ENTREVISTA

‘Solo 7% dona voluntariamente’

Marcella ‘Machi’ Vallarino, la incansable hormiguita detrás del proyecto del hemocentro, cuenta las peripecias de las personas que necesitan sangre, los problemas por no tener un hemocentro nacional y por qué este proyecto todavía no es una realidad.

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Marcella ‘Machi’ Vallarino Marcella ‘Machi’ Vallarino
Marcella ‘Machi’ Vallarino LA PRENSA/Ana Rentería

Hoy, ¿qué hace una persona que necesita sangre?

En el hospital le dicen cuánta necesita y tiene que buscarla por sus medios para reponerle al hospital las unidades que se van a usar. No es necesariamente la que le van a poner, sino para el siguiente paciente. Eso, por nuestra pobre cultura de donación de sangre.

Y en los hospitales, ¿no operan al paciente si no consigue la sangre?

Eso pasa. No les dan la cita hasta que lleve la sangre.

¿Por qué tan poca gente dona?

Por mitos y por la falta de campañas.

Tres mitos.

La guardo por si alguien de mi familia la necesita, no dono porque me dio hepatitis cuando era chiquito y no dono porque tengo tatuajes. Otro, y bien frecuente, que engorda. Nada que ver.

Tenemos poca sangre y encima se bota. ¿Por qué pasa eso?

Porque se vence. Y no hay un sistema que permita cruzar información para saber qué banco de sangre necesita y a cuál se le está venciendo. Esto pasa como con el 15% de la sangre donada.

¿Qué más nos pasa por no tener un hemocentro?

Al 75% de los donantes, al menos en el Seguro, lo rechazan. Eso varía de banco en banco. Los estándares no están unificados. Es a discreción. Llegas a uno y te rebotan; vas a otro y en ese sí.

¿Quién revisa esos estándares?

El Minsa debería… pero este tema no ha sido prioridad.

¿Tiene sentido que los homosexuales no puedan donar, si a la sangre le hacen pruebas de VIH?

La tendencia mundial es que de no poder donar se pueda donar tras un año de no tener relaciones homosexuales. Y como esa hay otras reglas que se han adaptado a la realidad, pero aquí siguen siendo obsoletas. Como no haber viajado en seis meses.

Algo que, increíblemente, todavía se ve en los bancos de sangre.

Gente que paga o cobra por la donación. Eso es ilegal, pero no tiene sanción. Hay hasta estadísticas de donantes remunerados. Y los bancos tampoco se esfuerzan en conseguir donantes voluntarios. Es más fácil exigirle al paciente que traiga su sangre.

¿Cómo cambiará todo esto con un hemocentro nacional?

El hemocentro centraliza la operación de los 28 bancos. Promueve campañas, hace colectas, estandariza las pruebas, las hace en un solo lugar, las almacena y las distribuye a los hospitales de acuerdo con sus necesidades.

¿Cómo quedó usted metida en esto?

Yo dirijo la Fundación Felipe Motta y desde 2012 promovemos la donación voluntaria con Fundacáncer y el Oncológico. Con poco se hace mucho. Por ejemplo, con un busito subimos de 5% a 25% los donantes voluntarios en el Oncológico, que hoy es el hospital con más donantes voluntarios en el país.

El proyecto del hemocentro tomó 18 años en concretarse. ¿Qué hizo que finalmente pasara?

Muchos aliados trabajando en la misma vía. Sociedad civil, clubes cívicos, empresa privada… Y eso que cuando los funcionarios oyen “empresa privada” es como si vieran al cuco.

¿Por qué no es una realidad todavía el hemocentro, si el presidente sancionó la ley el 24 de abril?

El ministro de Salud debía convocar a los miembros del patronato, pero apenas está en la fase de mandar cartas a ver quién representará a cada organización. Y había que reglamentar la ley máximo en 120 días, y bueno, ya la semana pasada nos convocaron.

Aunque esas dos cosas se hagan hoy, no hay presupuesto para 2018 ni para 2019. ¿Entonces?

Eso me pregunto yo. Tocará esperar un traslado de partida de ñapa. O esperar a 2020. Podríamos conseguir fondos privados, pero hasta que el Gobierno no se comprometa nadie va a poner un dólar. No han ni abierto la cuenta.

¿Qué tan agotador fue pasar este tema en la Asamblea?

Muy. E impresionante ver cómo hasta para estos proyectos se encuentra oposición por temas políticos.

¿Cómo se portó Mayo en el tema?

Esto no estaba entre sus 20 proyectos más importantes, digamos. Hubo que agobiarlo mucho.

¿Por qué el Seguro se oponía tanto?

Los mandos medios y la directiva fueron nuestros mayores detractores. El celo institucional entre el Minsa y el Seguro, y los egos, empañaron el proceso. No iban a las reuniones siquiera.

¿Cuál será el mayor reto para el hemocentro cuando lo tengamos?

La OPS pide que para 2020 el 100% de las donaciones sean voluntarias. Es decir, donar sin saber para quién. Esa es la sangre más segura. Esa cifra, hoy, en Panamá llega a un triste 7%. Cambiar ese chip será el mayor reto.

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