CULMINA PROCESO DE EXTRADICIÓN

Martinelli seguirá detenido debido al ‘peligro de fuga’

El expresidente Ricardo Martinelli denunció ayer ante el juez de garantías que se le habían violado sus derechos fundamentales. Al cierre, Martinelli fue llevado al hospital Santo Tomás.

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Martinelli saluda a simpatizantes antes de entrar a la sala de audiencias de la Corte Suprema. Martinelli saluda a simpatizantes antes de entrar a la sala de audiencias de la Corte Suprema.
Martinelli saluda a simpatizantes antes de entrar a la sala de audiencias de la Corte Suprema.

Ricardo Martinelli permanecerá detenido, ahora en El Renacer, luego de que el magistrado Jerónimo Mejía, juez de garantías del caso que se le sigue por espiar las comunicaciones de 150 personas, aclaró ayer las razones de la privación de su libertad.

El expresidente, quien llegó ayer extraditado de Estados Unidos, cumple así la orden de detención ordenada por la Corte Suprema el 21 de diciembre de 2015, en la que sustentó su peligro de fuga.

Al cierre de esta edición, Martinelli fue llevado a revisión al Hospital Santo Tomás por recomendación de especialistas, tras la diligencia celebrada ayer para comunicarle sus derechos. En esta, Mejía se comprometió a enviarlo a un hospital si era necesario, aunque sin cambiarle la medida de detención.

Martinelli solicitó ayer su traslado a un hospital privado, pero la petición fue negada por Mejía.

MARTINELLI, EXTRADITADO Y EN LA CÁRCEL, EL FIN DE UN 'PERIPLO' Y EL MOMENTO DE LA JUSTICIA 

El avión que trajo a Ricardo Martinelli a Panamá pisó suelo panameño a las 8:32 a.m. de ayer lunes 11 de junio.

Terminaba así aquella “gira” o “periplo” internacional que anunció el exgobernante el 28 de enero de 2015, cuando abandonó el país con el pretexto de contarle al mundo que era objeto de “persecución política”.

El Departamento de Estado de Estados Unidos (EU) lo extraditó a Panamá para que le haga frente a un proceso que le sigue la Corte Suprema de Justicia (CSJ) por espiar las conversaciones de, al menos, 150 personas.

Martinelli, el hombre que gobernó Panamá entre 2009 y 2014, llegó esposado y escoltado por alguaciles federales de EU. Las primeras imágenes del exmandatario en el istmo las distribuyó el Ministerio de Seguridad Pública: Martinelli siendo revisado por personal médico, Martinelli esposado caminando por lo que parece ser la pista de aterrizaje, Martinelli frente a dos miembros de la Policía Nacional.

Martinelli cuando llegó a Panamá. Expandir Imagen
Martinelli cuando llegó a Panamá. Cortesía

Desde Miami

Su traslado había empezado en la madrugada. El avión partió del aeropuerto de Opa Locka, en Miami, a las 6:20 a.m. (5:20 a.m. hora de Panamá), el mismo donde -a finales de enero de 2015- Martinelli aterrizó en su jet privado, horas después de investirse como diputado del Parlamento Centroamericano (Parlacen), en una inusual sesión especial en Guatemala.

Con ello se garantizaba que no fuera un juez ordinaria quien lo procesara, sino el pleno de la CSJ, en el que él mismo designó a cinco de los nueve magistrados.

Pero a su regreso de Miami, a diferencia de entonces, no tenía el control. Vestía el uniforme de los prisioneros del Centro de Detenciones Federales, donde estuvo preso desde el 12 de junio de 2017: camisa beige, pantalón gris. El jet bimotor con matrícula N-799PA era operado por la compañía de vuelos ejecutivos Jet Logistics. Estaba esposado y con una cadena alrededor de la cintura. Reía, agitaba los brazos, saludaba a periodistas panameños que cubrían la noticia. “Vengo a ver el Mundial a Panamá”, gritó.

La segunda escena del primer día del retorno del exgobernante a Panamá ocurrió en el Centro Penitenciario El Renacer. Un helicóptero lo traslado hacia la cárcel ubicada a orillas del Canal.

En la televisión mostraban a una exaltada Marta Linares de Martinelli, su esposa, que gritaba porque no la dejaban ingresar al penal. Su mañana había sido compleja: primero fue al aeropuerto internacional de Panamá Pacífico, donde en principio aterrizaría el avión privado que trajo a su esposo al país, pero resulta que la aeronave descendió en Tocumen.

