SOBORNOS DE ODEBRECHT

Los Martinelli, según la versión de sus cómplices

La trama de Odebrecht se extendió a personajes que prestaron sus nombres e identidades para ocultar el verdadero destino de los sobornos pagados en Panamá.

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Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, cuyo paradero es desconocido, tenían cuentas bancarias en Europa, escondidas bajo la identidad de terceros, que hoy revelan que los verdaderos dueños eran ellos. Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, cuyo paradero es desconocido, tenían cuentas bancarias en Europa, escondidas bajo la identidad de terceros, que hoy revelan que los verdaderos dueños eran ellos.
Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, cuyo paradero es desconocido, tenían cuentas bancarias en Europa, escondidas bajo la identidad de terceros, que hoy revelan que los verdaderos dueños eran ellos. Archivo

Interrogatorios efectuados a quienes figuran como acusados de lavado de activos revelan a los fiscales anticorrupción una historia muy distinta a la que han divulgado los hermanos Ricardo Alberto Luis Enrique Martinelli Linares en favor de su inocencia en la trama de sobornos pagados en Panamá por la empresa Odebrecht.

Se trata de un abogado que fue acusado en el escándalo del terreno de Paitilla –Francisco Pérez Ferreira– y de un primo de los Martinelli Linares, que trabaja en el Súper 99 –Roberto Brin Azcárraga–.

El primero –que figura como firmante y beneficiario final de sociedades que recibieron fondos negros de Odebrecht en bancos suizos– declaró que los verdaderos dueños de las sociedades y sus cuentas bancarias eran los hermanos Martinelli Linares. Su testimonio es el de alguien muy cercano al “círculo cero” del expresidente Ricardo Martinelli.

El segundo, Brin Azcárraga, reconoció que aparece como firmante de una sociedad con cuentas bancarias en la Banca Privada de Andorra. Aclaró que esta no era de su propiedad, aunque tampoco dijo que era de su primo Ricardo Alberto Martinelli Linares.

Este personaje no recuerda haber firmado un contrato con la offshore Pachira Limited de 15 millones de dólares.

LA HISTORIA, SEGÚN LOS CÓMPLICES

Los hermanos Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares lo han negado en comunicados, han calificado de campañas políticas en su contra publicaciones sobre su presunta participación en complejos esquemas financieros para recibir sobornos de Odebrecht. Alegan que todo es una patraña.

Pero los intermediarios que firmaron sus cuentas bancarias en el extranjero han contado una historia distinta a la Fiscalía Superior Especial Anticorrupción, según sus indagatorias, obtenidas por La Prensa de fuentes judiciales.

Francisco Pérez Ferreira y Roberto Brin Azcárraga dieron sus caras, firmas e identidades para ocultar a los verdaderos dueños de cuentas bancarias en Suiza y en el principado de Andorra. Expandir Imagen
Francisco Pérez Ferreira y Roberto Brin Azcárraga dieron sus caras, firmas e identidades para ocultar a los verdaderos dueños de cuentas bancarias en Suiza y en el principado de Andorra. LA PRENSA/Archivo

No son abiertas confesiones, pero en ambas indagatorias los imputados por lavado de activos atribuyen enteramente a Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares la actividad de las cuentas bancarias que suscribieron.

Francisco Pérez Ferreira fue uno de los indagados. Es un viejo conocido: firmó un contrato con el célebre florista del terreno de Paitilla: César Segura, quien en 2014 reveló que él negoció la titulación de esa finca a cambio de 2 millones de dólares. Detrás del “negocio” estaban –dijo Segura– Gabriel Gaby Btesh y el exvicepresidente Felipe Virzi, actualmente detenido por otros casos.

El contrato que firmó Segura con Pérez Ferreira establecía pagos en efectivo –de 415 mil dólares– e inmuebles en tres torres residenciales de Btesh y Virzi, que sumaban 1 millón 210 mil dólares, que, empero, nunca se entregaron. Pero el abogado Pérez Ferreira tuvo que justificar en los tribunales su papel en este turbio negocio.

Y justamente por prestar su firma para contratos y cuentas bancarias es que el abogado está de vuelta en los tribunales. Ahora, para esclarecer su rol en otro negocio –nada ortodoxo– en el que están envueltos los hermanos Martinelli Linares.

Pérez Ferreira es firmante de cuentas bancarias en Suiza de sociedades que, aunque él aparece como beneficiario final, en realidad pertenecen a los hijos del expresidente Ricardo Martinelli, según alega.

Es por ello que, al final de su indagatoria, pidió a las fiscales anticorrupción “que se tomen las medidas para que los hermanos Martinelli Linares comparezcan ante este despacho a responder y dar la cara por sus actuaciones en este asunto”. Un asunto que implica el movimiento de millones de dólares.

