Costa del Este

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Los primeros vecinos  se mudaron a Costa del Este porque es un lugar seguro, con una zonificación muy bien planificada.  En 1996 los arquitectos de Bermello, Ajamil & Partners, Inc. , una firma internacional cuya sede central está en Miami (ganadora de varios premios de construcción), desarrollaron el plan maestro. La inversión inicial fue de un grupo de empresarios: los hermanos Motta, Casimiro López y Herman Bern, y de las promotoras Sucasa, Ventaviv y Provivienda según ( La Prensa, “Martes Financiero”, 5/7/2005 ).

La urbanización fue diseñada con áreas residenciales de alta y baja densidad, desarrollo industrial, comercial, almacenajes y oficinas.  El crecimiento industrial y comercial de Costa del Este en los últimos 18 años la ha convertido en una ciudad dentro de la ciudad capital panameña. Incluso hay quienes hacen negocios directamente en el área y en el mismo corredor Sur se van al aeropuerto sin siquiera visitar otro sitio. Antes de ser urbanizada, se tuvo que acondicionar.

Los  terrenos  en donde está construido el parque industrial fue depósito de basura de la ciudad en Panamá Viejo durante  40 años. Ver noticia publicada en 23/3/2013

Para el saneamiento del lugar hubo que reubicar la basura a un relleno sanitario hermético, sobre el cual ahora está el parque Felipe E. Motta, de acuerdo con la edición de La Prensa 5/6/2005.

El resto de las secciones fueron construidas sobre  manglares y selva virgen que fueron  rellenados con tierra y rocas. El proyecto comenzó en 1995. Hoy hay mansiones en Costa del Este de más de  $4 millones. 

UN ESTILO DE VIDA

Los vecinos  del barrio disfrutan de   amplias aceras, parques y la plaza central en donde está el Paseo Roberto Motta C., un bulevar de unos 4 kilómetros. La parte residencial tiene  la avenida de las costas, con las que se ha nombrado a las barriadas: Costa Azul, Costa Bay, Costa de las Perlas, Costa Dorada, Costa Serena y Costa Bella; la Manzana de Antigua y Palmeras del Este, Magnolias, Balmoral y Toscana del Este. Cada una  tiene garita de seguridad y un parque. Los residentes pagan una cuota mensual para mantenimiento de las áreas comunes.

VECINOS FELICES

El aseo en las calles y aceras de Costa del Este es evidente.  “Uno siempre ve gente trabajando en los jardines,  en las veredas y en las calles”, cuenta Patricia Owens, que vive allí desde 2008. Para ella  la decisión de mudarse a los suburbios “no fue fácil”, pero lo hizo por la “paz y tranquilidad” que el sitio ofrece para criar a los niños. “Me recuerda a mi infancia y juventud, cuando podíamos montar bicicleta, patinar, jugar en las calles sin peligro y contar con los amigos del barrio”.  Otra ventaja  son las  áreas recreativas para hacer deporte al aire libre. Además, los cableados de los servicios están soterrados. “La zonificación y planificación urbana se respeta bastante. Hay buena iluminación, acueductos y alcantarillado” eficientes. 

Elvira Fiorentino vive en Costa del Este desde hace  10 años. Apenas vio la casa modelo se enamoró: “Ya estaba desarrollado y lo que más me gustó es que eran urbanizaciones cerradas”. Antes no había tantos problemas de seguridad como ahora, “pero cuando las ciudades crecen la seguridad se convierte en un tema importante y vivir en un lugar con una garita es un alivio”.

Álvaro González compró su terreno primero y luego construyó la casa hace siete años. “Buscaba un barrio más tranquilo para mis hijos, que no fuese de tránsito, con áreas en las que ellos pudieran salir a jugar ”. “Desde el inicio los promotores supieron respetar la zonificación más que las autoridades”, añade. Ha visto cómo dos construcciones fueron derribadas porque no cumplían con las reglas y  no estaban en la línea de construcción. “Fue una decisión acertada”. Cecilia Arosemena de Arias vive desde hace tres años en un apartamento. Lo que más le gusta es que tiene las áreas residenciales y comerciales claramente definidas y previamente establecidas: “Esto se respeta; es algo que podría envidiar  la mayoría de los barrios de la ciudad de Panamá. Con amplias aceras y zonas verdes, uno puede salir a caminar tranquilamente”.

