Altos del Golf

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Seguridad presidencial. La calle que conduce a la casa del presidente de la República, Ricardo Martinelli, permanece custodiada por policías del Servicio de Protección Institucional. Seguridad presidencial. La calle que conduce a la casa del presidente de la República, Ricardo Martinelli, permanece custodiada por policías del Servicio de Protección Institucional.
Seguridad presidencial. La calle que conduce a la casa del presidente de la República, Ricardo Martinelli, permanece custodiada por policías del Servicio de Protección Institucional.

Altos del Golf es uno de los barrios más exclusivos de la ciudad de Panamá. Allí viven altos funcionarios, expresidentes, el actual mandatario, políticos, diplomáticos y empresarios.

Se caracteriza por terrenos y casas grandes, muchas construidas hace más de 50 años.

Algunas de las primeras viviendas fueron edificadas por el arquitecto de origen austriaco Louis Martinz, que llegó a Panamá a finales de la década de 1910.

“Hace 55 años el barrio era una belleza, las primeras casas eran sencillas, no tenían tapias ni cercas laterales, con terrenos grandes y verdor”, recuerda Álvaro González Clare, arquitecto y residente del área hace 45 años.

Añora los días cuando era un sector seguro, donde los niños podían montar bicicleta y él podía caminar con tranquilidad.

En tanto, Markela González de Reyes vive en el barrio hace siete años. “Me gusta porque es tranquilo, céntrico”. A la residente Rita Fábrega de Theoktisto, además de lo céntrico, le gustan las construcciones antiguas, espaciosas y cómodas.

Sonia de León de Davis, también residente, lo describe como un lugar “muy rico para vivir”, al igual que Edwin Chávez, con 38 años allí, dice que el barrio “todavía conserva la familiaridad entre vecinos”.

En la zona de 160 hectáreas, incluyendo el Parque Omar, hay más de 20 locales comerciales e instituciones, entre las que destacan la Caja de Seguro Social, una estación de gasolina, un restaurante de comida rápida, una lavandería, una farmacia, un centro médico, un gimnasio, un asilo, una escuela, un jardín de niños, un spa, una tienda de delicatessen y vinos, dos bancos y una tienda de mascotas.

VECINOS UNIDOS

Ricardo Delvalle vive en el área desde hace 50 años y es tesorero de la Asociación de residentes de la urbanización Altos del Golf, Loma Alegre y áreas aledañas, legalmente constituida desde 2007.

“Durante las dos administraciones [gobiernos] hemos lidiado con las instituciones y sus cambios de directores o ministros tratando de ver de qué manera se logra mantener este sistema de barrio residencial alrededor del gran pulmón de la ciudad”, expresó.

Delvalle indica que la falta de planificación urbana es uno de los problemas que más afecta al barrio. “El resultado del caos viene por el tráfico, falta de agua y la falta de capacidad de recoger la basura o del alcantarillado”, afirma.

Hay varias casas de la zona que han sido convertidas en comercios o están en proceso de convertirse, manifiesta González Clare.

“El comercio sigue al tráfico y aumenta el potencial del valor comercial y detrás del tráfico viene la presión del desarrollo”, sostiene. A esto se suma la “negligencia de las autoridades, intereses económicos, mala intención y rencores sociales”.

ZONIFICACIÓN

La inquietud de Markela de Reyes radica en los cambios de zonificación. “Han cambiado la densidad del área. Antes solo se permitían edificios de seis pisos de altura, ahora los hay donde habitan muchas familias y no les exigen que tengan suficientes estacionamientos y menos para visitas”.

A Delvalle y a González Clare les preocupa la construcción del edificio Tee One, pues está situado en una esquina entre el Parque Omar, la avenida Belisario Porras y una de las entradas principales del barrio.

José García Acedo, gerente de Haus, promotora del edificio, explica que “no solo cumplirá, sino que excederá las normas de zonificación, requerimiento de áreas verdes y capacidad de manejo de sistemas pluviales y cantidad de estacionamientos”.

En cuanto a la etapa de desarrollo, “será en forma ordenada para no afectar el tránsito vehicular ni los predios de los vecinos”.

Por su parte, a Rita Fábrega de Theoktisto le molesta que “no se respeta la zonificación”. Ella investigó si se habían dado cambios en el sector y le confirmaron que no. Sin embargo, al lado de su casa opera un negocio.

