PROSA DE LA MEMORIA HISTÓRICA PANAMEÑA

Líderes y narrativa política

Próceres, caudillos, y líderes del país, en la mente colectiva. Escritores y conocedores de la literatura política hablan del desafío de escribir sobre el tema.

En el catálogo bibliográfico que abarca la literatura iberoamericana, existe una narrativa política que se ocupa de plasmar en blanco y negro, a través de biografías, ensayos, novelas y otros géneros literarios, la vida, obra y testimonios de protagonistas históricos.

En Panamá, el tema cobró vigencia con el lanzamiento del libro sobre la vida del exvicepresidente Ricardo Arias Calderón, titulado Ricardo Arias Calderón. Pensador y constructor de la democracia, del periodista Julio Bermúdez. Escritores y conocedores de la literatura política del país analizan el tema, y su aporte al pensamiento político.

Bermúdez sostiene que primariamente, la bibliografía política del país fue “aislada, inconexa e inconsistente”. “No es un género al que se apegan los autores”, opina. Explica que se ha descuidado el registro nacionalista que va de 1821 a 1903 y la figura de “prohombres” como José D. Espinar y Tomás Herrera, de quienes dijo “tuvieron el tino de identificar la hendija por la cual se cuela el proyecto nacional de Panamá”.

DE LÍDERES Y PRÓCERES

En la obra histórica de Patricia Pizzurno y Celestino Andrés Araúz, figura El Panamá colombiano, libro que destaca la gestión de Justo Arosemena. A principios del siglo XX, la revista Mártir Liberal realza la figura de Victoriano Lorenzo, pero fue con la publicación de Desertores, de Ramón H. Jurado, que se le comienza a reivindicar. Años después surgió El guerrillero trasparente, de Carlos Changmarín

La figura del expresidente Belisario Porras fue ampliamente estudiada por Manuel Sisnet y otros ensayistas. Mientras que la labor historiográfica de Carlos M. Gasteazoro, autor de El pensamiento de Ricardo J. Alfaro, es ampliamente reconocida. “Sobre la figura de Arnulfo Arias no existe un trabajo autónomo y completo”, a juicio del escritor y abogado Luis Fuentes M., no obstante Felipe Juan Escobar y Jorge Conte Porras le dedicaron ensayos.

A nivel institucional, la Biblioteca Nacional cuenta con el archivo especializado Harmodio Arias Madrid, y la Autoridad del Canal de Panamá editó la colección Biblioteca de la Nacionalidad, que contiene textos referentes a Carlos A. Mendoza, Justo Arosemena, Tomás Herrera y Omar Torrijos

Sobre este último también escribió José de Jesús Martínez, la obra ganadora del premio Casa de las Américas: Mi general Torrijos.

La trayectoria testimonial de Guillermo Ford, ¡Valió la pena!, fue calificada por el empresario I. Roberto Eisenmann como “invaluable, por su contribución a la consolidación democrática”. Mientras que en la última feria del libro se anunció que se trabaja en una colección de biografías de panameños del siglo XX.

El escritor Carlos Fong considera que se requieren referentes que ayuden a conectar los valores de la historia con los de la política, como espacio para tomar decisiones y construir proyectos de nación.

El también escritor Ariel Barría estima que un líder genuino no es todo luz, porque como humano es imperfecto y le engrandece aprender de sus errores. Considera seudolíderes a los que “mandan a hacer escritos que los encumbren, pagan a alabarderos que los elogien, pero persiguen y escupen a los que los desnudan”.

Ramón Fonseca, escritor, abogado y político, piensa que en la narrativa latinoamericana “hay novelas de líderes, pero principalmente de dictadores y tiranozuelos”. El también escritor Enrique Jaramillo Levi, discrepa de la mixtura porque “... la política y la buena literatura se repelen”; y cuando se juntan, adulteran el producto, salvo excepciones centradas en la experiencia humana y social”.

El principal reto para escribir sobre la vida de un líder político es la investigación, opina Fong. “En Panamá, debes esforzarte triplemente (...) porque carecemos de un banco del libro o un centro especializado de estudios culturales”, dijo.

Carlos Wynter, también escritor, dice que el inconveniente de toda novela histórica es la recreación veraz de una época, permitiéndose “ficciones contenidas, que no irrespeten los puntos de referencia comprobados”.

Para la novelista Gloria Guardia, redactar en base a la vida de un líder político, no es lo mismo que una biografía de tipo académico, pues se fomenta el culto a un caudillo. “Los biógrafos no distorsionan el perfil del personaje , sino que recrean su vida y gesta (...) han tenido que medirse a la conciencia histórica y a los cambios culturales, políticos e ideológicos del tiempo presente, y sobre todo, del vivido por sus protagonistas.

SIN HISTORIA CERCANA

Briseida Bloise, de la Cámara Panameña del Libro, cuestiona la no inclusión en los planes de estudio, de los hechos históricos cercanos. “Si el liderazgo político consigue ser tema de discusión en círculos y medios de comunicación social, habremos logrado uno de los objetivos más importantes al vincular a nuestros jóvenes con la trayectoria sociopolítica del país”.

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