Reclamo millonario

Demanda de Waked pone en riesgo de quiebra al Banco Nacional de Panamá

Exige una indemnización y la condena del banco por ‘daños y perjuicios, más intereses’. El BNP actuó como fiduciario o custodio en un proceso transaccional entre Grupo Waked y sus acreedores.

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Abel Zamorano (Izq.) es el ponente en la demanda de Waked al BNP. Cecilio Cedalise rechazó una apelación de la Procuraduría de la Administración para descartar su admisión. Abel Zamorano (Izq.) es el ponente en la demanda de Waked al BNP. Cecilio Cedalise rechazó una apelación de la Procuraduría de la Administración para descartar su admisión.
Abel Zamorano (Izq.) es el ponente en la demanda de Waked al BNP. Cecilio Cedalise rechazó una apelación de la Procuraduría de la Administración para descartar su admisión. Archivo

Si llegara a prosperar la demanda interpuesta por el empresario Abdul Waked contra el Banco Nacional de Panamá (BNP), la entidad estatal –pilar de la economía del país– correría el riesgo de una “quiebra técnica”, y con ello se generaría una inestabilidad comparable con la ocurrida en la década de 1980, crisis económica previa a la caída del régimen militar.

Al día de hoy, el capital del banco es de $650 millones. Y la demanda de Waked es por $1,269 millones.

Esto significa que la entidad estatal no cuenta con fondos propios para pagar semejante cantidad de dinero si la Corte Suprema fallara a favor de Waked.

Rolando de León, gerente general del BNP, cree que un revés de este tipo acarrearía consecuencias catastróficas para la entidad y todo el sistema bancario.

Al no poder pagar tal reclamo, se daría la llamada “quiebra técnica”, lo que implicaría la intervención de la Superintendencia de Bancos de Panamá y la suspensión automática de todas las funciones del banco.

Para dimensionar la situación, habría que tomar en cuenta que el BNP ejecuta todos los pagos del Gobierno Central. Esto incluye pagos a proveedores, salarios a funcionarios y desembolsos de fondos para programas de asistencia social.

Panamá no tiene un banco central y, en su defecto, el BNP realiza todas las compensaciones bancarias o pagos de cheques, por lo que tampoco podrían cambiarse cheques de otros bancos en ninguna entidad.

Tampoco habría forma de distribuir el efectivo en la economía. La entidad estatal es la única con una cuenta en la Reserva Federal de Estados Unidos, de donde proviene el papel moneda (dólar) que circula en Panamá.

Demanda generaría inestabilidad en la economía nacional

El Banco Nacional de Panamá (BNP) es la columna vertebral en las operaciones del Estado.

Del total de los depósitos en esta entidad, $6,104 millones corresponden a depósitos públicos, principalmente del Gobierno Central y de la Caja de Seguro Social. Es decir, más del 75% de sus depósitos son estatales.

Una condena en su contra, que lo lleve a la inoperatividad por los montos exigidos, pondría en peligro el funcionamiento de todo el país. Quedarían congelados, incluso, los fondos de las pensiones de la seguridad social.

Esta es la preocupación que hoy alerta a los ejecutivos del BNP y sus abogados ante la demanda interpuesta por Abdul Waked, que después de una apelación, terminó siendo admitida por la Sala Tercera de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema.

La demanda de Waked contra el BNP tiene como magistrado sustanciador a Abel Zamorano, quien admitió la demanda, pero el procurador de la Administración, Rigoberto González, presentó una apelación para descartar su admisión.

La semana pasada, con la ponencia del magistrado Cecilio Cedalise, la Sala Tercera rechazó el recurso, con lo cual se abrió ahora el proceso contra el BNP.

Waked exige al BNP que le pague $1,269 millones por daños y perjuicios. Alega una presión “indebida” del Gobierno y del BNP. El banco actuó como fiduciario en dos fideicomisos a los que Waked traspasó los bienes de Félix B. Maduro y Soho Mall.

El fideicomiso es una figura para instrumentar un acuerdo entre otros. La figura del fiduciario es la de un custodio de los bienes, una especie de facilitador para que los bancos privados, en este caso, pudieran recuperar las deudas que mantenía el Grupo Waked, y que se le hacía imposible pagar, después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo incluyó en la llamada Lista Clinton de actividades relacionadas con el blanqueo de capitales.

El fiduciario en ningún momento se convirtió en beneficiario de los acuerdos que finalmente alcanzó Waked con sus acreedores.

Waked firmó el fideicomiso con el que se desprendió de Soho Mall y, a través del cual, cedió la administración del centro comercial a los bancos privados con los que había contraído deudas.

Esta fue la salida adoptada por recomendación de los bancos acreedores, luego de que Soho Mall y Waked fueran fichados por Estados Unidos.

A través del fideicomiso, los bancos resguardaron los bienes de Waked, y una vez se lograron vender, recuperaron el dinero adeudado.

Waked, en su demanda contra el BNP, alega que el contrato de fideicomiso contiene términos “abusivos” a sus intereses, ya que con posterioridad tuvo que pactar convenios de pago con varios bancos acreedores, cuando el propósito de entregar los activos de Westline Enterprises, Inc. al fideicomiso Soho era saldar las deudas de todos sus acreedores.

A pesar de que el fideicomiso se pactó con los bancos privados, Waked decidió ir en contra del BNP. Y no es la primera vez, pues esta es la segunda demanda que Waked enfila contra el banco. La primera fue por $165 millones, con la diferencia de que, en julio de 2017, la Sala Tercera no la admitió.

En aquel fallo, con la ponencia de Zamorano, se señaló que el BNP actuó en la transacción como agente fiduciario, en un acto eminentemente civil comercial.

El fallo explica que el demandante se abocó de forma voluntaria a los fideicomisos y que esta transacción no se enmarca dentro de las funciones públicas del Estado, pues dichos fideicomisos pudieron haber sido constituidos por cualquier banco privado.

Este será uno de los alegatos de la defensa del BNP para refutar la demanda por más de $1,000 millones, cuya admisión ya está en firme.

La Asociación Bancaria de Panamá dijo en la noche de ayer que “causa alarma” la decisión de la Corte de admitir la demanda presentada contra el BNP.

“Dentro de la actividad mercantil bancaria, la actividad fiduciaria es muy usual, y ya que el BNP actuó mercantilmente como fiduciario, resulta claro que no incurrió en ninguna actividad que guarde relación con el servicio público”.

Recordó, después del primer fallo de Zamorano, y la admisión de la actual demanda revela una “falta de consistencia en las decisiones de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, erosiona la confianza pública en las actuaciones llamadas a garantizar la seguridad jurídica, y genera justificables cuestionamientos sobre el racionamiento jurídico de base”.

“La Asociación Bancaria hace un llamado a todo el país para fortalecer el Estado de derecho, elemento esencial para atraer y mantener las inversiones que sustentan el desarrollo”.

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