PLAN DEL GOBIERNO 2010-2014

Muy poco para agua y basura

Esta administración ha destinado gran parte de su inversión a carreteras, pero hay áreas en el centro de la ciudad que aún no reciben agua.
En los primeros meses de 2014, el Gobierno debe recibir la ampliación de la avenida Domingo Díaz, la preservación de patrimonio histórico (Casco Antiguo), el proyecto de las barriadas integradoras de Tocumen y mejoras de las avenidas Balboa y Los Poetas. LA PRENSA/Archivo. En los primeros meses de 2014, el Gobierno debe recibir la ampliación de la avenida Domingo Díaz, la preservación de patrimonio histórico (Casco Antiguo), el proyecto de las barriadas integradoras de Tocumen y mejoras de las avenidas Balboa y Los Poetas. LA PRENSA/Archivo.
En los primeros meses de 2014, el Gobierno debe recibir la ampliación de la avenida Domingo Díaz, la preservación de patrimonio histórico (Casco Antiguo), el proyecto de las barriadas integradoras de Tocumen y mejoras de las avenidas Balboa y Los Poetas. LA PRENSA/Archivo.

Mientras el Gobierno destina miles de millones de dólares a obras viales en todo el país, la distribución del agua y la recolección de basura aún presentan problemas.

El plan estratégico del gobierno 2010-2014 estableció una inversión en obras de desarrollo vial que llegan, hasta la fecha, a los 3,473.6 millones de dólares, de los cuales 1,767.7 millones de dólares son para el interior del país y 1,705.9 millones de dólares para el centro de la capital.

Entre las obras más costosas de ese renglón están la ampliación de la carretera Santiago - Chiriquí, que ya fue licitada, y la construcción de la cinta costera tres, a punto de ser entregada, según el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Entre ambos proyectos, criticados por sus elevados costos, la entidad ha gastado casi 2 mil millones de dólares.

También sobresalen otras estructuras como el viaducto sobre la avenida de los Mártires, el viaducto entre la avenida Omar Torrijos y la avenida Nacional; un puente entre la avenida Omar Torrijos y el paseo Andrews; y la avenida integradora de barriadas de Tocumen, así como el ensanche de la avenida Domingo Díaz (ver tabla).

Todas estas obras forman parte del denominado plan de reordenamiento vial en la capital, un proyecto llave en mano que terminará costando a los panameños 1,669.4 millones de dólares.

POCA INVERSIÓN EN AGUA

No obstante, al desarrollo de nuevas líneas de agua y alcantarillados en el país el Gobierno solo ha destinado unos 500 millones de dólares , es decir, un 14% de lo que gastó en carreteras y su reparación.

El contrato más elevado fue el firmado por el Consejo Nacional para el Desarrollo Sostenible (Conades), con varios consorcios, por 288 millones de dólares y corresponde al proyecto de la “Ampliación y mejoramiento sostenible de los sistemas de acueducto y alcantarillado de Panamá”.

Este le fue adjudicado a las empresas constructoras Odebrecht, Consorcio M2, Meco y Transcaribe Trading S.A., también contratistas del MOP en varias obras.

Para Juan Antonio Ducruet, exdirector del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), el agua no ha sido una prioridad para este gobierno, pues solo uno de los viaductos que levantó el MOP vale más que lo que las autoridades destinaron para la construcción de líneas de aguas y alcantarillados.

“Se ha invertido menos en agua que lo destinado a obras como la cinta costera tres”, agregó.

Precisamente, con lo que el Gobierno gastó en el desarrollo de la cinta costera tres (782 millones de dólares) se hubiesen podido construir 144 plantas potabilizadoras como la que se hizo en Almirante, provincia de Bocas del Toro, la cual tuvo un costo de 5.4 millones de dólares y beneficiará a cerca de 6 mil personas.

Incluso pudieron levantarse 22 plantas potabilizadoras como la de Chilibre, que demandó una inversión de 35 millones de dólares y que es la principal fuente de agua de la ciudad, donde habita aproximadamente 1.5 millón de personas.

Según el exdirector del Idaan, la inversión en producción de agua y potabilización ha sido “poca” y detalla que los más recientes informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y otros organismos internacionales dan cuenta de que para que la cobertura llegue a un 90%, en el país se requieren fondos que lleguen a los 1,500 millones de dólares.

Por ejemplo, plantea que la población en el centro de la ciudad ha crecido a un mayor ritmo que la construcción de acueductos y nuevas tuberías, por lo que hablar de una cobertura del 100% sería algo demagógico. “Mientras se coloca una línea de agua se construye una nueva vivienda, por lo que hablar de una cobertura del 100% no es correcto, pero si se hace una inversión como la mencionada se puede arreglar en parte el problema”, añadió.

Mencionó que el proyecto de líneas de conducción que lleva a cabo Conades en el área metropolitana solo reforzará las partes donde el agua no llega con frecuencia, pero no se dotará de agua a los barrios que no tienen acueducto.

Una de esas comunidades de las que habla Ducruet es Guna Nega, en el corregimiento de Ancón, a 15 minutos de la ciudad, que aún recibe agua a través de carros cisterna.

De hecho, la Carta Ambiental sobre el tema del agua, presentada este año por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), señala que, en el caso de Panamá, reducir a la mitad la deficiencia de cobertura de agua y saneamiento para el año 2015, como parte de los Objetivos del Milenio, ya “no es posible”.

