PERÚ. LOS VIRAJES DE UN MANDATARIO.

El candidato frente al Presidente

El gobierno del jefe de Estado peruano da un viraje de la izquierda a la derecha en menos de seis meses.

El presidente del Perú, Ollanta Humala, pasó de usar el suéter de tono rojo que suelen exhibir los izquierdistas más radicales, a lucir trajes de saco y corbata. A las simpatías inverosímiles que sumó al final de su campaña a la Presidencia –contra Keiko Fujimori, la candidata e hija de Alberto Fujimori–, como las de Mario Vargas Llosa y Alejandro Toledo, ahora de mandatario añade el apoyo del expresidente Alan García. Este asegura que su país “va por buen camino”.

Y ha sido firme en respaldar a Luis Castilla y Julio Velarde en el Ministerio de Hacienda y en la presidencia del Banco Central.

Castilla es independiente y en su forma de trabajo predominan los asuntos económicos. Velarde fue ratificado en su puesto tras haber trabajado en ese mismo cargo durante el período del mandatario anterior Alan García.

Próximo a cumplir los primeros seis meses de mandato, la forma de gobierno de Humala tuvo una respuesta desfavorable en la encuesta de la firma Ipsos publicada por el diario El Comercio. Los resultados concretan el malestar de los peruanos, sobre todo de las clases populares, tras el gran apoyo electoral del Humala candidato a la Presidencia.

La percepción de los peruanos sobre su nuevo Presidente se contrajo en 18 puntos. Pasó de registrar un 65% de aprobación en septiembre, a un 47% en noviembre. En el sur del Perú, señalado entre las zonas más deprimidas del país, se desmoronaron las simpatías ganadas por el candidato. El Presidente ahora solo cuenta con el apoyo del 39% de la población. En septiembre tenía el 62%.

En Lima, la capital del país, el aroma fresco del ollantismo se mantiene, pese a las fluctuaciones apuntadas en sondeos anteriores. En agosto contaba con el visto bueno del 47% de los limeños; en octubre fue de 51%, y en noviembre se devolvió a 49%.

La paradoja mayor de la encuesta se halla entre los peruanos de las clases altas, muchos de ellos seguidores de Keiko Fujimori, la derrotada candidata de la derecha. En esos sectores, la satisfacción del 51% de los encuestados respalda la gestión de Humala. Su situación la sintetiza Jaime Cordero, periodista del diario El País de España. Su postulado es que “Ollanta, el candidato que llegó al poder con el voto de los pobres, ahora es mejor visto por los ricos”.

El desamor

La caída del presidente Humala en las encuestas obedece a una serie de medidas tomadas por él que desconocen al candidato Humala. Antes de llegar al poder anunció su programa de gobierno, “La gran transformación”, el cual debía sacudir las bases sociales del Perú. Palabras más, palabras menos, consiste en aumentar la intervención del Estado en las actividades de los particulares.

En su posesión desconoció la Constitución vigente, impuesta durante el régimen de Alberto Fujimori. Tomó la anterior y sobre ella juró por “el espíritu, los principios y la Constitución de 1979”.

Entonces enumeró una lista de programas sociales acordes con su campaña presidencial. Prometió el aumento del salario mínimo mensual en 260 dólares; y habló de los planes de asistencia social Pensión 65 y Cuna más.

El primero se basa en la creación de un sistema de pensiones para personas mayores de edad; y el segundo busca fortalecer la protección de niños menores de tres años. También se refirió a garantizar la alimentación gratuita en colegios estatales y el estudio para los alumnos más pobres del país.

Pero hasta ahora, las acciones de Humala desdicen sus promesas. De ahí su caída en las encuestas. Valorado en 4 mil 800 millones de dólares, el apoyo del mandatario al proyecto minero Conga, en el departamento de Cajamarca, le granjeó el rechazo de las masas. El mes pasado nombró como primer ministro a Óscar Valdés, excomandante retirado del ejército, en reemplazo de Salomón Lerner, con vínculos con la izquierda peruana.

En el discurso de posesión, Ollanta Humala también dijo que era necesario un “nuevo contrato social que haga posible la convivencia de los peruanos”. Promesa compleja esta, pues, al parecer, los peruanos que lo eligieron empiezan a extrañar al candidato.

Agenda social y visita a Chávez

El presidente Ollanta Humala quiere impulsar una “economía nacional de mercado abierta al mundo (...) que el Estado sea el promotor del crecimiento”.

Esta es una visión contraria a la de su antecesor, Alan García, que le dio prioridad al libre mercado para aumentar la confianza inversionista.

El Presidente anunció un aumento progresivo del salario mínimo, la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social y el Consejo Económico y Social, entidad integrada por trabajadores, empresarios y organizaciones civiles.

Ollanta Humala empieza mañana una visita oficial de dos días a Venezuela. Se reunirá con su homólogo Hugo Chávez. La expectativa recae en qué le dirá el mandatario venezolano, y en qué le hará caso Humala. Lo primero se sabrá quizás el domingo por la noche. ¿Y lo segundo? Habrá que esperar.

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