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Apenas a flote

En la temporada seca, las playas y balnearios del país se llenan de gente. Sin embargo, no siempre se cuenta con personal idóneo para atender emergencias, pese a que la ley así lo obliga. LA PRENSA/Archivo. En la temporada seca, las playas y balnearios del país se llenan de gente. Sin embargo, no siempre se cuenta con personal idóneo para atender emergencias, pese a que la ley así lo obliga. LA PRENSA/Archivo.
En la temporada seca, las playas y balnearios del país se llenan de gente. Sin embargo, no siempre se cuenta con personal idóneo para atender emergencias, pese a que la ley así lo obliga. LA PRENSA/Archivo.

En 2002, Guadalupe Ortega, una niña de seis años, se ahogó en una piscina de un complejo hotelero de las playas del Pacífico panameño. La falta de suficientes guardavidas fue una de las causas que se esgrimió para explicar la muerte de la menor.

No había entonces ninguna exigencia legal que obligara a esos centros a contar con medidas de seguridad para los bañistas.

El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) emitió la Resolución No. 012 del 26 de diciembre de 2001, en la que se establecía que “todos los balnearios del país, ríos, playas, piscinas y lagos deberían tener personal idóneo en rescate acuático”.

La resolución, pese a que permitió que se hicieran inspecciones a las instalaciones de los centros recreativos, no tenía ninguna fuerza coercitiva, por lo que solían ignorarse sus recomendaciones. En 2004 dejó de aplicarse.

Tras la insistencia, entre otros, de la Asociación de Guardavidas de Panamá, el 5 de junio de 2007 se aprobó la Ley 29, que regula el oficio profesional del salvamento acuático en Panamá.

Todas las instalaciones con áreas de esparcimiento acuático, deberían, a partir de la vigencia de esa ley, contratar los servicios de guardavidas. Sin embargo, el presidente de la Asociación de Guardavidas de Panamá, Nelson Lara, cuestionó la carencia de una reglamentación de la norma que, decía, era una de las causas de que en un alto porcentaje de balnearios, piscinas en hoteles y clubes de playa no tuvieran personal entrenado en primeros auxilios.

Estadísticas del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) mostraban que durante 2007 se habían registrado 78 muertes por inmersión, varias de ellas en lugares donde la ley contempla que debía haber guardavidas.

En noviembre de 2008, ya en vísperas del inicio de la temporada seca, cuando la gente acude a los balnearios del país, todavía no se había reglamentado la ley y el déficit de guardavidas se mantenía, según Lara.

Un año más tarde, en noviembre de 2009, otra tragedia volvió a ocurrir, esta vez en un sitio recreativo de Santiago de Veraguas, donde perdió la vida Jason De Gracia, de 19 años. La falta de guardavidas fue, entre otras, la causa del fallecimiento del joven, según denunciaron sus familiares. La tragedia de la familia De Gracia les motivó a liderar una cruzada por el cumplimiento de la ley.

A comienzos de 2010, José Donderis, director regional del Sinaproc, conminó a los responsables de sitios recreativos en Chiriquí a cumplir con la ley, pues durante un recorrido había observado la falta de guardavidas. Un año después, en 2011, los propios guardavidas en Chiriquí eran objeto de fiscalización por parte del Sinaproc: “Hemos encontrado fallas en la práctica de los guardavidas. Algunos no llevan un botiquín ni herramientas para flotar; descuidan a los bañistas o se ubican fuera de la zona que deben proteger”, decía entonces.

En febrero, Lara denunció que los municipios que administraban áreas acuáticas no habían contemplado los recursos para contratación y equipamiento de personal entrenado en salvamento acuático.

Lara dijo que se estaba obligando a organizadores de paseos a contratar guardavidas, cuando eran los municipios o el Sinaproc los que debían brindar custodia en las playas y ríos.

El director del Sinaproc, Arturo Alvarado, respondió entonces que cada bus de 60 pasajeros debía tener dos guardavidas, con el fin de garantizar la seguridad de los bañistas. Y agregó que la institución a su cargo contaba con 262 de estos profesionales que cubrirán las 23 playas y ríos más visitados del país.

En agosto de 2012 volvieron a presentarse víctimas fatales por inmersión: dos hombres de 20 y 27 años, respectivamente, que se ahogaron en el área de Gorgona. Sinaproc señaló que había hecho advertencias de mareas altas que, al parecer, no habían sido escuchadas. También indicó que en las áreas cubiertas por sus socorristas no se habían presentado incidentes graves.

Un año más tarde, otra muerte por inmersión volvió a poner sobre el tapete la necesidad de cumplir la ley: un joven guna de 15 años se ahogó en la playa El Retén de Monagrillo, distrito de Chitré. El jefe de Emergencias y Rescates del Sinaproc de Herrera, Gustavo Villarreal, urgió entonces a las municipalidades a cumplir con la Ley 19. Dijo que la institución contaba con pocos recursos y personal para atender estos casos y que su mandato principal era el de atender emergencias.

El diciembre de 2013, representantes de los organismos de seguridad y los alcaldes de Barú, Alanje, David y San Félix se reunieron con funcionarios del Sinaproc y de la gobernación de Chiriquí para coordinar el operativo Verano Seguro 2014. El Sinaproc rechazó las críticas de la Asociación de Guardavidas de Panamá sobre la insuficiente cobertura institucional en las playas.

A comienzos de 2014 se reportó que solo cuatro playas en la provincia de Los Santos, que reciben más bañistas en esta época, cuentan con la presencia de personal del Sinaproc.

Las playas cubiertas por guardavidas de esta institución son las de Monagre y El Rompío, en el distrito de Los Santos; El Arenal, en Pedasí, y El Uverito, en Las Tablas. Estas últimas registran una presencia de 200 bañistas diarios los fines de semana. El resto de las playas no tendrá vigilancia institucional.

Entre tanto, la ley sigue sin reglamentarse.

El trayecto del salvamento acuático

El tabogano Adán Gordón fue el único representante de Panamá en los Juegos Olímpicos de Amsterdam, en 1928. Leyenda de la natación nacional fue, junto con el también nadador Pedro Almillátegui, padre del salvamento acuático en el país. Gordón y Almillátegui iniciaron el entrenamiento de salvamento acuático de forma empírica en el Club Deportivo Santo Domingo, en la década de 1940. Luego, con ayuda de la American Red Cross, perfeccionaron su técnica. Así, la Cruz Roja Panameña incluyó el salvamento acuático en sus actividades, formalizado en 1963 con la creación de la Brigada de Salvavidas Voluntarios, reseña el blog de la Asociación de Guardavidas de Panamá (http://guardavidaspanama.blogspot.com/). En 1993, con los voluntarios del Sistema Nacional de Protección Civil, la institución empieza el entrenamiento de guardavidas. En 1999 se crea formalmente la Asociación de Guardavidas de Panamá.

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