UN ESCRITOR EN EL ESCENARIO QUE MUEVE A LA LECTURA

El cuento de Carlos Fong

Carlos Fong actúa las historias frente al público, pero también promueve en escuelas, barrios y cárceles que la gente quiera leer.

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Fong se transforma en otro, u otros, y transporta a los espectadores a los mundos mágicos de sus cuentos. Chicos y grandes quieren saber siempre qué pasó y así viajan hasta el final de las historias. Cortesía Fong se transforma en otro, u otros, y transporta a los espectadores a los mundos mágicos de sus cuentos. Chicos y grandes quieren saber siempre qué pasó y así viajan hasta el final de las historias. Cortesía

Fong se transforma en otro, u otros, y transporta a los espectadores a los mundos mágicos de sus cuentos. Chicos y grandes quieren saber siempre qué pasó y así viajan hasta el final de las historias. Cortesía

Fong ha publicado dos libros de cuentos y un texto de investigación literaria, entre otros trabajos. Fong ha publicado dos libros de cuentos y un texto de investigación literaria, entre otros trabajos.

Fong ha publicado dos libros de cuentos y un texto de investigación literaria, entre otros trabajos.

Fueron dos golpes. Primero, un despido. Luego, la muerte de su padre. Esos dos golpes en la vida de Carlos Fong lo pusieron en la ruta inexorable de lo que es hoy.

“Siempre he pensado que soy como Multiman (el personaje de los cómics de Marvel que se convierte en muchos). Porque soy escritor, animador sociocultural; soy narrador oral escénico; soy promotor de lectura y también soy investigador”, dice.

Desde hace unos 20 años, cuando ingresó a trabajar al Instituto Nacional de Cultura (Inac) como asistente en el departamento de Letras, Fong se propuso encarar la escritura desde el hueso. Ese camino lo ha llevado a ser promotor de lectura y a convertirse en uno de los más destacados narradores escénicos de Panamá.

El arte de Fong ha recorrido América Latina (México, Cuba, Costa Rica, Colombia y República Dominicana) y en Panamá ha sembrado semilla a través de la Red Panameña de Narradores de Historias.

A sus 48 años Fong es coordinador del Plan Nacional de Lectura del Departamento de Publicaciones del Inac. Pero su trabajo trasciende lo institucional.

Sus investigaciones sobre el tema de la lectura y su importancia en la formación ciudadana y la transformación social han sido parte de foros académicos.

Y la oralidad la ha convertido en una herramienta para llegar a escuelas y barriadas, a niños y jóvenes y a las cárceles donde los cuentos contados, actuados y leídos tocan vidas

EL PRINCIPIO

Carlos Fong se considera chorrerano, a pesar de que no nació en La Chorrera sino en la capital.

Muy temprano tuvo inquietudes literarias, pero la realidad apretaba. “Trabajé en la construcción. En los silos de Fidanque en La Chorrera, también laboré con maíz y sorgo hasta la rodilla”, cuenta.

“Después trabajé en Vacamonte estibando harina de pescado y camarón”.

Pero Fong era un obrero un tanto extraño.

“Yo trabajaba y escribía y a veces me llevaba cuentos y poesías al trabajo. En la hora de descanso me ponía a leerle a los compañeros”.

Esa actitud llamó la atención del jefe de la empresa, Federico Humbert Jr., hoy contralor general de la República.

“Recuerdo que Humbert me llamó un día a su oficina y me dijo que no me iba a renovar el contrato y yo le pregunté: ¿Por qué?”. Humbert le respondió: “Lo que pasa es que yo te he observado y creo que esto no es lo tuyo; tú tienes que seguir estudiando y echar para adelante”, recuerda Fong. “Si él no me hubiera dicho eso tal vez yo estaría hoy todavía estibando pescado”, comenta.

Dicho y hecho, Fong se matriculó en la Escuela de Español de la Universidad de Panamá y siguió la carrera de español y literatura.

Siendo obrero todavía, ya Fong escribía y publicaba artículos de opinión en La Prensa. Tras su despido, Fong consiguió trabajo como asistente en el Inac. Pero el mismo día que empezaba a trabajar, su padre murió.