“Nos hemos quejado por todos los canales, pero nadie nos ha sabido dar respuesta”, señala.

Ante esta denuncia, Bienvenido Mojica, de relaciones públicas del Ministerio de Comercio e Industrias, explicó que la entidad expide los permisos, pero el Municipio de Panamá y el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) son los responsables de velar por que operen en el suelo adecuado.

Destaca que a través de PanamaEmprende, los que deseen abrir negocios pueden hacerlo, “con la única obligación de avisar al Estado que inician una nueva operación”.

Mientras que Arelis Mora, de relaciones públicas del Miviot, dijo que la dirección de Control y Orientación del Desarrollo afirma que ese spa no tiene la zonificación y que los residentes deben ir al municipio y presentar el reclamo.

Respecto a ese negocio, el municipio no brindó respuestas, a pesar de que dos periodistas de este diario llamaron y enviaron correos electrónicos.

SEGURIDAD E INDIGENTES

La falta de seguridad es otro problema que inquieta a Fábrega y Chávez. En el caso de Fábrega, porque en dos ocasiones ha dejado carros afuera de su casa y le han robado lo que tenía dentro.

“No hay respuesta por parte de la policía cuando uno los llama”. “Siempre me dicen que no hay agentes. Aquí no existe la ronda”, añade.

Chávez vive al lado de donde residió el dictador Manuel Antonio Noriega. Esta propiedad se convirtió en cueva de indigentes y le gustaría que hubiese más presencia policial.

Fuentes del Departamento de Trabajo Social de la Alcaldía de Panamá explicaron que regularmente se trabaja a través de denuncias de la comunidad, porque sacar a los indigentes de las calles requiere de una logística y preparación especial.

Expresan que hay que tener un vehículo para trasladarlos, un lugar para asearlos, vestirlos, alimentarlos y albergarlos. Las denuncias se pueden hacer en los teléfonos 506-9620 y 506-9663.

Bolívar Lasso, subcomisionado de Seguridad Ciudadana de la Policía Nacional, informa que lo más importante para la institución es educar a las comunidades.

Señala que la organización vecinal es clave para prepararse en materia de seguridad. “A través de vecinos vigilantes han superado la etapa de los robos y hurtos”.

Indica que la Policía previene el delito con la participación ciudadana, ya que una parte la pone la entidad y la otra, el 70%, la comunidad.

Cuenta que cuando se hacen llamadas al cuartel, las personas no saben con quién hablan. “El líder comunitario y los vecinos vigilantes saben con quién hablar y cuáles son las líneas calientes, como el 104 y el 511-9081, que certifican que el patrulla haya llegado”.

Su recomendación es que no dejen los carros afuera de las casas y verifiquen que las puertas queden bien cerradas. “No dejen objetos de valor. Si va llegando y ve que hay algún carro sospechoso, no se estacione y llame a las autoridades”.

VÍAS NO DESEADAS

El tránsito se ha incrementado en la zona, sobre todo por la cantidad de personas que van de la vía Porras a vía España.

Según González, lo que ha afectado son las medidas tomadas por la Autoridad de Tránsito Terrestre (ATTT), al establecer una sola vía en la calle Segunda de Parque Lefevre, “que empeorará más, una vez que estén habitados los nuevos edificios que se construyen”.

Otros vecinos manifestaron su deseo de que vuelvan a habilitar las dos vías.

Álvaro González y Ricardo Delvalle, incluso, han enviado cartas a la institución. “Todo el tráfico que se mete allí y la cantidad de carros que entra al barrio es el preámbulo de la terminación del valor residencial”, advierten.

Carlos Ayuso, director de operaciones de la ATTT, explica que si se estacionaran en donde tienen que hacerlo, no se hubiese adoptado la medida.

Además, afirma que hay negocios que se colocan sin contar que son zonas residenciales y no planifican los estacionamientos necesarios.

Manifiesta que “siempre habrá grupos en contra y a favor y estamos monitoreando, porque también existen personas que están conformes con la medida”.

Explica que es un problema de distancia-tiempo, porque “prefieren pelear 30 minutos para llegar en doble vía. Con la vía en un solo sentido se corre la distancia y se llegará en menos tiempo”.

FUMIGACIÓN

Otro problema son los mosquitos. Fábrega dice que sí se hacen fumigaciones, pero deberían ser con mayor frecuencia. “Pensarán que no lo necesitamos, pero sí”, explica.

