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TRUMP REVIERTE PARTE DE LA POLÍTICA PACTADA POR BARACK OBAMA HACIA CUBA

‘Cancelo el acuerdo unilateral’

Como lo prometió en campaña, Donald Trump endureció la política hacia Cuba y prometió apoyar al pueblo en su lucha contra su ‘brutal’ gobierno.

Aliados de Cuba, molestos

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Trump firma el decreto luego de anunciar su política hacia Cuba. Le acompañan, entre otros, el senador Mario Díaz-Balart (detrás, a su izquierda), el gobernador de Florida, Rick Scott y la disidente y exprisionera Cary Roque. Trump firma el decreto luego de anunciar su política hacia Cuba. Le acompañan, entre otros, el senador Mario Díaz-Balart (detrás, a su izquierda), el gobernador de Florida, Rick Scott y la disidente y exprisionera Cary Roque.
Trump firma el decreto luego de anunciar su política hacia Cuba. Le acompañan, entre otros, el senador Mario Díaz-Balart (detrás, a su izquierda), el gobernador de Florida, Rick Scott y la disidente y exprisionera Cary Roque. Joe Skipper

El presidente de Estados Unidos (EU), Donald Trump, impuso ayer limitaciones más duras para los estadounidenses que viajan a Cuba y restricciones para las empresas que hacen negocios con las fuerzas armadas en la isla, asegurando que estaba cancelando la “terrible y equivocada” política de su antecesor hacia Cuba.

En un discurso en Miami en el que presentó su nueva política hacia la isla, Trump firmó una directiva que revierte parte de la histórica apertura del expresidente Barack Obama al país de gobierno comunista, después del hito diplomático alcanzado en 2014 por los viejos enemigos de la Guerra Fría.

A pesar de que buscó mostrar que estaba cumpliendo con su promesa de campaña de adoptar una postura más dura hacia Cuba, especialmente en derechos humanos, Trump mantuvo sin cambios varias de las iniciativas de Obama, incluyendo la embajada en La Habana, reabierta en 2015, tras más de cinco décadas de hostilidades.

No eliminará tampoco los vuelos comerciales directos de EU a Cuba o los cruceros, pero su política más restrictiva parece desalentar que se establezcan nuevos vínculos económicos.

“No seguiremos callados ante la opresión comunista”, afirmó Trump ante una animada multitud que lo aplaudió de pie en varios momentos de su discurso, en el barrio cubano-americano Pequeña Habana en Miami.

En el grupo que celebró los anuncios estaba el senador republicano Marco Rubio, quien ayudó a elaborar las nuevas restricciones y habló en español antes del discurso de Trump.

“Con efecto inmediato, estoy cancelando el acuerdo completamente unilateral de la última administración con Cuba”, declaró Trump mientras lanzaba un fuerte ataque contra el gobierno del presidente Raúl Castro, al que se refirió como un “régimen brutal”, con una ideología “depravada”.

“Hoy gobiernan las mismas personas que mataron a (...) sus propios ciudadanos y quisieron expandir su ideología por todo el hemisferio. El régimen envió armas a Venezuela y Corea del Norte (...) Mi gobierno no lo disculpará y nunca cerrará los ojos frente a esto”, aseguró.

Los cubanos pudieron escuchar en vivo las palabras del presidente Trump a través de la cadena Telesur.

El nuevo enfoque de Trump busca un cumplimiento más estricto de una vieja prohibición sobre los estadounidenses que viajan a Cuba como turistas, y también prevenir que se usen dólares para financiar al Gobierno. Sin embargo, ante la presión de empresas estadounidenses –e incluso de algunos republicanos– para que no vuelva a cero en las relaciones con la isla, el mandatario optó por dejar intactos varios de los pasos dados por su antecesor hacia la normalización bilateral.

La nueva política prohíbe la mayoría de las transacciones comerciales de EU con el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa) –un conglomerado militar involucrado en todos los sectores de la economía–, pero con algunas excepciones, como viajes aéreos y marítimos, según funcionarios estadounidenses, lo que protegerá a aerolíneas y cruceros.

“No queremos que los dólares de EU apuntalen un monopolio militar que explota y abusa de los ciudadanos de Cuba”, dijo Trump, quien prometió que las sanciones no se levantarán hasta que Cuba libere a los prisioneros políticos, legalice a todos los partidos y realice elecciones libres supervisadas internacionalmente.

El Gobierno, según un funcionario de la Casa Blanca, no tiene la intención de “interrumpir” los negocios existentes. Tampoco planea restablecer los límites que Obama eliminó a la cantidad de ron y cigarros que los estadounidenses pueden traer de la isla para uso personal.

Cuando Obama anunció el acercamiento en diciembre de 2014, dijo que los esfuerzos durante décadas para tratar de cambiar las cosas a través del aislamiento habían fracasado, por lo que era hora de un nuevo enfoque.

Los críticos de la iniciativa de Obama dijeron que el entonces mandatario estaba entregando mucho sin lograr concesiones del Gobierno cubano.

La administración Castro ha dicho claramente que no planea cambiar su sistema político unipartidista.

Los asesores de Trump sostienen que la política de Obama equivale a un “apaciguamiento” y que no ha conseguido ningún avance de las libertades políticas en Cuba y sí ha beneficiado financieramente a su gobierno. “Es difícil pensar en una política con menos sentido que la del gobierno anterior –terrible y desencaminada– hacia el régimen de Castro”, expresó Trump en Miami, mencionando la falta de concesiones de La Habana en materia de derechos humanos.

El Gobierno de Cuba, que ha dicho que no aceptará presiones para hacer reformas, no hizo comentarios de inmediato sobre los anuncios. Pero los cubanos en las calles se mostraron desanimados por la posibilidad de volver a un tiempo de relaciones más frías con su vecino y el impacto económico que eso traería.

Trump anunció las nuevas medidas en el teatro Manuel Artime, un lugar que recibe su nombre del líder de la fracasada invasión de bahía de Cochinos de 1961, con la que exiliados cubanos intentaron derrocar el gobierno revolucionario de Fidel Castro con el apoyo de EU.

Aliados de Cuba, molestos

Los aliados izquierdistas de Cuba en Latinoamérica rechazaron ayer la nueva política de Estados Unidos hacia la isla de gobierno comunista, calificándola como una “amenaza”, mientras que México fue más cauto y pidió “diálogo” a los otrora enemigos de la Guerra Fría.


“Un discurso de agresión, de amenaza, un discurso que echa atrás 40 años de la evolución de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos (....) demuestra su desprecio e ignorancia”, dijo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, calificó como “agresiones” los dichos de Trump. “Abuso de poder del imperio norteamericano es no escuchar el apoyo del mundo entero al desbloqueo a Cuba”, escribió en su cuenta de Twitter. “En vez de pedir que Cuba libere a los presos políticos, Trump debe expulsar a los políticos delincuentes cobijados en Estados Unidos”.

Por su parte, el Gobierno mexicano, a través de un comunicado, hizo un “exhorto fraterno a ambos gobiernos a encontrar coincidencias por la vía del diálogo y solucionar así sus diferencias, en un marco de respeto mutuo y reconocimiento de la soberanía de ambas naciones”.

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