pesquisas EN ROMA

Todos los caminos conducen a Agafia Corp.

Adolfo ‘Chichi’ De Obarrio, exsecretario privado del expresidente Ricardo Martinelli, invitó a su matrimonio a Oruña, quien –al fondo– mira a la pareja, complacido. Foto publicada en internet. Adolfo ‘Chichi’ De Obarrio, exsecretario privado del expresidente Ricardo Martinelli, invitó a su matrimonio a Oruña, quien –al fondo– mira a la pareja, complacido. Foto publicada en internet.
Adolfo ‘Chichi’ De Obarrio, exsecretario privado del expresidente Ricardo Martinelli, invitó a su matrimonio a Oruña, quien –al fondo– mira a la pareja, complacido. Foto publicada en internet.

Agafia Corp. es la controvertida sociedad anónima por la que se iban a canalizar millones de dólares en coimas –presuntamente para el italiano Valter Lavítola y el hoy expresidente Ricardo Martinelli– según la tesis del fiscal romano Paolo Ielo, quien desentraña los bien guardados secretos en el proceso por corrupción internacional en Panamá, tras la firma de los contratos entre el Estado panameño y Finmeccanica, en 2010.

¿Y cómo puede estar tan seguro este fiscal que Agafia recibiría dinero destinado a Martinelli y a Lavítola? Para empezar, este último lo confirmó en una llamada telefónica que sostuvo con el ex director comercial de Finmeccanica Paolo Pozzessere, quien comparte el banquillo de los acusados con Lavítola en el Tribunal de Roma.

La llamada fue interceptada por los fiscales de Nápoles el 13 de julio de 2011. En ella, Lavítola dijo algo tan comprometedor, que el fiscal Ielo no duda de que la empresa sea de Martinelli.

Lavítola le confió a Pozzessere que pretendía llegar a un acuerdo con el entonces presidente Martinelli para quedarse con el 35% de la sociedad Agafia Corp. Si la negociación prosperaba –cosa que parece haber pasado– Lavítola obtendría, al menos, 8 millones de dólares de los 250 millones de dólares que pagaría el Estado panameño por los contratos firmados con Finmeccanica.

¿Por qué negociaría Lavítola con Martinelli un tercio de las acciones de Agafia si el expresidente dice no tener nada que ver con esa sociedad? ¿Acaso el resto de las acciones eran de Martinelli? Justamente, de eso se trata. Ielo está convencido de que Agafia era del exmandatario y esta llamada viene a ser la confirmación de su tesis.

Agafia Corp. fue creada el 17 de junio de 2010, dos semanas antes de que Panamá firmara los contratos con Finmeccanica. La fecha haría suponer que Lavítola –antes de llegar a Panamá– ya tenía contactos en esta ciudad para crear Agafia y que vendría listo para cobrar.

El problema es que Lavítola –en sus propias palabras– tenía que negociar su participación accionaria con Martinelli. Ello hace suponer a los fiscales que la sociedad ya estaba creada cuando Lavítola llegó a Panamá, el 29 de junio de 2010, junto con el hoy ex primer ministro Silvio Berlusconi.

Pero lo más contundente es que los fiscales italianos desecharon la idea de que el dueño de Agafia fuera Lavítola por una sencilla razón: Nadie negocia su participación accionaria en una empresa de la que se supone es su propietario.

Dato revelador

No obstante, si se quiere saber el verdadero dueño de Agafia habría que preguntarse quién creó esta sociedad. Como bien apuntó Telemetro Reporta hace unos meses en un reportaje, esa persona es la abogada panameña Nedelka Sotomayor.

Su nombre pasaría inadvertido si no fuera por el hecho de que figura en numerosas directivas de sociedades vinculadas a Gabriel Gaby Btesh y Felipe Pipo Virzi, ambos señalados como conspicuos miembros del denominado “círculo cero” del expresidente Martinelli.

Empresas vinculadas a Btesh han participado en innumerables actos públicos que suman decenas de millones de dólares.

Pero, además, participó en aquellas costosísimas vacaciones de fin de semana que pagó Lavítola a Martinelli y a su secretario privado Adolfo Chichi De Obarrio en la isla de Cerdeña (Italia), mientras Panamá era sacudido por el escándalo del terreno de Paitilla, que el florista César Segura pretendía vender, precisamente, a Gabriel Btesh y a su socio Felipe Virzi.

Sotomayor llevó a protocolizar el pacto social de Agafia Corp. a la Notaría Pública Primera de Circuito, cuyo titular era Luis Fraiz Docabo, que da la casualidad es un cercano familiar de una amiga de Martinelli, y que bien puede ubicarse sin duda alguna en su llamado “círculo cero”.

Los primeros dignatarios de Agafia podían ser localizados, de acuerdo con los papeles de la sociedad, en la torre Global Bank, en Calle 50, oficina 1602.

