URBANISMO

El 50% de las avenidas de la ciudad, sin nombre

Establecer un nuevo sistema de nomenclatura en el distrito de Panamá tendrá un costo de $19 millones y su implementación tardaría 4 años.

Propuestas de ordenamiento, sin respaldo y olvidadas en el tiempo

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La falta de nomenclatura para identificar las calles implica atrasos, complicaciones e inseguridad. Luis García - La falta de nomenclatura para identificar las calles implica atrasos, complicaciones e inseguridad. Luis García -
La falta de nomenclatura para identificar las calles implica atrasos, complicaciones e inseguridad. Luis García -

Uno de los principales desafíos de los distritos de Panamá y San Miguelito en las últimas décadas es contar con una nomenclatura urbana que permita a todas las personas llegar a un lugar sin mayores complicaciones.

El problema en la identificación de avenidas, calles, barrios y cuadras quedó en evidencia en un estudio de la nomenclatura urbana realizado en los dos distritos.

El documento, elaborado por el consorcio S teer Davies & Gleave Limited-Geosolutions Consulting Inc., por un valor de 489 mil dólares, reveló que casi el 50% de las avenidas de la ciudad capital no tiene nombre.

El diagnóstico

Manuel Trute, director de Planificación Urbana de la Alcaldía de Panamá, entidad gestora del proyecto, indicó que el objetivo de este trabajo era resolver la interrogante de “cuál es el mejor sistema de nomenclatura para la ciudad de Panamá”.

Manuel Trute. Expandir Imagen
Manuel Trute.

¿La razón?, el desordenado crecimiento de la ciudad originó una nomenclatura urbana “sin una lógica racional”, porque, dependiendo del sitio se utilizan nombres y números naturales, números ordinales o puntos cardinales de manera indistinta e incluso en muchos lugares se apela a la memoria cultural e histórica.

Es una realidad, apuntó Trute, que la mayoría de las referencias son coloquiales, como, por ejemplo, el palo de mango, la casa amarilla o donde antiguamente se ubicaba algún inmueble.

En el estudio se pudo constatar que muchas de las vías no están registradas en ninguna cartografía, pues hay nombres o números que no coinciden con los registrados; calles y barriadas que aunque existen no tienen ninguna identificación; y también están aquellas que existen y tienen nombre, pero no fueron reportadas.

Por ello, el documento indica que el sistema de números no encaja en la ciudad de Panamá, porque las características del tejido urbano son irregulares, y concluye que la mejor manera para crear un orden es mediante nombres.

El paso siguiente

La consultoría también incluía desarrollar para el distrito de Panamá el plan de implementación de la nomenclatura y el diseño de la estructura operativa responsable de la supervisión y mantenimiento del nuevo sistema.

El plan arrojó que la nueva nomenclatura tendría un costo de aproximadamente 19 millones de dólares y su implementación tardaría 4 años.

De hecho, el estudio recomendó dividir el distrito en 79 zonas homogéneas o con características territoriales similares en cuanto a su composición para implementar el ordenamiento.

Ante esta sugerencia, se propuso la creación de la Unidad de Nomenclatura, que estaría adscrita a la Alcaldía y compuesta por personal técnico encargado de desarrollar la propuesta de ordenamiento en el distrito de Panamá.

Dentro de sus responsabilidades se encuentra oficializar las calles que aún no lo están, limpiar las que tienen dos o tres nombres o números y establecer el sistema para que cuando haya urbanizaciones nuevas se acoplen a un sistema lógico.

Asimismo, crear los términos de referencia para contratar a las empresas que van a brindar el servicio de aplicar la nueva nomenclatura en los distintos sectores.

Iniciativa aprobada

La propuesta de la Alcaldía de Panamá es bien recibida por los representantes de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos (SPIA) y de la Red Ciudadana Urbana, quienes coinciden en que esta es una necesidad que no puede seguir postergándose.

De hecho, los representantes de ambas organizaciones formaron parte del proceso de creación de esta nueva propuesta, para la cual se desarrollaron nueve talleres.

Álvaro Uribe, presidente de la Comisión de Urbanismo de la SPIA, manifestó que dividir el distrito en zonas y darle nombres “es lo más adecuado”.

Álvaro Uribe. Expandir Imagen
Álvaro Uribe.

Para Uribe, “la ciudad ha quedado a expensas de los caprichos de la propiedad privada, sin atender a ningún criterio técnico o urbanístico, lo que impide que se ordene de manera racional, pero lo cierto es que este problema debía enfrentarse y es positivo que se haya dado este paso”.

Añadió que “aunque resulte muy pintoresco referirse a un sitio de manera coloquial, no es funcional para los ciudadanos y turistas”.

“Lo que debemos comprender es que la ciudad cambió y que la zonificación que se propone es un principio de organización del espacio para ser identificado y para saber dónde estamos”, concluyó Uribe.

Por su parte, Magela Cabrera Arias, arquitecta urbanista y representante de la Red Ciudadana Urbana en las consultas que se realizaron, manifestó que el proyecto fue ampliamente consultado, no solo con entidades estatales, sino también con los residentes, la academia y el sector empresarial, y eso fue bastante “positivo”.

“Este estudio resulta muy oportuno, porque las dimensiones que tiene el distrito de Panamá requiere de una nomenclatura que pueda ser utilizada en investigaciones, direcciones de entrega de paquetes de forma cotidiana, dejando atrás la costumbre actual”, expresó Cabrera Arias.

Tanto Cabrera Arias como Uribe coincidieron en que la efectiva realización de este proyecto dependerá en gran medida de la propia vigilancia y seguimiento que brinde la ciudadanía para que sea una realidad, dado que a la actual administración alcaldicia solo le queda un año de gestión y solo tendrá el tiempo suficiente para dejar armada la Unidad de Nomenclatura, no obstante, su desarrollo dependerá de la voluntad de quien resulte electo el próximo año como alcalde.

Propuestas de ordenamiento, sin respaldo y olvidadas en el tiempo

En los últimos 48 años se han realizado, al menos, 5 intentos para que el distrito de Panamá cuente con un sistema de nomenclatura que permita ordenar la ciudad, facilitar la ubicación de direcciones y una orientación expedita para el ciudadano común.

Todas las iniciativas fracasaron, debido a la falta de interés para aplicar los procesos de transformación, indican conocedores en el tema.
Los primeros estudios de los que se tienen registros son de 1950, cuando se sugirió establecer un sistema de coordenadas que finalmente fue
descartado.

Para el segundo intento transcurrieron 20 años [1970] y se instalaron placas en toda la ciudad sostenidas por tubos, que reemplazaron algunas viejas denominaciones. Sin embargo, no hubo suficiente orientación a la población sobre el nuevo sistema.

Los otros intentos se realizaron en 2007, 2011 y 2014, pero tampoco se concretaron. La última vez que se hizo una revisión en la nomenclatura del distrito de Panamá fue en 1994.

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