EL ARTE Y LAS IDEAS EN LA WEB

Diana Uribe tiene una idea chévere

La visita de la historiadora desemboca en una profunda reflexión sobre el Canal de Panamá y en la cultura como modelo de desarrollo.
Los viajes de trabajo de la colombiana incluyen recorridos por Alemania, Burkina Faso, China, India, Rusia, Siria, Libia, Egipto o Panamá. Toda una trotamundos. LA PRENSA/Maydeé Romero Sprang. Los viajes de trabajo de la colombiana incluyen recorridos por Alemania, Burkina Faso, China, India, Rusia, Siria, Libia, Egipto o Panamá. Toda una trotamundos. LA PRENSA/Maydeé Romero Sprang.
Los viajes de trabajo de la colombiana incluyen recorridos por Alemania, Burkina Faso, China, India, Rusia, Siria, Libia, Egipto o Panamá. Toda una trotamundos. LA PRENSA/Maydeé Romero Sprang.

Hablar con Diana Uribe es como hacerlo con el diablo.

Nada asombra a la historiadora colombiana y todo es posible porque su visión de las cosas, del mundo mismo, solo concluye en las personas. Por sí mismas o sumadas unas a otras hasta formar pueblos y civilizaciones.

Ella prefiere alejarse de los estereotipos ganadores, que al fin y al cabo solo apuntan a los resultados. Es decir el territorio anexado, la pirámide perfecta para una fotografía, la elección de un nuevo Papa.

Los personajes secundarios, o los que nunca ganan, los obreros y los hippies, los campesinos, los cronopios o las mujeres sin una primera oportunidad sobre la Tierra, son los preferidos de la colombiana.

Alguna vez dijo en una entrevista que ella, al contrario de un corredor de bolsa, o de la chica con las mejores joyas, es “el resultado de Woodstock”. De esa fiesta pagana para celebrar al desnudo el rock y la libertad al final de los años de 1960 y que sacudió la hegemonía de los triunfadores.

Nació en 1959, nieta de un luchador por los trabajadores en la década de 1920; filósofa, bogotana full, los años de Los Beatles y los últimos del Che inocularon en ella la necesidad de intentar aprender la historia, para que nadie le eche cuentos.

Diana Uribe estuvo hace unos días de visita en Panamá, ofreció una charla magistral en la Ciudad del Saber en compañía del profesor Edwin Cabrera, descansó en Bocas del Toro, volvió a la capital, compró una maleta para poder llevar unas compras extras y habló con La Prensa de dos temas que son una excepción a la regla, dos proyectos que la asombran: la ampliación del Canal y la plataforma digital Lachevre.com.

La historiadora de los relatos con tono de abuela y pregones callejeros apareció el martes en el lobby del hotel El Panamá, pasadas las 3:00 p.m., vestida de psicodelia y unas gafas oscuras ideales para desafiar el sol. Era puro trópico.

Entonces se sentó y recordó su recorrido en la mañana por las obras en las esclusas de Miraflores y reconoció, como pocas veces, sentirse parte de la historia.

Fue una visitante de tantas entre miles de trabajadores que para ella son “el empoderamiento del pueblo panameño, el orgullo del pueblo panameño, de la ciencia del pueblo panameño, y que hacen posible el funcionamiento del Canal 100 años después de su construcción y que hará realidad una expansión que en un siglo será valorada como un prodigio de la ingeniería contemporánea”.

HISTORIA Y FILOSOFÍA EL SÁBADO POR LA MAÑANA

Reseñó su charla con Cabrera en la Ciudad del Saber, invitada por la Autoridad del Canal de Panamá y auspiciada por Radio Panamá, durante cuatro horas de un sábado en la mañana, precisamente cuando casi nadie quiere saber de historia ni filosofía y los comercios se preparaban para recoger los últimos rezagos del décimo.

Un asistente asegura que el salón El Ateneo estaba a reventar, que la boletería se había agotado y que Diana habló a sus anchas, a borbotones, y recuerda lo que le ordenaba al público: “Tómenselo en serio, esto es importante para el mundo, ninguna obra actual se compara con esta proeza”.

Solo alguien como Diana Uribe puede paralizar la agenda del fin de semana de cientos de panameños, pero también solo alguien así ubica con humildad el reto de la charla entre los más difíciles.

“Fue un compromiso muy grande hablarles a los panameños de su obra insigne porque eso es, como dicen en Colombia, enseñarle a la mamá a hacer hijos, o como en Venezuela, bailar en casa del trompo”.

