LITERATURA. AUTORES QUE Perdieron la libertad.

Escritores prisioneros

La muerte de Álvaro Mutis, poeta y novelista colombiano, revela cómo los escritores llevados a la cárcel encuentran allí una fuente de inspiración.

Dichosos los escritores porque tienen a las letras para vencer la cárcel. Una temporada en la prisión termina siendo un estímulo definitivo que lleva al papel esos tormentos que más adelante se pueden presentar en un formato social: una novela, un relato, un poema y otras tantas posibilidades.

El novelista colombiano Álvaro Mutis, cuyo deceso de muerte natural ocurrió hace poco, y otros autores entre los cuales figuran Óscar Wilde y Guillermo Sánchez Borbón, estuvieron tras las rejas y dan cuenta de esos lugares donde se cruzan el dolor y la literatura.

Mutis nació en Bogotá el 25 de agosto de 1923 y murió hace dos semanas en ciudad de México, el pasado 22 de septiembre. Tenía 90 años y durante toda su vida se dedicó a leer, viajar, ver películas, hacer cine y escribir. Estuvo en la cárcel por algo más de un año, en el que se concentró en el oficio de escribir.

Álvaro Mutis era muy joven y ya había presentado a su hijo literario Maqroll en el libro Reseña de los hospitales de Ultramar. Era un dandi, con ingresos de sobra por su trabajo de relacionista público de la compañía ESSO, petrolera que con el paso del tiempo advierte una malversación del dinero gestionado por el novelista. Este se exilia en México donde conoce a Luis Buñuel, Octavio Paz y Carlos Fuentes, y donde fue detenido y llevado a la cárcel de Lecumberri.

A ese episodio se refiere García Márquez en el prólogo escrito por él y contenido en el libro La mansión de Araucaima del poeta colombiano: “En la cárcel de México, donde estuvo por un delito del que disfrutamos muchos escritores y artistas y que solo él pagó, permaneció los 16 meses que considera los más felices de su vida”.

Fueron meses felices por la frecuente visita de diplomáticos y figuras de renombre internacional y lo más granado del arte de aquel entonces.

También porque pudo leer por segunda vez, de cabo a rabo, los siete tomos de En busca del tiempo perdido, y porque escribió los relatos Saraya, El último rostro, Antes que cante el gallo, La muerte del estratega, y El diario de Lecumberri en el que capitaliza la estancia en prisión.

Óscar Wilde permaneció dos años en la cárcel de Reading, condenado por actos de sodomía perpetrados en el ambiente victoriano de la Inglaterra de entonces. Fue una cruel prueba de resistencia para el más exquisito de los escritores de finales del siglo XIX.

Era casi una señorita que trastocó su sufrimiento en una carta de amor y un poema desesperado. “De profundis”, escrito en prosa, y “La balada de la cárcel del Reading”, en verso, son las dos piezas literarias gestadas por aquel Wilde prisionero.

Fiódor Dostoievski fue sentenciado a la pena capital por conspirar contra el zar Nicolás. Pasó un tiempo en la fortaleza de San Pedro a la espera de la muerte, pero esta se le conmutó por trabajos forzados en Siberia.

Combatió en la guerra y después obtuvo su libertad tras años de contiendas legales y en medio de muchas lecturas bíblicas. Consolidó su fe cristiana y escribió libros en los que se aprecia su axioma vital de que “el corazón de un hombre es el campo de batalla entre Dios y el diablo”.

EL ISTMO

Panamá tiene al humanista y escritor Guillermo Sánchez Borbón, y de él se sabe que en 1986 se lo detuvo y fue conducido a la cárcel Modelo. La presión internacional logró que lo liberaran.

Una vez fuera, siguió vigente la pluma y espada de Sánchez Borbón en la columna de opinión En pocas palabras.

Fue una faena semanal que superó el momento de la invasión de Estados Unidos y se mantuvo por unos cuantos años más.

Algunos escritores no tuvieron más alternativa que hacer de la cárcel un refugio para la imaginación.

Para otros, son gajes del oficio. Y también habrá autores que se refugien en el alcohol, las apuestas, las mujeres y otras diversas adicciones próximas a la soledad y la muerte.

Igual, ahí quedan publicados sus testimonios.

 ¿Y qué sobre los cantantes?

Mucho antes de ser una estrella, Frank Sinatra estuvo en prisión por sus relaciones íntimas con una mujer casada. En 1938, Sinatra pasó una temporada en la cárcel, pero recuperó su libertad por razones desconocidas. Al poco tiempo se convirtió en el ícono tras la Segunda Guerra Mundial.

En 2003, el rey del pop, Michael Jackson, fue alcanzado por la justicia. Lo arrestaron por abusar de un niño de 12 años. Pagó una fianza de $3 millones que evitó su paso por la cárcel. Jackson ya había dejado de ser una luminaria internacional. La prisión le devolvió la fama, pero negativa.

A los 19 años, el vocalista de Nirvana, Kurt Cobain, fue detenido por la policía de Washington por actos de vandalismo. Fuera de la prisión, posicionó el rock alternativo, la ropa desaliñada y las actitudes depresivas. Se suicidó en el año de 1994.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

CENTRO DE CONEXIONES AÉREAS DE TOCUMEN China, un reto para el turismo panameño

Aeropuerto Internacional de Tocumen Mitradel ordena arbitraje entre Copa Airlines y sindicato

Los empleados se mantuvieron fuera de sus puestos.
LA PRENSA/Alex E. Hernández

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código