Justina de Suman, subdirectora regional de Salud del área metropolitana, dijo que las inspecciones comenzaron el 25 de febrero.

“Los residentes en las comunidades pueden solicitar las fumigaciones en los centros de salud más cercanos o a través de la línea 311, donde es tramita la petición”, dijo.

ACERAS, EN MAL ESTADO

Edwin Chávez, otro residente, explicó que las esquinas son un peligro para el peatón. Los bordes de las aceras están quebrados, sin tapas de alcantarilla, llenas de maleza en su interior, poco visibles y profundas.

Como instructor físico, cuenta que en las noches cuando debe correr con su grupo tiene que advertirles del peligro para que no caigan en los huecos.

El director de Mantenimiento del Ministerio de Obras Públicas, Reynaldo Sánchez, explicó que hay operativos de reparación de vías, que se acrecentarán a partir de las próximas semanas, cuando empiece el parcheo general, que abarcará 13 corregimientos del distrito de Panamá.

EL PARQUE OMAR

Dentro de la zona está el Parque Recreativo y Cultural Omar (Parque Omar) ubicado entre la avenida Belisario Porras y la policlínica Carlos N. Brin. Es administrado por el Ministerio de la Presidencia, asignado al Despacho de la Primera Dama.

En 1922 era un exclusivo club de golf de panameños y estadounidenses. Raúl Espinosa diseñó y construyó la primera casa club, inaugurada en diciembre de 1932 y reemplazó al rancho de paja que los albergó por 10 años. En 1974 se mudó la cancha a Cerro Viento.

Durante la gestión de Omar Torrijos Herrera se hicieron las negociaciones para adquirir estos terrenos.

“[El general Omar] Torrijos estaba interesado en recuperar para la ciudad espacios públicos abiertos para los ciudadanos en un área céntrica y accesible”, cuenta Benjamín Colamarco, exministro de Estado.

Con esa intención, en 1975, el Gobierno negocia con la directiva del club para transformarla en un parque público.

“Las negociaciones fueron complejas; ciertos sectores de la sociedad se opusieron a la idea de Torrijos, pero finalmente se materializó un acuerdo y la transacción de compra fue cerrada por 2.1 millones de dólares”, cuenta Colamarco. El parque tiene 56.5 hectáreas.

A principios de la década de 1990, durante la administración de Guillermo Endara, se le cambió el nombre a parque Héctor Gallego y retomó su nombre actual en el gobierno de Ernesto Pérez Balladares.

¿QUÉ OFRECE EL PARQUE?

Se puede visitar a partir de las 4:00 a.m. hasta las 10:00 p.m. Tiene dos piscinas que se pueden usar con un carné que cuesta $2 y un certificado de buena salud. Con estos documentos se paga $1 los adultos, y niños y jubilados 0.50 centésimos cada vez que se quiera usar.

La Biblioteca Nacional de Panamá Ernesto J. Castillero es otro punto visitado. Para hacer consultas, el usuario debe tener el carné.

El primer director fue Ernesto de J. Castillero, en 1942 y junto a él colaboraron el subdirector Galileo Patiño y Manuel María Alba.

Hay dos gimnasios, uno bajo techo y otro al aire libre, con algunas máquinas que no funcionan.

Se ubica un anfiteatro, donde se exhiben presentaciones artísticas, área de juegos para niños, una pista de patinaje bajo techo, canchas de tenis, una casa club deteriorada, una oficina de primeros auxilios, canchas de baloncesto, béisbol y fútbol, una pista para bicicletas, que es utilizada, a pesar de que está prohibido el paso de bicicletas, una pista para educación vial, dos refresquerías y venta de frutas y verduras.

Se han ubicado cámaras de seguridad y las oficinas del Servicio de Protección Institucional (SPI) que custodia la zona, pues en años anteriores ha habido robos y asaltos. Según la administración actual, no se ha reportado “ningún hecho delictivo”.

El SPI hace rondas a pie, puestos fijos, en four wheels y “lo que se estime necesario”. Hay dos ambulancias del Despacho de la Primera Dama con personal y paramédicos del SPI.

El teléfono de la sala de guardia es 527-9348. Hay 200 estacionamientos disponibles para las 10 mil a 15 mil visitas al día, según destacó Marta Linares de Martinelli, primera dama del país.

Con información de Urania Molina, Yaritza Mojica y Didier Hernán Gil Gil.

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