RECURSOS NATURALES

Anam suspende trámites para comerciar el cocobolo

El más reciente ataque contra esta especie fue descubierto cuando se confiscaron 13 contenedores con tucas en el puerto de Balboa.
El negocio de tala ilegal de cocobolo que se registra en Panamá se ha convertido en un problema internacional. Hay tres árboles en el país en la categoría de ‘riesgo crítico’: el cocobolo, la caoba y la pinotea. LA PRENSA/Archivo. El negocio de tala ilegal de cocobolo que se registra en Panamá se ha convertido en un problema internacional. Hay tres árboles en el país en la categoría de ‘riesgo crítico’: el cocobolo, la caoba y la pinotea. LA PRENSA/Archivo.
El negocio de tala ilegal de cocobolo que se registra en Panamá se ha convertido en un problema internacional. Hay tres árboles en el país en la categoría de ‘riesgo crítico’: el cocobolo, la caoba y la pinotea. LA PRENSA/Archivo.

La Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) suspendió todos los trámites destinados a la comercialización de la especie maderable conocida como cocobolo.

Esto debido al incremento de casos de tráfico ilegal de cocobolo que tiene a la especie en jaque, sobre todo en las provincias de Panamá, Darién y Los Santos.

De hecho, el caso más reciente se registró hace poco cuando la Autoridad Nacional de Aduanas decomisó un total de 13 contenedores que iban a ser enviados de contrabando hacia Hong Kong, valorados en unos $4 millones.

Los contenedores con el embarque de madera, camuflada como chatarra, fueron hallados en el puerto de Balboa, según el administrador de la Anam, Silvano Vergara. Por este caso, que pasó a manos de la Fiscalía de Delitos Ambientales, se investiga a varias personas así como a la compañía Hong Kong Scrap Metal Panamá, que había gestionado la carga de supuesta chatarra.

De acuerdo con la resolución de la Anam que suspende la comercialización y exportación del cocobolo, se ha tomado esa medida porque los permisos requieren de una “exhaustiva” supervisión para garantizar un aprovechamiento sostenible, equidad social para salvaguardar los recursos forestales.

Así mismo menciona que en la actualidad existe la necesidad de realizar un “inventario nacional” de esas especies, en especial las que están dentro de las provincias de Panamá y Darién, que incluya las áreas que cuentan con permiso de aprovechamiento forestal.

Sin embargo, el documento exceptúa de la suspensión los trámites o solicitudes que las personas hayan presentado con anterioridad a la promulgación de la mencionada resolución.

Aunque más adelante hace advertencia a aquellos solicitantes de trámites destinados a la comercialización de esa especie, que se encuentran pendientes, hacerla en “dos meses”.

“Una vez vencido el término o prórroga de dichos permisos no podrán ser renovados y los pagos no podrán ser reembolsables pues pasarán a los fondos de la Anam”, concluye el resuelto con fecha 24 de abril y que lleva la firma de Vergara.

Para el director de Especies y Cuencas Hidrográficas, Gerardo González, con ese nuevo documento lo que buscan es detener cualquier trámite relacionado con el cocobolo, para hacer un inventario de la cantidad que se está comercializando en estos momentos y así evitar situaciones como el decomiso de contenedores llenos de madera ilegal.

González señaló que en dos meses esperan tener esa información y entonces controlar más los casos de tráfico que se están reportando.

De hecho, dijo que cuentan con el apoyo del Servicio Nacional de Fronteras (Senafront), entidad que ha llevado a cabo varias incautaciones de la especie protegida.

Precisamente las estadísticas de Senafront indican que en 2014 hay nueve casos detectados, y 12 retenciones de personas. La madera se mantiene confiscada a órdenes de la fiscalía.

En 2013 se registraron 20 casos de extracción ilegal de madera y 23 detenciones, mientras que en 2012 la cantidad de casos ascendió a 36, con 15 retenciones efectuadas por las autoridades fronterizas.

Según el funcionario de la Anam, el elevado valor de la madera ha causado que organizaciones traten de violar las normas para mandar tucas de esa especie sobre todo al continente asiático.

Dirigentes indígenas plantean que el cocobolo en los últimos tres años ha pasado de ser una especie sin demanda y valor en el mercado nacional, a ser la especie más codiciada, y por ello ha alcanzado un valor por metro cúbico de $2 mil. Sin embargo, una vez sale de Panamá y llega a China, el costo se cuadruplica.

Es una madera muy dura que se utiliza generalmente en la confección de tableros para autos de lujo y para elaborar muebles finos

La norma

En los últimos dos años las autoridades ambientales han emitido varias normas para controlar la tala y venta de cocobolo, pero no ha funcionado.

La más reciente norma, es decir la Resolución AG No. 0696-2013 de la Anam dice que se podrá aprovechar esa especie siempre y cuando sean “árboles, tocones y raíces secos caídos de forma natural y previamente verificados mediante inspección técnica”.

También aquellas plantaciones forestales de cocobolo inscritas en el Registro Forestal de Anam, especies de cocobolo que estén sumergidas en el agua, madera obtenida de subasta pública y de permisos comunitarios de aprovechamiento forestal en las comarcas y reservas.

Para ambientalistas y defensores de esta especie, la norma es “muy flexible”.

Para el activista y exdirector de Legal de Anam Harley Mitchell hijo, con la nueva resolución si bien se suspende el trámite de cualquier permiso de comercialización, se hacen excepciones que permiten aprovecharse de esta especie en peligro de extinción.

Mitchell considera que la Anam no ha sido consecuente con su política de conservación del ambiente y las especies protegidas, pues en menos de dos años ha emitido cuatro resoluciones que permiten explotar y talar cocobolo en todo el país. “Eso da pie a que lleve a cabo un lavado de madera y no se le ponga un alto”, acotó.

También subrayó que es la Anam la entidad llamada a encabezar cualquier proceso en contra de la explotación de esta planta, pero no es así y ahora Senafront y la Autoridad Nacional de Aduanas son las que están haciendo detenciones e incautando contenedores ilegales.

Para la también ambientalista Alida Spadafora, es “lamentable” que la Anam no haga su función de hacer cumplir las leyes y normas para contrarrestar la deforestación ilegal en el país.

“De nada vale tener todas estas normativas si al final las autoridades no las ejecutan. La tala ilegal, sobre todo del cocobolo, se ha disparado de forma permisible en esta administración y definitivamente han fracasado”, resaltó Spadafora sobre las medidas que está adoptando el gobierno para afrontar la tala de esta especie.

Ambos defensores del medioambiente llaman la atención de las autoridades para que detengan cualquier explotación que está impactando los bosques de Darién, un parque nacional y reserva ecológica que es patrimonio mundial de la humanidad.

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