LA OTRA CARA

Owens y Fiorentino viven en casas  y coindicen en que hay problemas con el abastecimiento de agua; la mayoría de los residentes tienen que tener tanque de reserva. Hay momentos en el día en que la presión es buena, pero es muy  irregular. “Todos los desarrollos nuevos han tenido problema de presión de agua”, comenta González.  El director del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Abdiel Cano, explicó -hace un mes- que realizarían pruebas en dos semanas, con una línea de agua que viene de la tubería paralela (calle principal de la vía Cincuentenario) hasta la urbanización y se seguirán realizando ajustes a la línea.

SEGURIDAD

Las residentes afirman que hay seguridad privada y de la Policía Nacional. Arosemena se siente tranquila porque tienen una estación de policía cerca y además los policías generalmente hacen rondas; sin embargo, le gustaría que hubiese más luminarias en el bulevar.

Concha Gulias, otra vecina, también considera el lugar “muy seguro porque hay muchas rondas policiales”.

Fiorentino sale a caminar a las 5:30 a.m. tranquilamente por el barrio, “sin temor”, aunque  ha escuchado uno que otro caso de robo.  En su urbanización hay un agente de seguridad que cada hora tiene que hacer una ronda en bicicleta por todas las calles.  A algunos de los residentes -como Patricia Owens y Álvaro González- les preocupa que por ser una zona exclusiva en donde viven familias de clase alta, puedan ser blancos de robos o secuestros.

¿QUÉ FALTA?

Para Owens hace falta  una clínica y un cine dentro de la zona, más vías de acceso para evitar los tranques en horas pico y un proyecto de reciclaje; González coincide en el cine, pero considera  que el hospital le queda cerca yendo por el Corredor Sur.

Los hospitales más cercanos de Costa del Este  son el de Punta Pacífica y el Hospital Paitilla, que están a unos 10 kilómetros después del Corredor Sur o por la vía Cincuentenario por  Panamá Viejo.

Dentro de la urbanización no hay estación de bomberos; en caso de emergencia, tendrían que venir los bomberos de las estaciones  de Juan Díaz, San Miguelito o Carrasquilla.

A Owens, además, le gustaría disfrutar del área verde del Parque Felipe  E. Motta, que está detrás de la zona comercial. “Nunca he visto estacionamientos ni que se realicen actividades de algún tipo. Me gustaría que fuera de libre acceso”.

Marielis Boute, asistente de las oficinas de mantenimiento de Costa del Este, explica  que esas áreas verdes son “propiedad privada”, por lo que no es de acceso al público.

CONGESTIÓN Y TRANSPORTE

El barrio no se escapa del caos vehicular ni de la falta de estacionamientos, problemas principales  de la ciudad de Panamá en estos momentos.

Según Álvaro González Costa del Este se ha convertido en un lugar de paso y personas que no son de la zona entran para no pagar el peaje del Corredor Sur porque es el más costoso. “Esta situación congestiona en las mañanas y en las tardes ciertas calles de Costa del Este”.

También  en la zona comercial, las personas que trabajan o visitan las oficinas se estacionan en las calles, lo que produce congestionamientos.

A su criterio, “es algo que se debe evitar”; el problema es consecuencia de que  los edificios no cumplen con la cantidad necesaria de estacionamientos para sus empleados y visitantes o clientes.

“Hay que planificar la hora en que se sale y que se regresa para no demorar una hora en ir y venir”, opina Fiorentino, que toma vías alternas, como la avenida Santa Elena, “pues el corredor Sur es carísimo... por kilómetro el corredor de Panamá es uno de los más caros del mundo”, afirma. Va por el corredor solo “si es realmente  necesario”, dice.

Owens también se queja del alto costo del Corredor Sur que genera un gasto mensual “altísimo para cualquier familia”. Y es que si  a diario, una persona que tenga que salir de Costa del Este para trabajar en la ciudad gasta $1.40 de ida, si se sale en Punta Paitilla; al regreso, el costo es también de $1.40.

Este sería un gasto diario de $2.80, por 25 días hábiles del mes, $70. Si son dos autos en la familia los que salen por el corredor serían $140 al mes, aproximadamente. Esto sin salir durante el fin de semana o hacer otros viajes a compromisos sociales u otros. 

“El transporte público después de las 7:30 p.m. es nulo; también en horas pico es escaso. La gente literalmente va como sardina en lata; se salen de las ventanas y puertas de los buses y taxis”, manifiesta Owens. 