INTERVENCIÓN OPORTUNA

¿Obtuvo Lavítola una tajada accionaria de Agafia? La respuesta quizás pueda hallarse en el siguiente hecho: Dos semanas después de que Lavítola dejara el país, Karen De Gracia –su amiga sentimental– fue nombrada presidenta de Agafia, cargo que desempeña desde el 15 de julio de 2010. En cambio, la abogada Sotomayor abandonó la sociedad un par de meses después: el 26 de octubre de 2010.

Ahora bien, si Martinelli no reconoce la paternidad de Agafia y Lavítola no era su dueño, entonces, ¿quién lo era? El padre de la criatura empresarial surgió de donde nadie lo esperaba.

Un argentino de nombre Gustavo Franchella se hizo responsable del hijo ilegítimo sin razón aparente. De paso mintió: “Lavítola –dijo– no tiene ninguna injerencia en esta sociedad”.

¿Quién es Franchella? Su nombre sonó tanto como una bachata en un escándalo sobre titulación de tierras en República Dominicana, junto al nombre de José Ramón Brea, representante en Panamá de IBT Group.

Esta empresa, según sus voceros, admitió que Franchella fue consultor de IBT Group, que por entonces el gobierno de Martinelli le había adjudicado contratos –varios de ellos, llave en mano– por 230 millones de dólares en hospitales y servicios médicos, aunque esto solo era la mitad de lo que finalmente cobraría al Gobierno.

Pero la verdad es que Franchella solo había prestado su nombre para desviar la atención sobre los que estaban detrás de Agafia.

Él mismo reconoció que desconocía las operaciones de Agafia, incluyendo el hecho de que Karen De Gracia había enviado notificaciones a Finmeccanica para informar que se dedicaría al negocio de bienes raíces y que abrirían filiales en Uruguay y cuentas bancarias en Bulgaria.

“Como propietario de la sociedad no estuve implicado en Uruguay ni en Bulgaria”, declaró el que alegaba ser el dueño de Agafia.

EL OTRO AMIGO

Franchella se guardó que era amigo de un selecto grupo de jóvenes muy cercano a los hijos del expresidente Martinelli (Ricardo y Luis Enrique Martinelli Linares).

Entre esos amigos figuraba Jesús Veleiro, de la otrora firma legal Veleiro, Mihalitsianos & de la Espriella, cuyos socios inscribieron sociedades de IBT Group en Panamá.

Los socios de esta firma también son íntimos de personajes como Chichi De Obarrio, Leonel Zapata, Ricardo Chen y Helmut de Puy, quien trabajó en el proyecto de Agua y Saneamiento de Panamá.

En ese grupo también estaba Napoleón De Bernard Cowes, el que fuera director nacional de Proyectos en el Ministerio de Salud y miembro de comisiones evaluadoras de millonarios proyectos de Salud, entre ellos, los asignados a IBT Group.

La designación de De Bernard Cowes en estas comisiones era una asignación expresa del entonces ministro de Salud, Franklin Vergara. Y, como se dijo, todos ellos –incluyendo a Víctor Vergara Muñoz, hijo del extitular de Salud– son amigos de los vástagos de Martinelli desde los años escolares, aunque algunos de ellos han adquirido notoriedad con los recientes escándalos del Programa de Ayuda Nacional (PAN), como es el caso de Chichi De Obarrio.

Y aunque Franchella parecía estar cerca del poder, quien en realidad lo estaba era Rogelio Oruña, contacto pagado por IBT Group para abrirse paso en el Gobierno, y con mucho éxito a juzgar por los contratos que obtuvo la empresa.

Oruña habría pagado un viaje de placer a República Dominicana al grupo de amigos de los hijos del presidente, incluyendo a Napoleón De Bernard Cowes, el del Ministerio de Salud, entidad que adjudicó los multimillonarios contratos a IBT Group. Tan cercano era Oruña de ellos que era uno de los invitados en la ostentosa boda de Chichi De Obarrio.

Los “muchachos” recibieron atenciones de primera en República Dominicana: alquiler de yates para su uso personal, licores y un concierto privado con el merenguero Sergio Vargas.

Y ahora, los fiscales en Italia han fijado su mirada en Oruña, en cuyas cuentas bancarias de empresas vinculadas a él habría circulado dinero sucio de coimas.

Ello sin contar su sospechosa amistad con Lavítola y su participación en la búsqueda de un helicóptero que sería destinado a Martinelli en supuesto pago de coimas, según los fiscales italianos.

Incluso, Oruña acompañó a los hijos de Martinelli a un viaje en jet privado a Sudáfrica, en 2010, con motivo de la final de la Copa del Mundo de Fútbol, gira esta a la que también asistió André Rabello, representante en Panamá de la mayor contratista del Estado panameño: la constructora brasileña Odebrecht, empresa esta por la que los fiscales italianos han mostrado sumo interés.

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