SEGURIDAD. CADA DÍA SON MÁS LAS MUJERES ESCOLTA.

Damas y guardaespaldas

En el gigante asiático contratar los servicios de una custodia puede costar 3 mil dólares mensuales, de los que un tercio se lo lleva la dama vigilante.

En la noche que daba inicio al carnaval capitalino de hace un par de años, los habituales agentes contratados para la seguridad del evento notaron algo diferente, aunque reflejo fiel de una tendencia que se dispersa en el mundo como reguero de pólvora: el uso de mujeres como guardaespaldas.

En efecto, la seguridad de una de las reinas de aquella noche era responsabilidad de una mujer y el personal contratado para la actividad también lo era.

Fue algo diferente, recordó Rubén Rivera, vicepresidente de la Cámara Panameña de Seguridad Privada. Y lo sigue siendo porque aunque Panamá no escapa a las tendencias internacionales en materia de seguridad, aún son muy pocas las mujeres que se dedican a este oficio en el ámbito privado.

Sería “perfectamente viable y saludable” para el sector, según Rivera, pues a su juicio el delito no tiene género y la seguridad tampoco debe tenerlo.

De las cerca de 100 agencias de seguridad que operan en el país “muy pocas” ofrecen el servicio de guardaespaldas, y entre estas son escasas las que contratan a mujeres.

“No hay información detallada sobre las operaciones de damas como guardaespaldas, pero puedo asegurar que en el país hay damas altamente capacitadas en materia de seguridad y no solo en el ámbito privado, sino en el público”, dijo Rivera.

Para el experto, la formación de mujeres guardaespaldas es conveniente porque en el caso de que el personaje a custodiar sea una mujer, se resuelven problemas inherentes a su intimidad. Y es que los espalderos deben vigilar a sus objetivos hasta en el baño, explicó.

Repunte

Dicho perfil encaja perfectamente en la sociedad china actual, en la que las mujeres representan un tercio de los millonarios, según un reportaje de la BBC difundido este mes.

El estudio indica que cada día son más las profesionales chinas que contratan a mujeres como guardaespaldas. “Tener una guardaespaldas mujer es como ir acompañada por una hermana”, dijo Wen Cui, dueña de Guodun, una de las más de 3 mil empresas de seguridad privada chinas.

Según la empresaria, la mayoría de sus clientes “prefieren mujeres a los toscos colegas masculinos, ya que llaman menos la atención y generan menos escándalo”.

“Si tienes una guardaespaldas mujer puedes compartir la habitación con ella”, dijo. “La gente va a pensar que es tu secretaria. Pero si es un hombre, bueno, pueden llevarse una impresión equivocada”, acotó.

Las mujeres guardaespaldas en China son entrenadas por soldados retirados en campos de militares. El entrenamiento dura seis meses e incluye kung-fu, vigilancia y primeros auxilios.

Como Chen, una joven de 21 años recién formada. “Hay situaciones en que una mujer es más fuerte y competente que un hombre”, expresó.

En China, país que experimenta un enorme repunte en materia de mujeres vigilantes, un paquete de primera que incluye custodia 24 horas puede llegar a costar hasta 3 mil dólares al mes, de los que un tercio se lo lleva la guardaespaldas.

Otras latitudes

Pero si en China el fenómeno es nuevo, en otros países de culturas tan diferentes como Perú, Egipto, Libia, Colombia, Rusia y España las mujeres escoltas forman parte del negocio de la seguridad privada desde hace ya varios años.

En El Cairo, por ejemplo, ministras, juezas, empresarias y abogadas las contratan desde hace por lo menos cinco años. Se les conoce como lady guards y y han llenado un nicho de mercado que antes era imposible de satisfacer por las diferencias entre hombres y mujeres.

En Colombia se las entrenó para las pasadas elecciones presidenciales de mayo de 2010 en el llamado plan democracia. Y en Rusia las entrenan exagentes de la temida KGB soviética, con miras a custodiar a las cada vez más víctimas de las mafias que operan en ese país.

En el País Vasco, por su parte, se les ha contratado para vigilar a potenciales objetivos del grupo terrorista ETA.

Víctimas de abuso sexual

El depuesto y ultimado líder de Libia, Muamar Gadafi, fue objeto de atención internacional en no pocas oportunidades debido a su más cercano anillo de seguridad, que era conformado por mujeres militares. Según agencias internacionales de noticias, las guardaespaldas del dictador llegaron a sumar 400, y de acuerdo con publicaciones difundidas después de la guerra civil que acabó con Gadafi, este las obligaba a mantenerse vírgenes.

Algunas de esas mujeres que sobrevivieron a los enfrentamientos han denunciado ahora que el líder libio, sus hijos y otros altos oficiales del ejército de ese país las violaban. Una de ellas incluso relató públicamente que tuvo que callar ante los repetidos abusos sexuales, pues la amenazaron con que su hermano –preso por drogas– pasaría el resto de sus días en prisión si ella denunciaba lo sucedido.

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