El alojamiento que ofrece la Iglesia católica a migrantes cubanos que ingresaron al país de forma ilegal genera discrepancias con las autoridades del Gobierno.
El presidente de la República, Juan Carlos Varela, solicitó ayer el cierre del albergue habilitado en las instalaciones de la Pastoral Social Cáritas Panamá, ubicada en el corregimiento de Ancón.
Varela señaló que las instalaciones de Cáritas carecen de las condiciones mínimas para atender a las 290 personas que actualmente están en el sitio.
“Las condiciones de Cáritas no son adecuadas y si los cubanos se van a quedar en el país más tiempo, deben estar en un albergue digno”, manifestó el mandatario.
Además, añadió que desde el Consejo de Seguridad Nacional se analizan las opciones que permitan dar respuestas a este grupo de extranjeros.
Por su parte, el diácono Fernando Juárez, encargado de Pastoral Social Cáritas Panamá, contó que desde hace un año se convirtieron en el hogar temporal de cientos de extranjeros que emigran de sus países, recorriendo la selva y exponiendo sus vidas con el sueño de llegar a Estados Unidos.
Juárez reconoció que la capacidad de alojamiento que tiene el sitio se ha visto superada, pero continuarán brindando la asistencia humanitaria a estas personas.
Recordó que aunque en un principio hubo apoyo del Gobierno para cubrir las necesidades de alimentación, implementos de aseo personal, etc., hoy solo viven de la “providencia de Dios”.
Con excepción de la atención sanitaria que se brinda por parte del personal del Ministerio de Salud y de la supervisión que realiza el Servicio Nacional de Migración, la ayuda gubernamental dejó de llegar desde el mes de agosto del año pasado.
Detalló que en el grupo actual de 290 personas hay 6 mujeres embarazadas y 6 menores de edad.
El presidente Varela informó que hoy se reunirá con el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, para buscar opciones de alojamiento.