Después se desplazó al Hospital Santo Tomás, donde esperaba que llevaran al expresidente para una revisión médica, pero cuando estaba allá, se enteró de que Martinelli ya estaba en El Renacer.

Marta de Martinelli fue al Hospital Santo Tomás. Expandir Imagen
Marta de Martinelli fue al Hospital Santo Tomás. LA PRENSA/Gabriel Rodríguez

También se vio a varios de los abogados del exgobernante protestando porque no les permitían acercarse a su cliente. Carlos Carrillo decía que a Martinelli se le negaba el derecho a la defensa. Sidney Sittón culpaba de todo a los militares que se han tomado el poder. Roniel Ortiz cuestionaba el hecho de que no trasladaran a su cliente a un hospital para un chequeo médico.

Más temprano, Linares de Martinelli había enseñado a los medios de comunicación un documento en el que se enlistan los males que presuntamente aquejan a su marido: enfermedad coronaria, hipertensión arterial crónica, hipercolesterolemia, apnea del sueño, hipertrofia prostática benigna, glaucoma y depresión.

‘Como un perro’

Entre las 11:30 a.m. y 12:00 mediodía, Martinelli se asomó tres veces a la ventana de la celda donde fue ubicado: la misma que ocupó Manuel Antonio Noriega cuando regreso extraditado de Francia. La primera vez que se dejó ver fue para saludar a los periodistas que se encontraban cerca de la zona. “Viva Panamá”, gritó. Le acompañaba su esposa, quien después de protestas, quejas y reclamos logró que la dejaran entrar. Desde la distancia, Martinelli respondió varias preguntas que le hicieron los reporteros.

- ¿Cómo se ha manejado su proceso?

“Muy mal. No hay debido proceso. Me han traído como a un perro”.

- ¿Cómo ha sido tratado en Panamá?

“El trato de extradición dice que debo ir a un hospital. Miren dónde estoy. Mi presión está en 204 sobre 139. Casi me da un ataque al corazón [...]”.

-¿Cómo lo trataron los federales?

“Me trataron bien”.

- ¿ Va para el hospital?

“ Varela tiene que dar la orden”.

La bienvenida

Paralelamente a los trámites que se concretaban en El Renacer, afuera de la CSJ sus seguidores, vestidos de blanco y con banderas del partido Cambio Democrático (CD), celebraban su retorno al país.

Había murga, pancartas y consignas triunfalistas. Una fiesta. Olvidaban que su líder no llegaba al país en plan vacacional. Martinelli deberá hacerle frente a cuatro delitos que le señala el magistrado Harry Díaz, quien actúa como fiscal del proceso por interceptación de comunicaciones, que le sigue la Corte.

Díaz lo acusa de dar órdenes al Consejo de Seguridad Nacional para montar un aparato organizado para espiar las comunicaciones de sindicalistas, empresarios, políticos y periodistas.

El fiscal lo señala por la supuesta comisión de los delitos de interceptación de comunicación sin autorización judicial, persecución y vigilancia, además de peculado por sustracción y peculado de uso.

Los choques

Sin embargo, no todo fue armonía en la bienvenida a Martinelli frente a la Corte. Las diferencias internas que agitan a CD, el partido que el expresidente fundó hace 20 años, quedaron a flor de piel.

Cuando llegó el actual presidente de CD, Rómulo Roux, acompañado de la presidenta de la Asamblea Nacional y secretaria general de ese colectivo, Yanibel Ábrego, los ánimos se caldearon. El grupo que lideraba el vocero de Martinelli, Luis Eduardo Camacho; la dirigente Mariela Jiménez y la periodista Carmen Boyd, lo abuchearon.

Yanibel Ábrego y Rómulo Roux. Expandir Imagen
Yanibel Ábrego y Rómulo Roux. Álvaro Reyes.

Jiménez, megáfono en mano, manifestó: “Roux viene ahora diciendo que le preocupa Martinelli, pero le robó el partido...”.

La muchedumbre gritaba: “traidor, traidor, traidor”.

Roux le ganó la presidencia del partido a Martinelli en los comicios internos que celebró CD el pasado 21 de enero. Su nómina, en la que figura un grupo de diputados, se tomó la directiva que estaba a cargo de los llamados “leales a Martinelli”, como los exministros José Raúl Mulino, Alma Cortés, entre otros.

