MINERA CERRO QUEMA

Autoridad del Ambiente, ¿de criterio comprometido?

El hoy exadministrador de la Autoridad Nacional del Ambiente es socio de dignatarios de la empresa que hizo un estudio de Minera Cerro Quema, presentado a la entidad.
LA PRENSA/Archivo. LA PRENSA/Archivo.
LA PRENSA/Archivo.

¿Pudo la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) tener sus criterios comprometidos al aprobar proyectos y evaluaciones de la empresa Minera Cerro Quema?

La pregunta surge de un hecho que no deja de llamar la atención: su entonces administrador, el ingeniero químico Silvano Vergara Vásquez, es socio de directivos de Corporación de Desarrollo Ambiental (Codesa), una empresa que tuvo como cliente a la Anam, institución que debió emitir un criterio de sus estudios.

Vergara es dignatario de dos consultoras ambientales (ver diagrama): En Eco Panamá Consultores, que preside Leyson Guillén Valdivieso, Vergara es tesorero; y en Tecnologías Limpias, liderada por Ceferino Villamil, con Leyson Guillén de tesorero, Vergara es vocal.

Villamil y Guillén, a su vez, constituyeron Codesa, empresa que prepara estudios de impacto ambiental y ofrece consultorías a sus clientes, lo cuales requirieron del aval de la Anam.

Los socios del exfuncionario en dicha corporación realizan evaluaciones y análisis de los pros y contras ambientales de los nuevos desarrollos, estudios que para Vergara “no funcionan” y solo son “un mero trámite”, según ha declarado en el pasado.

Pero los estudios de Codesa no son poca cosa, incluyendo los que ha hecho para una gran mina de cobre en Colón: Minera Panamá.

Otro gran cliente de Codesa es la propia Anam, según dice la empresa en su página web. A la institución le ha desarrollado, por ejemplo, el programa del Corredor Biológico Mesoamericano del Atlántico panameño.

También elaboró para la institución planes de manejo de parques protegidos, reservas ambientales y apoyo en divulgación.

Codesa hizo el estudio de impacto ambiental (EIA) de la campaña de exploración 2011-2012 de Minera Cerro Quema, en la provincia de Los Santos, mina de oro, plata y cobre que está en construcción –con evidentes irregularidades ambientales–, así como los informes de mitigación de esta mina, elaborados por Leyson, Karina Guillén y Villamil, y avalados por la Anam.

“No hay ningún tipo de conflicto de interés porque Eco Panamá Consultores la creamos en 1998... Yo estaba en la ARI [Autoridad de la Región Interoceánica] cuando en 1999 yo paso a Anam... Deshicimos esta sociedad”. Pero, contrario a lo que dijo Vergara, la sociedad sigue vigente en el Registro Público.

“Si te pones a ver, esa sociedad no ha hecho más nada después de esa fecha... Para mí es bueno saber que no las disolvieron”, dijo Vergara al confesar que no tenía idea de la sociedad Tecnologías Limpias ni que él figurara en su directiva.

¿No se sentiría incómodo de rechazarles algún proyecto a Codesa que son sus socios y también amigos?

“Oye, pero a Codesa yo le he rechazado estudios desde el 2000... Yo no miro los estudios por quien sea, sino más bien por los elementos técnicos”, alegó Vergara.

Al abordar el tema de la vigilancia ambiental de la mina de Cerro Quema, Vergara designó a una funcionaria para hablar a este medio: Lineth Arcia, exdirectora de Protección de la Calidad Ambiental.

´No tenemos la información´

En la entrevista con Arcia, hecha en noviembre pasado, no se obtuvo mayor información respecto a los controles de la Anam en los trabajos de la minera en la cordillera de Quema, en Tonosí.

A cada pregunta, su respuesta fue que no tenía información consigo o que era confidencial. Lo que sí destacó –contrario a lo que indican documentos a los que tuvo acceso este medio– es que la minera cumple cabalmente en el tema ambiental.

Pero la opinión de la entonces funcionaria no la comparten los dueños de fincas colindantes al proyecto minero, quienes afirman que gran cantidad de tierra, removida con equipo pesado por la construcción, ha descendido de los cerros “en los últimos meses”.

“Los retenes [gaviones para impedir el paso de los sedimentos] que están haciendo no sirven para nada; el río antes era bonito, ahora nada más es tierra, todo feo”, se quejó José Cortés, antiguo trabajador de la mina.

Documentos y fotos tomados en distintos meses del invierno pasado evidencian las faltas. Minera Cerro Quema dejó residuos de su investigación geológica en una zona boscosa, sin mayor precaución. Además, exploró en zonas no autorizadas por la Anam y sin los debidos controles, situación que fue comprobada, incluso en sus propias comunicaciones corporativas.

No controlaron el sedimento ni la erosión –como lo prometieron a la Anam–, contaminaron ríos y quebradas y perjudicaron a familias con residuos y tierra que se desmoronan en grandes cantidades, según se quejaron los moradores.

Sus testimonios, así como el de exempleados y fotografías de la zona, evidencian que la ausencia de muros de contención afectó fuentes de agua en una zona donde la carencia de este recurso es tremendamente notoria.

La mina de Cerro Quema es un proyecto que abarca unas 15 mil hectáreas, donde hay “un gran depósito de cobre de clase mundial”, según la web de la canadiense Pershimco Resources, la empresa matriz de Minera Cerro Quema, aunque esta solo ha sido autorizada para extraer oro y plata.