El documento indica que con una población de más de 3 millones de habitantes, aún hay 600 mil que no cuentan con una fuente de abastecimiento, y tampoco con instalaciones sanitarias dentro de sus viviendas.

De esa cifra, 250 mil personas residen en áreas urbanas, y “lo más grave, más de 30 mil personas se abastecen de carros cisterna, agua de lluvia, ríos o quebradas”.

Para tener una idea, 840 mil personas no reciben agua las 24 horas del día, y de estas, 500 mil están bajo la responsabilidad del Idaan.

No hay planificación

El coordinador de la Comisión de Urbanismo de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA), Gerónimo Espitia, considera que hay “falta de planificación” urbana en este gobierno porque se centró en hacer calles y dejó de instalar las líneas alimentadoras de agua en los puntos que se necesitan.

El urbanista sugiere que tanto el desarrollo vial como la instalación de las líneas de agua deben ser integrales, para que cuando haya que colocar alcantarillados y nuevas tuberías para abastecer a las comunidades, no se tenga que romper esas vías que costaron miles de millones de dólares. “Todo desarrollo debe ser estructural y el agua es parte del mismo; no puede quedar rezagado”, comentó.

Espitia citó como ejemplo de este problema lo que sucede con las áreas revertidas, al señalar que el sistema de agua potable en esa zona data de unos 100 años, pero ahora el gobierno está vendiendo terrenos para grandes construcciones y no ha realizado mejoras a la infraestructura.

“Ahora mismo estamos gastando millones en carreteras, pero cuando la ciudad crezca más y se requiera ampliar las líneas de conducción de agua, terminaremos rompiéndolas”, dijo.

Por su parte, Danna Harrick, directora de Conades, manifiesta que bajo esta administración han decidido dotar de agua potable a la mayor cantidad de panameños con una mega inversión de 500 millones de dólares, para la rehabilitación, mejoramiento y construcción de líneas de conducción.

De acuerdo con Harrick, con todos esos proyectos al final de 2014 se logrará una cobertura del 93% de la población, sin incluir los acueductos rurales que son responsabilidad de las Juntas Administradoras, bajo jurisdicción del Ministerio de Salud (Minsa).

Aunque enfatiza que para conseguir el 100% de cobertura se hace necesario continuar invirtiendo de manera urgente en rehabilitación y ampliación de la infraestructura existente, darle seguimiento constante a los desarrollos actuales que se han venido dando en Conades y la modernización del Idaan.

La funcionaria reconoció que aún hay comunidades cerca a la ciudad que no cuentan con agua potable.

Al respecto, subrayó que por ser asentamientos espontáneos, “lamentablemente” no han contado con la planificación debida para poder dotarles de ese servicio. Eso, junto con comunidades que se ubican en lugares en los que la topografía del lugar (en este caso, se ubican en un lugar alto) hace complicada una solución de forma permanente para la dotación de agua.

En Conades plantean que el proyecto de nuevas líneas de conducción, por 288 millones, dividido en tres grupos de obras, se interconecta a través de las redes existentes y constituye un anillo hidráulico alrededor de la ciudad que servirá para reforzar las condiciones existentes en cuanto a caudal y presión. Con eso, sostienen, se garantizaría un suministro confiable y seguro con planificación de 25 años.

BASURA, TAREA PENDIENTE

Otro de los temas que inquieta a expertos y urbanistas es el sistema de recolección de desechos en la capital, ya que constantemente afronta crisis.

Desde que comenzó a funcionar la Autoridad de Aseo Urbano y Domiciliario (AAUD) recibió de presupuesto $82.7 millones en 2011 (primer año de funcionamiento), otros $75 millones en 2012 y para 2013 $73 millones.

Eso suma un total de 230.7 millones de dólares. No obstante, gobiernos locales como el Consejo Municipal de Panamá consideran que el servicio que presta la institución no es el mejor.

Incluso, este año se ha desatado una alerta sanitaria con el dengue y según las autoridades del Minsa, en gran medida es por la acumulación de basura en las comunidades de la capital.

Para enfrentar algunos de los problemas con la basura, el administrador de la AAUD, Enrique Ho, termina cada año solicitando créditos extraordinarios para alquilar más camiones.

Pese a todos estos problemas presupuestarios que afronta la AAUD, la anterior entidad que se encargaba de recolectar los desechos en la ciudad capital, es decir, la desaparecida Dirección de Aseo Urbano y Domiciliario, recibía menos de ese presupuesto.

La última partida presupuestaria que recibió Dimaud antes de dejar de funcionar fue de 45.3 millones de dólares en el año 2010.

Para Fernando Díaz Jaramillo, dirigente de Alianza Pro Ciudad, hay una ausencia de visión por parte del gobierno sobre cuáles son las verdaderas prioridades del país y enfatiza que las autoridades no están optimizando los recursos públicos.

Díaz Jaramillo mencionó que los proyectos del plan estratégico del MOP entre 2009 y 2014 “son muy caros” y algunos carecen de impacto sobre la funcionalidad de la ciudad capital.

Además el activista comunitario sostiene que el manejo de desechos en el área metropolitana no es óptimo. “Las autoridades no se han preocupado ni siquiera por el tema del reciclaje, cuando debería comenzarse por allí para tener una buena disposición”, argumenta.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

16 Jun 2019

Primer premio

0 9 5 2

ABDB

Serie: 10 Folio: 3

2o premio

4074

3er premio

8252

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código