Zonas pagas no resuelven problemas de los usuarios

Los pasajeros reconocen las facilidades de las infraestructuras, pero el principal problema sigue siendo la baja frecuencia de los Metro Bus.
La terminal de El Marañón es abarrotada por cientos de pasajeros en la tarde. LA PRENSA/Roberto Cisneros. La terminal de El Marañón es abarrotada por cientos de pasajeros en la tarde. LA PRENSA/Roberto Cisneros.
La terminal de El Marañón es abarrotada por cientos de pasajeros en la tarde. LA PRENSA/Roberto Cisneros.

El Gobierno ha invertido $14.2 millones en la construcción de las cinco primeras zonas pagas en la capital, sin embargo, los usuarios del sistema de transporte público afirman que persiste el problema para abordar un Metro Bus.

La primera zona rápida inaugurada fue El Marañón, el pasado mes de septiembre. La estructura, que costó 4.48 millones de dólares, sufrió inundaciones y presentó filtraciones de agua en el interior durante la primera semana de estar funcionando.

La segunda y tercera terminal habilitadas, respectivamente, fueron la de Los Pueblos 1 y 2, seguido de Balboa 1 y 2. En ambas la afluencia de pasajeros se hizo notar, pero no la frecuencia de los buses.

Luego le correspondió en octubre a la parada de La Siesta, en el corregimiento de Tocumen, cuyos beneficiarios son los residentes de las barriadas internas.

La última zona paga puesta en funcionamiento fue la de La Cabima, en Alcalde Díaz, la cual no es utilizada por los pasajeros porque aún la empresa Mi Bus (concesionaria del Metro Bus) y las prestatarias de las rutas internas no terminan las negociaciones para poder ingresar al área.

Siguen fallas

El mayor inconveniente que presentan los usuarios en estas infraestructuras es la poca frecuencia con que llegan los autobuses.

Elena de Pérez, quien utiliza la terminal de La Siesta, considera que las estructuras no son el problema, sino el tiempo que debe esperar por un autobús. En las zonas pagas de El Marañón y de Balboa, los usuarios dijeron que el problema es similar.

Mientras que Gibelli Pimentel, de 28 años, quien acude diariamente a El Marañón en busca de un autobús, cuenta que aunque la terminal es una de las más grandes, se queda chica los días de semana por la cantidad de usuarios que acuden, especialmente en la tarde.

Relata que el calor es insoportable, y si el pasajero viaja con niños, estos se desesperan.

Pimentel cuenta que hay que hacer largas filas y esperar entre 15 y 30 minutos por un autobús.

Añadió que mientras espera su viaje hacia Mañanitas, observa cómo las mismas unidades del Metro Bus ocasionan un enorme tranque en la zona paga.

Por su parte, Melva Gutiérrez, quien esperó por más de 30 minutos para abordar un bus de la ruta de Pedregal, coincide también en que es mucha la demora para abordar el transporte.

“Es un problema con los Metro Bus, a toda hora y en cualquier lugar”, aseguró Gutiérrez.

Al respecto, el ministro de la Presidencia, Roberto Henríquez, solicitó más tiempo y comprensión a los pasajeros, ya que este sistema del Metro Bus –que incluye buses, paradas, el Sistema de Información al Usuario, entre otros aspectos– debe complementarse con el funcionamiento del Metro de Panamá.

Con respecto a la necesidad de más buses, Henríquez dijo que la empresa Mi Bus logró completar la negociación para alquilar 50 unidades que se sumarán a los mil 200 ya existentes.

Aún quedan pendientes otros 50 vehículos, de los 100 que exigió el Gobierno, y que fueron adquiridos para mejorar el transporte público en los distritos de Panamá y San Miguelito.

El representante de la Asociación de Transporte Público Movimiento 23 de Octubre, David Ramírez, manifestó que se ha observado que las zonas pagas funcionan, pues ya los usuarios no esperan un autobús bajo una carpa ni una parada improvisada.

Ramírez considera que la falla sigue estando en la frecuencia.

En tanto, el presidente de la Fundación Seguridad Ciudadana, Ezequiel Vargas, alertó a las autoridades de que si no se implementa rápidamente el sistema de vigilancia, se podrían registrar casos de asaltos en los locales de las recargas anexos a las zonas pagas.

Mientras que el expresidente del comité cívico de Tránsito de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresas, John Bennett, expresó que el concepto que se tiene de estas infraestructuras es que deberían agilizar y simplificar el transporte.

No obstante, en la práctica no es así. Además, Bennett aseguró que “el otro problema es que la gente no quiere cambiar sus costumbres”, por lo que pidió hacer campañas de divulgación sobre el asunto.

Costos de las zonas pagas

$4.48

Millones es el costo individual de las zonas en El Marañón y La Cabima.

$2.57

Millones costó la terminal de Tocumen.

$1.52

Millón se invirtieron en Balboa 1 y 2.

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