Para sacar los minerales se abrirán tajos donde, justamente, están los reservorios de agua del valle de Tonosí, según confirma el Informe de viabilidad ambiental del proyecto Cerro Quema.

Y pese a la magnitud del proyecto, la Anam solo cuenta con un EIA para la primera fase del proyecto, que consiste en exploración.

Mientras tanto, la mina se construye regentada con un instrumento de gestión ambiental del año 1997, explicó Arcia, quien tampoco supo responder por qué no se le exigía un EIA a la mina. “No tenemos la información aquí”, dijo. Pidió redireccionar la pregunta: “habría que preguntarle al Mici [Ministerio de Comercio e Industrias]”.

“Cuando hay proyectos que han iniciado, no se les pide un EIA porque ya se afectó el lugar”, explicó.

La mina se construye con un Programa de Adecuación y Manejo Ambiental (PAMA) de 2004 –menos riguroso que un EIA– y que es de acceso restringido, así como una adenda aprobada de 2010 que modificó el proyecto.

“No es un instrumento de gestión ambiental que va a prever los posibles impactos que se van a causar. Se hace una auditoría ambiental sobre las actividades operativas [...] y [se evalúa] donde se debe reforzar un plan de manejo ambiental”, añadió Arcia.

La Prensa solicitó los PAMA y la adenda de la minera, pero la funcionaria indicó que el Decreto 57 de 2004 considera dichos documentos “confidenciales”, por tener procesos industriales.

Se inspeccionó el proyecto en siete ocasiones, comentó, y todo fue satisfactorio. Ello, a pesar de que los directivos de la minera admiten, privadamente, fallas, como no poder contener los sedimentos o explorar en sitios no autorizados.

POCA INFORMACIÓN

Arcia defendió en todo momento la gestión ambiental de Minera Cerro Quema.

¿En qué lugares tiene permiso la minera de hacer pozos geotécnicos (exploración)?

No tengo esos detalles aquí. Mi dirección se encarga de la fiscalización ambiental [...]. No fiscalizamos eso, sino que se cumpla con el Programa de Adecuación y Manejo Ambiental [PAMA].

¿Si no conocen los lugares permitidos, difícilmente se podría fiscalizar si se cumplen o no?

No hemos detectado incumplimientos respecto a lo aprobado. Eso es lo que le puedo decir.

¿No han detectado incumplimiento de ningún tipo?

¿Usted me está hablando específicamente de las obras? Seguimos hablando de las obras [...]: No se han detectado incumplimientos respecto a las obras que ellos presentaron en su auditoría ambiental.

¿A qué obras se refiere?

No le puedo decir cuáles son las obras, pero lo que sí le puedo garantizar es que lo que ellos presentaron o detectaron en la auditoría ambiental es lo que están ejecutando.

¿Por qué no puede revelar las obras ?

No es que no lo pueda decir, sino que [...] estaba preparada para hablar de todas las mineras [...] no es que no tenga la información, sino que el enfoque... Si hubiéramos tenido un cuestionario estaríamos mejor preparados.

¿Me está diciendo que están bien? ¿A qué se refiere en particular?

Eso está en la auditoría ambiental y es confidencial.

¿Qué es lo que se evalúa en una obra de una mina? Deme un ejemplo.

Pienso que ya no tengo más información.

Acto seguido y notablemente disgustada, la funcionara se levantó de la mesa y abandonó la entrevista.

“Estamos facilitando información y usted quiere información confidencial que está en la auditoría ambiental”, reclamó molesta. “Me escribe y le respondo lo que podamos, lo que la norma nos permite”, y se despidió.

Tal como lo solicitó, este medio le envió las preguntas en siete ocasiones a través de correos electrónicos, respecto a las inspecciones, la cantidad de exploraciones aprobadas y si se evaluaron ríos y muros de contención de sedimentos en el proyecto, entre otras.

“Estamos pendientes con esa información”, fue la única respuesta desde la oficina de Relaciones Públicas.

La Prensa obtuvo informes de mitigación de la empresa, y contrario a lo que dijo Arcia, la minera incumplió al menos en cinco años de inspección.

En las plataformas de exploración se detectó el suelo manchado de hidrocarburos. Según el PAMA, no se evitó el derrame de combustibles, se dejaron restos de metales, plásticos y otros residuos en varios sitios y hubo una mala compactación del suelo.

Los tubos en los lugares de exploración no contaban con tapón, lo que facilita la “contaminación de aguas subterráneas por líquidos o desechos sólidos”.

En el PAMA se observa el suelo manchado de aguas con bentonita sódica tras la perforación, lo que además de contaminar, perjudicaría los acuíferos (ver facsímil).

En las inspecciones se detectó combustibles y envases con químicos sin paños absorbentes, hidrocarburos en el suelo, sin protección, y la falta de tinas de contención para evitar derrames.

No se controlaba el polvo, faltó estabilizar taludes para evitar la erosión. Hubo mal manejo de desechos, como chatarras y otros sólidos, entre otros incumplimientos.

Extrabajadores denunciaron el paso expedito de los trámites de la minera en la Anam, debido, entre otras razones, a sus conexiones.

Se le consultó a Zahadia Barrera, exdirectora de Recursos Minerales del Mici, sobre las evaluaciones al proyecto, inspecciones y hallazgos, pero no respondió.

Barrera, como se dijo, fue compañera de Benedetti –exdirectivo de la empresa que gestionó los trámites para operar la mina– en la Cámara Minera de Panamá, y compartieron reuniones gremiales antes de que ella asumiera su rol fiscalizador de la industria extractiva.

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