HISTORIA. CUANDO EL OPIO Y LA COCAÍNA ERAN CONSUMIDOS POR LA REALEZA.

100 años contra las drogas

Expertos aseguran que casi nada ha cambiado desde que 13 países firmaron, en 1912, la Convención Internacional del Opio.

La historia parece perderse de vista cuando se trata de dos de las principales drogas consumidas por la humanidad: el opio y la cocaína.

En el primero de los casos, los historiadores se remontan al sur de Mesopotamia, en el tercer milenio antes de Cristo, cuando se le cita en tablillas del idioma sumerio como una palabra asociada al disfrute.

En cuanto al segundo, expertos coinciden en retroceder hasta el Imperio Inca, incluso antes, cuando los habitantes de la cordillera de los Andes, en Suramérica, sembraban, cosechaban y disfrutaban de los efectos de la hoja de coca y sus derivados.

Y es que, en ambos casos, la inhibición y estimulación del sistema nervioso central representa una de los búsquedas más antiguas del ser humano, por lo que determinar la fecha exacta de su “nacimiento” resulta prácticamente imposible.

Pero la guerra de los países contra su producción y consumo sí tiene una fecha precisa en el calendario y data de hace exactamente un siglo: el 23 de enero de 1912.

Aquella fue la escogida por Alemania, Estados Unidos, China, Francia, Reino Unido, Italia, Japón, Holanda, Persia (hoy día Irán), Portugal, Rusia y Siam (hoy Tailandia, Camboya y Laos) para firmar la Convención Internacional del Opio.

Lo que se quería

Impulsada por Estados Unidos desde 1909, su propósito fundamental era prohibir el consumo y toda actividad conexa con el opio, morfina, cocaína y heroína, pero al final las naciones europeas que más lucraban con esas drogas, entre ellas Reino Unido y Holanda, lograron “suavizar” tal pretensión y se acordó la regulación del comercio.

En sus primeros años, la convención no tuvo mayor impacto, pero en 1919 se le incluyó en el Tratado de Versalles, que puso fin a la Primera Guerra Mundial, y con ello 60 países se vieron obligados a ratificarla y a legislar contra las drogas.

Desde esa misma fecha, sin embargo, ha perdurado la controversia en cuanto a si los países deben prohibir el consumo de estupefacientes y psicotrópicos, que es la bandera estadounidense, o si tan solo deben regular su comercio y concentrarse más en el tema del consumo, visión impulsada, entre otras naciones de Europa, por Holanda.

Resultados

Una publicación reciente del Centro de Investigación de Drogas y Derechos Humanos de Lima, que a su vez cita un artículo de Radio Nederland (www.rnw.nl /espanol), incluye una aseveración del historiador holandés Marcel de Kort con la que muchos estarían en desacuerdo, pero con la que otra porción de la población está en sintonía.

Según de Kort, en 100 años de luchas contra las drogas “poco ha cambiado”.

Radio Nederland indica que al cumplirse el primer siglo de guerra al opio, la cocaína, la heroína y la morfina, se cumple el primer siglo de enfrentamientos diplomáticos alrededor de la dicotomía regulación frente a la prohibición.

En un recuento de esos enfrentamientos, se citan tres años clave: 1925, Estados Unidos se retira de la mesa por considerar que las regulaciones no eran lo suficientemente estrictas; 1961, Washington consiguió imponer un tratado más restrictivo; y 1997, se firma la política de cero tolerancia bajo el abrigo de la Oficina de Naciones Unidas para Drogas y Criminalidad.

Según el autor, después de un siglo de esos enfrentamientos, Holanda todavía mira la prohibición como un “idealismo destructivo” –tal como lo hace desde 1920–, pero en los últimos años ha adoptado medidas que tienden a ir por ese camino.

En la contraparte, y paradójicamente, países que por tradición han avalado la postura prohibicionista de Estados Unidos, hoy miran el problema de las drogas como un asunto de salud pública y no solo criminal.

Algunos, inclusive, afirman que la “guerra contra las drogas se perdió” y que la política de cero tolerancia debe tener otras alternativas.

En este escenario, por ejemplo, se debate México, cuyos narcocarteles dominan en la actualidad el tráfico mundial de cocaína.

Preocupaba más el alcohol

Según Mike Jay, autor

del libro Emperadores de sueños, drogas en el siglo XIX, en el contexto previo a la firma de la Convención Internacional del Opio el mercado mundial de esa droga era dominado por el Reino Unido y a lo interno de este lo que preocupaba a las autoridades era el cada vez más ingente consumo de bebidas alcohólicas.

Años antes de la firma del tratado, en el siglo XIX, el Reino Unido había librado dos guerras para evitar que China restringiera la importación de opio, según una nota de BBC Mundo.

En aquella época, los ingleses podían comprar opio y cocaína en las farmacias y su consumo era aceptado entre la realeza.

Según la BBC, “los cortesanos de la reina Victoria podían conseguir opio en la botica real. Se cree que la reina (tatarabuela de la reina Isabel II) tomó goma de mascar de cocaína con el joven Winston Churchill”.

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