ORIS SANJUR FONSECA

‘Haciendo ciencia se desarrolla Panamá’

Además de contribuir con sus estudios y en la formación de estudiantes, la científica también ha colaborado en el desarrollo de políticas nacionales.

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Fuera de Stri, Oris Sanjur ha colaborado con diferentes actores en el ámbito científico nacional. Fuera de Stri, Oris Sanjur ha colaborado con diferentes actores en el ámbito científico nacional.

Fuera de Stri, Oris Sanjur ha colaborado con diferentes actores en el ámbito científico nacional.

La lectura de material científico y motivacional, de biografías y liderazgo son sus favoritas. La lectura de material científico y motivacional, de biografías y liderazgo son sus favoritas.

La lectura de material científico y motivacional, de biografías y liderazgo son sus favoritas.

Una tarde, hará unos ocho años, en la Universidad de Panamá (UP), Oris Sanjur acompañaba en una entrevista a un grupo de estudiantes del Comité Juvenil para el Avance de la Ciencia en Panamá, quienes explicaban sus planes para realizar un congreso. Por esa época, ella se dedicaba a la investigación científica y a impulsar la Asociación Panameña para el Avance de la Ciencia (Apanac). Desde entonces, hemos conversado sobre biopelículas y técnicas moleculares aplicadas al estudio de peces, cocodrilos y tapires –temas que explica con pasión y paciencia– pero también de la promoción de las carreras científicas y del rol de las mujeres en la ciencia.

“Siempre me ha llamado la atención el uso de la biología molecular como una caja de herramientas para estudiar la biodiversidad y entender mejor las interacciones entre especies y poblaciones”, menciona.

En el último quinquenio se ha desempeñado como directora asociada para Administración en Ciencia del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), donde ha trabajado en fortalecer las instalaciones y equipamiento de esa institución y en mejorar procesos que permitan realizar los proyectos de investigación, atender mejor a los visitantes y facilitar las relaciones con otros organismos de ciencia en Panamá.

Desde su oficina en el edificio Earl S. Tupper en Ancón, Sanjur comparte sus recuerdos, anécdotas y trayectoria por las sendas de la curiosidad, ese elixir que alimenta el espíritu investigador de los científicos.

Hija de padre veragüense y madre chiricana, evoca con nostalgia su vida en La Concepción, Bugaba, provincia de Chiriquí. “Una comunidad pequeña que me enseñó valores importantes y de donde tengo recuerdos muy valiosos”, dice.

Reconocida en 2013 por la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) como pionera de la ciencia en Panamá, recuerda que uno de sus primeros estudios fue el de cariotipos de peces del Pacífico y del Atlántico, en el que analizó el efecto del surgimiento del istmo de Panamá en estas especies.

Durante su doctorado investigó sobre los peces partogenéticos (en los que las hembras solo transfieren sus genes, eliminando el genoma de los machos en cada generación). Y luego se enfocó en la relación entre las especies silvestres y domesticadas de cultivos como el zapallo, y en la diversidad genética y la dinámica poblacional de cocodrilos y tapires en Panamá. “También he colaborado en proyectos sobre la dinámica y ecología de mosquitos en áreas perturbadas y no perturbadas”.

EL CONOCIMIENTO, CLAVE PARA TOMAR DECISIONES

Con base en su experiencia en los laboratorios y tras bastidores, Sanjur reconoce que en el país hay una percepción de que la ciencia es un tema de importancia, mas no de urgencia. “En general, el público no está orientado a reconocer el valor de la ciencia, y tenemos el reto de fortalecerla”, dice.

“Hacer ciencia se ve como algo lejano y poco tangible”, añade. “No se sabe que muchas de las decisiones que se toman en temas de agricultura, salud, biodiversidad y tecnología tienen que ver con la generación de conocimiento básico”, y cita como ejemplo la investigación sobre las ballenas que realizara el científico Héctor Guzmán, y que condujo a la implementación, a partir del 1 de diciembre de 2014, de dispositivos de separación de tráfico, para ordenar el tráfico marítimo en aguas panameñas. “Esto beneficia al comercio internacional y a la conservación de las ballenas al reducir las colisiones con barcos. Hay montones de ejemplos en los cuales las decisiones se basan en el conocimiento que alguien generó porque tuvo la curiosidad de saber qué pasa”.

la mujer en la ciencia

Cuando hace un mes Sanjur le anunció a su madre que la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) le entregaría el premio “Mujer destacada del año”, su progenitora le interpeló con extrañeza: “Pero si tú eres científica y ellos son empresarios”.