Con esa misma modestia reconoce de este último viaje a Panamá que aprendió a dimensionar el impacto de la ampliación del Canal.

“Hoy me decían en Miraflores que se están invirtiendo sumas millonarias en todas partes del planeta para ampliar los puertos, porque los países saben que esta obra determina el flujo de los negocios de las próximas décadas, y quién sabe si del siglo entero. En todas partes se comenta lo importante que es Panamá para el mundo”.

Hace una pausa en sus respuestas colmadas de citas históricas y de comparaciones con el Egipto de los faraones o la guerra en la antigua Yugoslavia, y entonces se atreve a reemplazar el orden de los logros prioritarios de los panameños.

Ella, que es una extranjera más, nacida en uno de los países más violentos del hemisferio, aunque se declara una convencida de la democracia, destaca en la paz el mayor atributo de Panamá. “Este país ha podido florecer la paz y de esta situación parte su estabilidad”.

Otra vez se detiene y al instante lanza sin saberlo un comentario demoledor para quienes creen en otros competidores del Canal y para quienes rechazan la llegada consuetudinaria de extranjeros.

“Hoy hablaba con alguien de que la situación se hace más compleja en Oriente Medio, no se sabe cuándo se detendrá, y en cambio Panamá es un país donde los emigrantes dejan atrás sus guerras y sus problemas para traer esperanzas”.

´LACHEVRE.COM´

Diderot fue una figura clave de la Ilustración, un filósofo y un crítico excepcional con capacidad de destrucción, pero también de esos pensadores que ofrecen soluciones definitivas.

El francés ayudó a forjar el enciclopedismo durante el siglo XVIII, y con ese movimiento estableció de una vez y para siempre la posibilidad del conocimiento para todos.

Fue la oportunidad del saber integral. Después llegaron la Revolución Francesa, la promoción de los derechos humanos y tantas otras cosas.

Y ahora Diana Uribe, inspirada en Diderot, impulsa una idea para involucrar a millones de personas que se atrevan a creer en las empresas culturales.

La historiadora invoca el caso de Islandia, el país más al noroeste de Europa, y la hazaña de convertirse en un epicentro del arte y las ideas tras el colapso financiero de 2008.

El partido The Best Party, opuesto a todo lo que sabe y huele a política, se encargó de “invertir las cargas y el trabajo por darle prioridad a la gente”.

Si es verdad eso de que el destino de todo hombre es otro hombre, ya sea para amarlo o asesinarlo, entonces los islandeses debían atravesar su crisis, derribar a los corruptos y entonces gestar otro modelo de desarrollo.

Y Diana Uribe debía primero leer la historia y recorrer el mundo para descubrir el Crowdfunding y su manera de tejer una red de apoyo para los innovadores.

“El mundo vive una revolución que hace posible los proyectos. Esa revolución se llama Crowdfunding y quiere decir que las ideas se realizan con las donaciones de las personas que creen en esa idea. Lachevre es una plataforma exclusiva para desarrollar proyectos culturales mediante la cooperación de todo el mundo. Acceder a sus contenidos es totalmente gratis”, explicó.

La plataforma Lachevre.com hace acopio de los sueños de los artistas y los gestores la cultura, pero por otro lado encausa el respaldo de los donantes. En el sitio se enlazan seres anónimos con necesidades recíprocas.

Algo parecido ocurrió durante el Woodstock: Jimmy Hendrix tocaba su guitarra en el Central Park de Nueva York y en las montañas andinas suramericanas existía ya una chiquilla amante del rock.

CREADORA ´AUDIOLIBROS´

NO LE ECHAN CUENTOS

Su voz recrea los relatos de los audiolibros ´Historia de las civilizaciones´, ´Historia de las independencias´, ´100 momentos que cambiaron el mundo contemporáneo´ y ´La historia de los viajes´. Este último trabajo se enfoca en pueblos de Rusia, Turquía y Sudáfrica. Estudió filosofía y letras en la Universidad de los Andes, donde se graduó con una tesis sobre los movimientos juveniles de los años 60. Ha sido analista internacional de conflictos y guerras de los últimos 25 años. Creó la página web ´La casa de la historia´. Pese a tener duros críticos por la forma cómo cuenta la historia, su estilo cambió la forma de transmitir los hechos más importantes de la humanidad. Otros la catalogan de mujer profunda.

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