Vínculo de Omar Torrijos con la izquierda inquietaba a EU

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Documentos desclasificados por el Departamento de Estado de Estados Unidos (EU) revelan que entre 1973 y 1976 funcionarios de ese país estaban preocupados por la influencia de la izquierda sobre Omar Torrijos en Panamá.

Los secretos de la diplomacia canalera

El Departamento de Estado de Estados Unidos tiene como práctica, desde 1925, publicar toda la correspondencia y documentos analíticos sobre las principales decisiones de la política exterior de ese país. A esa publicación de las memorias de la diplomacia estadounidense se le denomina: Foreign Relations of the United States (Relaciones exteriores de Estados Unidos).

Esta es una fuente bibliográfica sumamente útil para conocer la visión estadounidense sobre eventos clave en la historia de los países. Por su naturaleza, muchos documentos no son conocidos hasta décadas después de haber ocurrido los eventos descritos en ellos.

Adicionalmente, la censura de fuentes confidenciales, acciones clandestinas o tareas de espionaje en muchos casos, presenta al lector documentos incompletos, altamente censurados y con una visión limitada del tema, debido a que solo se desclasifican aquellos documentos en poder del Departamento de Estado, y no por ejemplo, los del Departamento de Defensa, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) o de la Casa Blanca. A pesar de estas limitaciones, la colección de documentos desclasificados es sumamente interesante y valiosa.

El período cubierto por estos 146 documentos va desde el 15 de enero de 1973 hasta el 24 de diciembre de 1976. Empieza con un telegrama del embajador de Estados Unidos en Panamá, alertando sobre la amenaza de Torrijos de usar dos batallones de tropas élite para atacar la Zona del Canal si no hay negociaciones. La recopilación concluye con un memorándum de la CIA, en el cual se detallan las propuestas preliminares de Panamá para la posible permanencia de fuerzas militares estadounidenses para el período posterior a la reversión del Canal. Cabe destacar que en el documento 140, un memorando también de la CIA, se le informa al director de esa agencia, George Bush, que el teniente coronel Manuel Antonio Noriega fue quien ordenó unos ataques con explosivos dentro de la Zona del Canal los días 31 de octubre y 1 de noviembre de 1976. En ese memo se describe que el personal encargado del operativo había sido entrenado en su totalidad por las fuerzas armadas de Estados Unidos, apenas unos meses antes de la acción de sabotaje, que no tuvo víctimas, pero que dañó nueve autos.

Los documentos que forman parte de este compendio, que integra el volumen 22 del Foreign Relations of the United States, tienen como personaje central de la documentación al representante especial y jefe de la negociación del tratado del Canal de Panamá, Ellsworth Bunker, y su interrelación con las autoridades panameñas, y las de su propio país. En verdad, los dos auténticos protagonistas de estos archivos son: Omar Torrijos y Henry Kissinger. Torrijos habla en estas páginas, a través de sus conversaciones con terceros, y por medio del complejo proceso de análisis de inteligencia militar y civil que Estados Unidos hace de él y de sus proyectos políticos.

Por su parte, Kissinger habla de dos formas. Por un lado sus cartas y memorandos son brillantes, sencillos y concretos. Quizás como nadie, él entiende lo que está pasando en Panamá, en América Latina y en Estados Unidos. Sin embargo, Kissinger habla de otra forma mucho más sutil, y quizás con el mayor impacto posible. Como un maestro de la estrategia, Kissinger mueve a la burocracia estadounidense, poco a poco, hacia el consenso de lo que sería el contenido de los tratados del Canal de Panamá.

Si esto fuera una novela, el héroe de estos documentos sería el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá Juan Antonio Tack. Como nadie en estos documentos, la persistencia de Tack, su disciplina y su capacidad de trabajo, hacen posible que el punto de vista panameño sea internalizado por los diplomáticos estadounidenses. En dupleta con Aquilino Boyd, al principio embajador de Panamá ante las Naciones Unidas, y posteriormente sucesor de Tack como ministro de Relaciones Exteriores, consiguen que el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas viniera a Panamá en marzo de 1973. Por el veto de Estados Unidos en esta reunión, se impide que el tema canalero sea de conocimiento de las Naciones Unidas, pero ese mismo veto le causa a Estados Unidos una de sus peores sorpresas diplomáticas de la época.

Es a propósito de esta reunión, del Consejo de Seguridad, que Kissinger coloca a uno de sus hombres de confianza, William Jordan, como jefe de las negociaciones con Panamá. En ese momento, Kissinger era solamente el asesor de Seguridad Nacional del presidente Richard Nixon, y así demostraba su poder y la necesidad de quitarle al Departamento de Defensa y al Departamento de Estado la pelea temática sobre el control de las negociaciones del tratado del Canal de Panamá.

En el año de 1973, Estados Unidos no tomaba en serio los planteamientos panameños de renegociar el tratado de 1903. Habían pasado nueve años desde el 9 de enero de 1964, y seis años desde el rechazo de los tratados Robles–Johnson, de 1967. Torrijos era visto como alguien caprichoso y terco, y riesgoso por sus vínculos con ciertos sectores de izquierda y sus políticas populistas.

Por otra parte, Estados Unidos estaba entrampado en la guerra de Vietnam, y la sopa de letras de agencias, organizaciones y departamentos de rango ministerial que tenían que ver con el tema panameño, tenían confundidos los mensajes y la comunicación entre Panamá y Estados Unidos. Vale la pena destacar que Estados Unidos tenía al menos cuatro operaciones distintas de inteligencia en Panamá. Cada una de las cuales manejaba su jurisdicción, producía sus propios informes que intoxicaban el ambiente entre Washington y Farallón (lugar donde Torrijos atendía algunos asuntos oficiales).