“No solo a través del emprendurismo, las empresas y los cargos ejecutivos se contribuye al desarrollo del país”, argumenta Sanjur. “Haciendo ciencia, también se desarrolla Panamá. Este reconocimiento no solo es para mí, sino para la comunidad científica y para las mujeres que hacen ciencia”.

Precisamente, en el tema de género considera que ha habido avances importantes. “En los últimos años se reconoce mucho más el papel de la mujer en ciencia, pero “todavía hay una pequeña brecha en ciertas posiciones o ámbitos y las mujeres tenemos que seguir trabajando en eso”.

En las etapas iniciales de la formación científica, la proporción de mujeres es mayor que la de hombres, pero a medida que avanzan, el número de mujeres en posiciones de más nivel dentro de organizaciones y áreas de toma de decisiones empieza a disminuir, y el de hombres, a aumentar, dice Sanjur, quien considera que hay que romper los estereotipos de que las mujeres deben seguir ciertas carreras y los hombres otras, y mejorar la remuneración.

VALORES Y FAMILIA

Entre secuenciaciones de ADN, sus actividades como administradora y colaboradora en diferentes comités y juntas directivas de organismos científicos, Sanjur también ha impartido clases y ha formado a estudiantes de maestría. Una de ellas, Gina Della Togna, hizo su tesis en tapires y ahora realiza su doctorado en Estados Unidos, sobre los mecanismos reproductivos de anfibios para su conservación.

“Me encanta conversar con los jóvenes, me reconfortan y me llenan de energía positiva. Creo que es nuestro deber darle a las nuevas generaciones las oportunidades que me dieron a mí y a otras personas”.

Su vida personal se nutre de momentos familiares y con sus mascotas (dos gatas negras). De baile, jazz o música clásica. De lectura y caminatas por la playa, y de espacios de silencio, meditación y contemplación de la naturaleza.

Ser madre ha sido “una experiencia fabulosa y hermosa” para esta científica. Su hija Patricia, de 15 años, le ha permitido caminar nuevamente las etapas de la vida, “pero reconociendo que es su vida, no la mía”.

“Quiero que sea una mujer independiente, que tenga las herramientas que le permitan afrontar los retos del futuro y alcanzar metas. Ganar siempre es aburrido. Todo lo que se consigue fácil, se va fácil. Es a través del esfuerzo y al probar un poco lo que significa perder, que aprendemos el valor de las cosas. Es una de las enseñanzas que quiero para mi hija”.

Y hablando de los retos que tiene la sociedad panameña, Sanjur hace hincapié en la formación en valores, que tiene mucho que ver con el tema de la corrupción que ha estado en la palestra durante los últimos meses.

“Parte del problema en la educación es creer que los gobiernos lo van a resolver todo. Y eso no es cierto. Tenemos que empoderarnos como sociedad, aprender a valorar el recurso que tenemos y dejar de pensar que alguien nos va a dar algo. La educación empieza en la casa y muchas veces esperamos que sea la escuela quien eduque, pero nosotros como padres tenemos que asumir nuestra responsabilidad y educar en casa, con valores”.

Para Sanjur, quien fue miembro de la Junta Nacional de Escrutinio en 2014, y hace siete años representó a la sociedad civil y las organizaciones científicas en la XXXVII Asamblea General de la Organización de los Estados Americanos, si se rompe el esquema de “alguien me tiene que dar algo” y “me lo merezco” frente a la idea de “me lo tengo que ganar”, se lograría un impacto positivo en la sociedad.

También es importante hacer críticas constructivas, y acompañadas con el deseo de colaborar. Dejar de pensar de forma aislada en lo que le conviene a uno como persona, como partido o al grupo que se pertenezca. “Somos parte del país. Hay que poner de lado las diferencias y pensar más como comunidades, en el bien común, como lo hacen las hormigas. Así avanzaríamos y nos beneficiaríamos todos”.

TRAYECTORIA

EDUCACIÓN.

Licenciada en Biología (UP, 1991), doctora en Biología Celular y del Desarrollo (Rutgers, Universidad Estatal de Nueva Jersey, EU, 1998).

EXPERIENCIA. Ha sido docente en la UP, administradora del Laboratorio de Biología Molecular y Evolución de STRI y presidenta de Apanac. Es miembro de la junta directiva de Indicasat, del Sistema Nacional de Investigadores y representante de los centros de investigación en la junta directiva de Senacyt.

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