Otros de los diputados que también participaron en la concentración frente a la Corte fueron Edwin Zúñiga, Aristides De Icaza, Rubén Frías y Mariela Vega. También estaban Mulino y los aspirantes a la candidatura presidencial de CD Jorge Quirós y Jorge Pope Ceballos, al igual que la exgobernadora de Panamá Mayín Correa. Los simpatizantes de Martinelli también se reunieron en la cárcel El Renacer y en el aeropuerto de Tocumen, donde arribó el avión que trajo al exgobernante.

Ante el juez

La tercera escena más importante del agitado lunes del regreso de Martinelli fue cuando se anunció que iba a ser trasladado a la Corte. Por primera vez le vería la cara a sus juzgadores, quienes lo declararon en rebeldía en diciembre de 2015 por no atender a sus llamados.

En el trámite denominado diligencia de comunicación de derechos, participaron el magistrado Jerónimo Mejía, quien funge como juez de garantías en el proceso, y Harry Díaz, el magistrado fiscal, al igual que el equipo de defensores del exgobernante.

Martinelli llegó al palacio Gil Ponce a las 4:15 p.m., pero la diligencia se inició pasadas las 6:00 de la tarde. Saludó, sonrió, posó para las cámaras mientras hacia la V de la victoria con sus dos manos.

Se sentó al lado de sus abogados Sidney Sittón, Carlos Carrillo y Roniel Ortiz. Allí, Mejía anunció que Martinelli deberá permanecer detenido preventivamente, luego de recordar que la detención preventiva fue ordenada por el pleno de la Corte el 21 de diciembre de 2015.

Explicó que a partir de ayer empezaba “a computarse” el plazo de un año que permite la detención preventiva, por lo que no reconoce los 364 días que el expresidente estuvo detenido en Miami.

A diferencia de los gestos triunfalistas que mostró cuando llegó al palacio Gil Ponce, el exgobernante se llevó varias veces las manos a la cabeza, ocultaba su rostro y se mostró como un hombre débil y acongojado.

Tomó la palabra para decir que se le estaban violando sus derechos. “Cuatro médicos han certificado que yo no puedo estar en El Renacer, tengo que estar en un hospital privado”, manifestó.

Informó que “probablemente” tenía cáncer de próstata, entre otros males.

El abogado que lideró la defensa de Martinelli ayer fue Carlos Carrillo, quien intentó interrumpir a su cliente para intervenir, pero el juez se lo impidió, advirtiéndole que esperara su turno, al igual que al resto del equipo legal.

Carrillo presentó una nota diplomática del Departamento de Estado estadounidense, que señala que Martinelli recibió tratamiento médico por varias enfermedades médicas durante su confinamiento en el Centro de Detenciones Federales de Miami. En esta nota, dijo Carrillo, se recomienda un “examen físico completo a su llegada [a Panamá] para que pueda recibir el tratamiento adecuado”.

Mejía y el cardiólogo

Mejía interrogó bajo juramento al cardiólogo Gabriel Frago, el médico que había certificado que el expresidente padecía de una serie de dolencias, entre ellas, enfermedad coronaria e hipertensión arterial crónica.

- ¿Existe alguna posibilidad de que el señor Martinelli fallezca en este momento? preguntó Mejía a Frago.

El cardiólogo respondió que “un paciente que desarrolla una arritmia puede tener muerte súbita”.

Mejía también le consultó al médico si anteriormente había examinado a Ricardo Martinelli. Frago guardó silencio durante varios segundos, titubeó y al final contestó que no.

Explicó que lo examinó rápidamente, y que al tomarle el pulso le detectó los ruidos cardíacos taquicárdicos y arrítmicos.

El juez ordenó que Martinelli sea evaluado por Medicatura Forense en la cárcel El Renacer, a donde fue trasladado tras la diligencia.

Informó que estará pendiente de su celular y que si algún médico le informa que urge trasladar al expresidente a un centro médico, así lo ordenará.

Programó una audiencia para este martes 12 de junio, en la que entrevistará a cuatro médicos que evaluaron a Martinelli más temprano en El Renacer. Aparte de Frago, se trataría de Giuseppe Corcione, urólogo; Edith de López, oftalmóloga; y Manuel de Ycaza, internista.

Hasta anoche no se había comunicado la hora.

Al acto de ayer acudieron algunos de los querellantes del caso: los perredistas Balbina Herrera, Mitchell Doens, el periodista Rubén Polanco, el abogado Rosendo Rivera, al igual que los abogados de las otras víctimas.

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