EL ENCUENTRO

Ricardo Martinelli Linares citó a Pérez Ferreira –según cuenta este en su indagatoria– en el edificio Office One, piso 8, oficina 805, donde operaba la sociedad Altavista Capital Management Inc. Allí, ambos hablaron de crear las sociedades Aragon Finance Corp. y Ascona Management Group, para hacer inversiones que, según dijo, él desconocía.

"[Quiero] que se tomen las medidas para que los hermanos Martinelli Linares comparezcan ante este despacho a responder y dar la cara por sus actuaciones en este asunto”.

Francisco Pérez Ferreira Firmante de cuentas bancarias en Suiza, cuyos verdaderos dueños eran los hermanos Martinelli Linares.

En su condición de representante de ambas sociedades –Aragon y Ascona– Pérez Ferreira no tuvo reparos en abrir cuentas bancarias en Suiza para ambas, en las que él aparece como beneficiario final.

Empero, aclaró que Ricardo Alberto Martinelli Linares y su hermano eran quienes “controlaban” las sociedades y decidían sus relaciones, incluso los servicios bancarios. Insistió: “No dispuse abrir cuentas porque no era el dueño”.

¿Cómo era eso posible?, preguntaron las fiscales. Es que, como él era “director nominal” de Aragon, pues por ahí firmó uno que otro documento o formulario de apertura de cuenta, pero una vez más, insistió: la responsabilidad final era del cliente propietario de la compañía, o, en sus palabras, de Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares.

Pérez Ferreira no habló mucho sobre su participación en el negocio propuesto por Ricardo Alberto Martinelli Linares. En las pocas páginas de su indagatoria, negó unas 20 veces que él fuera beneficiario final de las sociedades Aragon y/o Ascona o él controlaba estas compañías y sus cuentas.

Cada vez que lo hacía, insistentemente repetía que los hermanos Martinelli eran “los accionistas controladores, propietarios verdaderos, efectivos, dueños de ambas sociedades, responsables de todas las actividades de dichas empresas, incluyendo ser firmante y controlante de los destinos bancarios de estas sociedades”.

Por lo demás, dijo saber muy poco: desconoce el origen del dinero que llegaba a estas sociedades, aunque recuerda que la apertura de las cuentas pudo ser en el segundo semestre de 2010.

Por entonces, en el gobierno de Martinelli había una febril actividad en torno a licitaciones públicas de gran envergadura, en las que nunca faltaba Odebrecht.

Por ejemplo, a inicios de 2010, Odebrecht empezó a construir el corredor Colón, a un costo de $122.5 millones, aunque terminó costando $163.1 millones.

En noviembre de 2010, Odebrecht recibió el contrato para construir la línea 1 del Metro, refrendado ese mismo mes, a un costo de mil 447 millones de dólares, aunque el costo final fue de 2 mil 90 millones de dólares.

Ese año, Odebrecht también se adjudicó la renovación urbana de Curundú, a un costo inicial de $94.3 millones, pero el costo final fue de $107.5 millones.

Pérez Ferreira también dijo desconocer a los operadores financieros de Odebrecht, como Olivio Rodrigues, de cuyas cuentas –bajo el control del departamento de coimas de la empresa brasileña– salían dineros para el supuesto soborno atribuido a los hijos del expresidente.

Dos de ellas, Select Engineering Consulting and Services e Innovation Research Engineering and Development Ltd., fueron mencionadas en la indagatoria, ya que en el caso de Aragon, esta recibió, entre 2011 y 2012, $3.6 millones enviados por estas dos sociedades. Pero Pérez Ferreira dijo no tener idea de esas transacciones ni de otras offshore vinculadas a los hermanos Martinelli, con cuentas en el principado de Andorra y en Suiza.

En esos años, Odebrecht seguía imbatible. En 2011, por ejemplo, obtuvo el contrato para remozar el Casco Antiguo, por $168.6 millones, que terminó en $181.5 millones; la cinta costera 3, que empezó en $776.9 millones y terminó en $782.1 millones. En 2012, se adjudicó el proyecto de agua potable, por $157.8 millones.

Pero Pérez Ferreira no las llevó todas consigo. Alguien salió a ripostar sus afirmaciones. Fue el tío de los hermanos Martinelli Linares –y primo del expresidente– Francisco Frankie Martinelli Patton el que salió en defensa de los muchachos.

Su firma –Sigma– señaló que Pérez Ferreira es el “beneficiario final” de las dos sociedades (Ascona y Aragon). Pérez Ferreira reaccionó diciendo que desconoce por quéél “hace esta afirmación equivocada, pero me reservo el derecho a refutar, por los medios probatorios que le permite le ley”.

EL PRIMO ¿ENGAÑADO?

En 2012, Tocumen, S.A. le adjudicó a Odebrecht la construcción de la terminal sur, a un costo de $680 millones, aunque ha terminado costado $820 millones. Y ese mismo año, otro intermediario es citado por Ricardo Alberto Martinelli Linares a su oficina, en el edificio Oceanía.