Este es otro de los problemas  del área, si se tiene en cuenta el auge industrial y comercial del lugar y la  consecuente cantidad de personas que allí trabajan o visitan. (VER Costa del Este, Economía, domingo 7 de abril de 2013)

No solo para los nacionales sino para los extranjeros. Una persona que venga a hacer negocios al lugar desde el aeropuerto no podría conseguir un taxi siquiera, algo básico que ofrece casi cualquier ciudad desarrollada y moderna del mundo.

José Ángel Castillo, presidente de la prestataria  Transporte Unidos de Panamá Viejo (Tupasa) señaló que la ruta Gran Estación-Costa del Este brinda el servicio desde las 4:00 a.m, hasta las 9:00 p.m, que envíe su última unidad a hacer recorrido.

“En Costa del Este venimos haciendo una coordinación con la administración interna”, explica Carlos Ayuso, director de Tránsito y Seguridad Vial de la Autoridad de Transporte Terrestre y Tránsito.

El funcionario indica que el congestionamiento que se hace muchas veces es ocasionado por los conductores que no utilizan los estacionamientos privados y prefieren estacionarse en la calle. Además, dice que hay edificios que “no son construidos con la  cantidad de estacionamientos necesarios”.

ANIMALES QUE AMENAZAN

Patricia Owens, Cecilia Arosemena y Elvira Fiorentino cuentan que los mosquitos son otra de sus  preocupaciones. “En la época lluviosa los mosquitos son insoportables”, comenta Arosemena. También en las áreas verdes llegan aves migratorias a tener sus crías, “lo que las hace agresivas”. Por su parte Patricia indica que además de los mosquitos, se ven muchas serpientes en la zona.

A Fiorentino también le preocupan los mosquitos. “A pesar de que se ven los carros de fumigación que dejan entrar a cada urbanización sigue la presencia de mosquitos”.

De acuerdo con una publicación de La Prensa, del 2/7/2010 . se encontraron criaderos del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, hace algunos años.  Al respecto, el encargado del Departamento de Salud Pública de la Región Metropolitana de Salud, César Ayala, dijo que ordenará una inspección  con el equipo de los vectores para determinar si se requiere de una jornada de fumigación.

Ayala explicó que la sección de Vectores del Departamento de Salud Pública, de la región Metropolitana de Salud  inspecciona el lugar y realiza un muestreo de las aguas que están en las fuentes, envases de plantas, piscinas, entre otros lugares, para determinar si hay larvas del mosquito Aedes aegypti.

El funcionario recomendó limpiar los envases plásticos, los maceteros, amarrar bien la basura  y colocar en las ventanas mallas de protección. También sugirió a los vecinos llamar al 311 para solicitar jornadas de fumigación.

RECOLECCIÓN

Otros vecinos, como María Eugenia De León, consideran que la recolección de la basura tiene ciertas fallas; por ejemplo,  la basura que proviene del mar se acumula en el malecón o costa, sobre todo  debajo del puente vehicular. “Se acumula mucho la basura en ese punto, a veces pasan días y no se recogen y la  verdad eso contamina”.

Zenón Návalos, secretario General de la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (Aaud), explicó que  las personas aún tienen la mala práctica de tirar basura a los ríos y estos desperdicios llegan a las playas.

En vista de la situación, la Aaud participa de las limpiezas de playa, a través de los programa de recolección de basura  de organismos privados.

COLEGIOS

En la zona hay dos colegios, ambos privados: la Academia Interamericana y el San Agustín.

En 1983, la Academia y el San Agustín abre sus puertas a la comunidad educativa en una casa alquilada en Altos del Golf, San Francisco.  En 1988, la AIP se traslada a sus propias instalaciones en Cerro Viento.  En marzo de 1999, la AIP inauguró su nuevo edificio en Costa del Este con unos mil ,236 estudiantes matriculados.

El Colegio San Agustín fue fundado el 7 de mayo de 1954 en San Felipe. En 1960 trasladó su sede a Punta Paitilla. En marzo de  2001 inaugura su nueva sede en Costa del Este  con una matrícula de 2 mil estudiantes. “Fuimos uno de los primeros integrantes en la zona”, recuerda Nitzia Chiari, psicóloga del colegio.

Con información de Yaritza Gricel Mojica

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