Sábado picante

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En diciembre de 2012, la periodista Ereida Prieto-Barreiro entrevistó a Yanibel Ábrego sobre sus negocios. Por entonces, la diputada tenía dos años y medio en la Asamblea y ya había dejado de ser independiente para saltar a las filas del partido en el que hoy milita. Veamos quién era la hoy presidenta de la Asamblea Nacional.

Ábrego compraba –casi siempre al Estado- y vendía tierras. Por entonces, tenía 20 fincas y  45.6 hectáreas. Estas incluían su casa de playa: 13.5 hectáreas con playas, compradas a 4 centavos el metro cuadrado, a la Autoridad Nacional de Administración de Tierras, y otros dos lotes de 5 hectáreas, por los que pagó 60 centavos el metro cuadrado. Los terrenos los compró siendo diputada: entre diciembre de 2009 y agosto de 2012. Pero eran las otras fincas las que estaban en venta. Tenía un “terrenito” en Santa Rosa de Capira: “Yo vendo los lotes en mil el metro [cuadrado], un billete… sencillo… Le meto carretera y luz, me gasto un billetito ahí, pero recupero 10 veces lo que invertí, porque es que aquí no hay dónde vivir, estamos llenos de terratenientes”.

También compró en Cermeño (Capira)  5 hectáreas, por solo 36 dólares, a la Dirección Nacional de Reforma Agraria, en febrero de 2009. Pero Ábrego no estaba contenta. “He tenido que aguantar este negocio porque soy diputada… ser diputada me ha jodido el negocio que llevaba viento en popa, porque la gente ya te ve como que esta tipa, en vez de solucionar el problema de una vivienda, viene a vender  terrenos. Ahora le vendo a la gente que tiene un poco más…”.

“No soy millonaria –prosigue–, pero tampoco soy una pintada en la pared”. Y no lo era. Dijo que financió los $400 mil que gastó para ser diputada independiente. “Eso se hizo con billete y carisma”, añadió. Admitió tener equipo pesado, como un carro con plataforma, y una fábrica de bloques que dijo tener antes de ser diputada. Pero el estudio de impacto ambiental de la fábrica era de 2011, cuando ya era diputada. El carro con plataforma en el que vendía materiales circulaba con placa de la Asamblea, numerada 01, asignada a Ábrego. Cuestionada sobre el uso de la placa, dijo que era porque en ese camión hacía donaciones. ¿Cuál es el problema con eso? Era su “derecho constitucional” por ser diputada, sentenció.

Conclusiones: la diputada Ábrego tenía un negocio de especulación de tierras: compraba por centavos -casi siempre al Estado- y las vendía a mil el metro cuadrado después de hacer alguna inversión en infraestructura. Se pagó una costosa campaña equivalente a su salario de cinco años como diputada, pero prosperó como nunca después de ganar su curul. ¿Alguien ahora alberga duda de la vocación de la señora Billetito Ábrego?

Vea: Los negocios de Yanibel Ábrego

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