Esta vez fue su primo Roberto Brin Azcárraga, quien, aunque no lo llama engaño, sí describe lo que parece serlo. Rindió indagatoria el 18 de julio pasado. Palabras más, palabras menos, Brin Azcárraga indicó a la fiscalía que su primo Ricardo Alberto Martinelli Linares le dijo que tenía un cliente interesado en la compra-venta de mercancía. Ese cliente era Aeon Group, la misma sociedad que usó Odebrecht para pagar presuntas coimas a varios exministros del gobierno de Martinelli.

Martinelli Linares le dijo que le gustaría que manejara a este cliente. Un mes después, Martinelli Linares le dijo que tenía la información del cliente y que habría que llenar unos documentos. No hubo problema. Brin Azcárraga los firmó, pero ahora no recuerda qué firmó, pues dice que han pasado cinco años.

Lo que sí recuerda con claridad es que su primo no le ofreció nada ilícito, aunque hizo la salvedad de que él no tuvo nada que ver con la constitución de una sociedad creada para el nuevo negocio: Pachira Limited, S.A.

Esta sociedad recibió–entre marzo y noviembre de 2013– del departamento de coimas de Odebrecht, la suma de $16.4 millones en la Banca Privada de Andorra. Y, al igual que Pérez Ferreira, alegó no ser dueño ni director de la sociedad.

“Lamentablemente”, se lamenta hoy Brin Azcárraga, en 2014 su primo lo llamó para decirle que el negocio se cayó y que la sociedad –Pachira– iba a ser disuelta y sus fondos serían devueltos a Aeon Group.

Dijo que no supo más del supuesto comprador hasta que vio el nombre de Aeon en los medios, vinculada a la trama de Odebrecht.

“Quiero dejar claro que en ningún momento se me mencionó a la empresa Odebrecht ni conozco a nadie de Odebrecht y hasta ahora desconozco si la sociedad tiene algo que ver con Odebrecht”, subrayó en su declaración.

Resignado, añadió que, “al final, este negocio no se pudo realizar y no hubo, pues, ninguna transacción comercial ni recibí ninguna remuneración monetaria de ninguna índole de ninguna sociedad hacia mi persona”. O sea, aquí no pasó nada y todo el mundo para su casa.

Aparte de eso, no sabía nada más, ni quiénes eran los directivos ni de dónde provenían los fondos ni estados financieros ni comunicación con el banco ni con Aeon ni nada más.

Lo que firmó Brin Azcárraga no era, ni de lejos, nada de compra-venta de mercancías. Era un acuerdo de consultoría financiera –en que él firmó como persona autorizada por Pachira Limited, con Aeon Group– por nada menos que $15 millones. Un contrato por ese monto y esos servicios sería muy difícil de olvidar, pero Brin Azcárraga no lo recuerda.

Pero no es lo único que ha olvidado. Poco o nada habló sobre la cuenta bancaria de Pachira en la Banca Privada de Andorra, cuya firma autorizada y beneficiario final es él, según los papeles que firmó.

Un informe del Departamento de Compliance (Cumplimiento) de este banco, fechado el 25 de febrero de 2015, da detalles preocupantes del manejo de esta cuenta, abierta el 10 de octubre de 2012. El titular de la cuenta era Pachira, con la firma y beneficiario final ya identificado en la persona de Brin Azcárraga, identificado, no como vicepresidente del departamento de compras internacionales de los Súper 99, sino como “empresario del sector plástico. Empresa Plastigol”.

El propio Brin Azcárraga describe Plastigol como una empresa que se dedica a fabricar bolsas plásticas para comercios, bobinas plásticas para empacar granos, empaques de polipropileno, etc.

Dijo que la empresa –ahora en venta– pertenece a tres grupos económicos que están en la misma línea de negocios, entre ellos, Importadora Ricamar, razón social de los Súper 99. Es decir, que, en el afán de justificar ante el banco su perfil a fin de poder recibir esos dineros, quedaron mencionadas empresas que nada tenían que ver con las operaciones de soborno de Odebrecht.

Quien llevó los clientes al banco es un personaje identificado como “Betingo”, representante de la filial del Banco en Uruguay: Andrés Norberto Sanguinetti, antiguo dirigente del equipo Peñarol de Uruguay.

Las conclusiones del informe: no hay referencias bancarias ni comprobación de domicilio, “no tenemos ninguna constancia de la vinculación del cliente con la empresa de la que manifiesta ser CEO” y el banco no tenía las acciones al portador de Pachira (de Belice), razón por la que se explica por qué fue nacionalizada en Panamá, pues el banco exigió una nueva jurisdicción. Tampoco el banco poseía documento alguno que sustentara el origen de los fondos.

(Con información de Eliana Morales).

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