas y deudas de instituciones estancadas en Contraloría empiezan a tener mayor resonancia. Antes lo veíamos como una cuota de sacrificio que estábamos dispuestos a pagar con tal de que el país estuviera bien encaminado, surge ahora la duda de que si valdrá la pena o si vamos a terminar en lo mismo de siempre.

Parece que no hay forma de ponerse en los zapatos del pueblo. Cuando no nos sacan llagas, empiezan a llenarse de lodo. Tan fácil que es calzarlos a la medida de las aspiraciones de la mayoría de los ciudadanos de este país y ponerlos a caminar a buen ritmo y con paso seguro. No importa que aprieten. Lo importante es que no se pierda de vista el camino hacia una verdadera democracia y, en el proceso, se le devuelva la fe –no solo la fe en Dios– a todo un pueblo.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

FONDOS Banda musical hace recolecta para viajar a Pasadena

La banda está integrada por 250 estudiantes.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

15 Nov 2017

Primer premio

4 7 2 9

BABB

Serie: 20 Folio: 11

2o premio

5026

3er premio

9314

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código