En Panamá operaba la Brigada 470 del Ejército Sur de Estados Unidos dentro de la Zona del Canal de Panamá. También operaba la Oficina de Inteligencia e Investigación, que es el servicio de inteligencia del Departamento de Estado. Además, funcionaba la Agencia de Inteligencia de Defensa, que es el principal servicio de inteligencia militar de Estados Unidos. Por supuesto, también tenía un rol preponderante la CIA. Todas estas organizaciones saturaban la línea de comunicación y análisis de la Casa Blanca de Nixon, logrando en la práctica que se produjera una parálisis por el sobreanálisis. El panorama se complicó por la rivalidad entre el Departamento de Estado y el Departamento de Defensa, que tenían agendas distintas con respecto a Panamá. Fue esta telaraña la que Kissinger tuvo que resolver para alinear al Poder Ejecutivo de Estados Unidos con la idea de hacer un tratado que le devolviera a Panamá la soberanía sobre el Canal, eliminara el gobierno zonian y terminara la presencia militar de Estados Unidos en Panamá.

A través de toda la documentación, se destaca la constancia y firmeza de los negociadores panameños y la solidaridad de países como Costa Rica, Colombia, México, Argentina y Yugoslavia, que tuvieron distintos roles pero que en los momentos oportunos expresaron públicamente o le hicieron saber por los canales diplomáticos a Estados Unidos, que el enclave colonial debía terminar.

Muy interesante es el consejo que Fidel Castro le da a Omar Torrijos, de “que le tenga paciencia” a Estados Unidos. Igualmente, el consejo del mariscal Josip Broz Tito de Yugoslavia, quien le recomendó a Torrijos no meter ni a los soviéticos ni a los chinos en el asunto, porque ellos serían peores que Estados Unidos.

George Bush aparece en esta historia, primero como el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas en 1972, que lucha infructuosamente para evitar que el Consejo de Seguridad se reúna en Panamá. Luego, reaparece como director de la CIA en 1976, recibiendo los informes sobre las acciones de sabotaje dentro de la Zona del Canal de Panamá, emprendidas por el G2, y descritas en el documento 140 de esta colección, en el cual se afirma que Noriega ejecutó estas acciones por iniciativa de Torrijos, como parte de una guerra psicológica. Entre líneas, puede interpretarse que eran parte de un plan de la CIA para dividir a los militares panameños y provocar fricciones con los diplomáticos de Estados Unidos.

Lo cierto es que para 1975, Kissinger, Bunker y Jordan habían diseñado ya el marco de referencia de los tratados del Canal de Panamá. Se había establecido que la fecha de reversión sería el 31 de diciembre de 1999, y que los componentes civiles de la Zona del Canal de Panamá desaparecerían desde un principio. Los puntos de contención iban a ser la permanencia de las bases militares de Estados Unidos por un período mínimo de 40 años, la aceptación por parte de Panamá de que Estados Unidos retendría el derecho de defender al Canal en caso de amenazas o ataques al mismo, y los acuerdos referentes a la construcción de un canal a nivel, o de un tercer juego de esclusas por parte de Estados Unidos. Salvo estos tres últimos temas, casi todo el marco conceptual reflejaba la propuesta panameña, defendida por Juan Antonio Tack, y que posteriormente sería recogida en el acuerdo Tack-Kissinger.

La colección de documentos se ve condimentada periódicamente con cartas de senadores demócratas y republicanos que estaban en contra de ceder a Panamá la soberanía sobre el territorio de la Zona del Canal. Kissinger y su equipo advierten el temor de que el gobernador de California, el republicano Ronald Reagan, gane las elecciones de 1976 y dé por terminado el esfuerzo diplomático. A su vez, los negociadores estadounidenses tienen claridad de que no cuentan con los votos en el Congreso para conseguir la aprobación de los tratados. Así se lo hacen saber a Torrijos, quien manifiesta su impaciencia frente a esta situación, y procura buscar colaboración internacional para presionar a Estados Unidos.

Explorando la compilación, se comprueba que para Estados Unidos el tema de los derechos humanos y libertades públicas en Panamá no era una preocupación relevante. Correspondió a Sol Linowitz y a Kissinger cabildear a Jimmy Carter, para que el tema de derechos humanos no fuera fundamento para impedir la conclusión de la negociación de los tratados.

Los editores de este volumen indican que en una publicación futura documentarán la historia de los tratados del Canal de 1977 a 1980, es decir, el período del presidente Jimmy Carter. Ojalá no tengamos que esperar tantos años para conocer el ángulo diplomático de las relaciones de Estados Unidos con Panamá durante el resto del período de la dictadura militar.

(Busque el texto completo y algunos documentos traducidos en prensa.com).

HECHOS RELEVANTES

HISTORIA.

Juan Antonio Tack y Aquilino Boyd consiguieron que el Consejo de Seguridad se reuniera en Panamá.

En 1973, Omar Torrijos amenazó con atacar al Canal.

Estados Unidos se sorprendió ante la solidaridad latinoamericana con Panamá.

Henry Kissinger tuvo que superar la desconfianza de las agencias estadounidenses de inteligencia para empujar las negociaciones.

Josip Broz Tito aconsejó a Torrijos evitar a los soviéticos y a los chinos.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos quería mantener la presencia militar más allá del año 2000.

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