“Al día siguiente llamé al poeta José Franco, director del Inac, para explicarle que en mi primer día no fui a trabajar porque había muerto mi padre”, recuerda. El poeta Franco fue comprensivo.

Pero la muerte de su padre fue un aldabonazo. “Cuando él murió me dije: para quedar bien con mi papá tengo que tomar en serio esto de escribir”.

Hoy, sus trabajos integran colecciones de narrativa nacional y centroamericana. Ha publicado los libros de cuentos Desde el otro lado (2003) y Fragmentos de un naufragio (2005), y el libro de estudios literarios Para narrar la identidad (2006), entre otros trabajos.

En el Inac, Fong descubrió que podía ayudar e inspirar a otros. “Al principio yo solamente escribía y me gustaba leer, pero no sabía que podía enseñarles a otras personas a apreciar eso y así comencé a hacer promoción de lectura”, dice.

CUENTACUENTOS

Hace cerca de una década, el poeta y escritor Héctor Collado, quien ya hacía narración oral, convocó a un taller sobre este arte, al cual Fong asistió. “Yo fui a ese taller y comencé a pensar que ya era un cuentacuentos y contaba cuentos horribles”, dice Fong de sus primeras experiencias.

Sin embargo, con el tiempo fue afianzando y puliendo su estilo.

“Un día me invitaron al Festival de Buga (Colombia) y estaba aterrado. Sin embargo, me paré y conté mis historias junto a gente muy profesional. Ahí empecé de verdad”, recuerda.

Hoy, Fong tiene cuatro montajes suyos con su repertorio e historias para para niños jóvenes y adultos.

El camino no ha sido fácil. Algunas de las actuaciones de Fong en el extranjero han tenido que ser costeadas por ayudas de amigos debido a la falta de patrocinio formal.

Tal fue el caso de su participación en el XXIII Festival Internacional de Narración Oral Cuentalee en México, donde compartió tarima con narradores de la talla de Boniface Ofogo, de Camerún, uno de los narradores orales más destacados del mundo.

“Para ir a México tuve que hacer un crowdfundig y nos fue muy bien. La campaña duró poco, porque me di cuenta de que en Panamá aún hay gente sensible a la cultura. Tenía que recoger unos 2 mil dólares y el dinero salió rápido”, explica.

En 2010, Fong impulsó desde el Inac una red de narradores de historias que realizó algunos talleres en el interior y en la capital. Sin embargo, dice Fong, fue en Panamá donde la semilla encontró buena tierra.

“La Red Panameña de Narradores de Historias, ya independiente del Inac, es un grupo que yo fundé y dirigí por cinco años ”, cuenta Fong.

En la Feria Internacional del Libro de este año, Fong anuncia que tendrá lugar el Primer Encuentro Internacional de Narradores de Historias de Panamá.

Según Fong, en Panamá la cultura “sigue siendo una cosa terciaria, los gobiernos no se dan cuenta que se pueden cambiar los problemas de violencia, de feminicidio a través de la cultura”.

Justamente una de las facetas del trabajo de Fong es la animación socioculural, que implica un acercamiento a las barriadas, las escuelas y las cárceles.

“Tenemos un proyecto de crear un círculo de narradoras de historias de privadas de libertad. Eso nació ahora, pero ya nosotros tenemos como dos años de estar trabajando con la cárcel. Hicimos un libro de poesía en la cárcel de mujeres, hemos escrito cuentos con las muchachas”, Cuenta Fong.

“Lo que quiero hacer ahora es un grupo que cuente historias allá adentro; no historias de su vida ni de cárcel, sino cuentos”.

Fong está claro de que no todo el que participe de estos proyectos va a transformarse en un narrador o artista. Pero está convencido de que la experiencia cultural sí cambia vidas. “La cultura no es el remedio o la curita para todos los males, pero sí es una forma de prevenir que la gente tome decisiones malas y permite que tenga otra percepción de la realidad”, dice.

LECTURA

Desde lo académico, Fong se ha enfocado en analizar la lectura como hecho cultural, como herramienta de comprensión y cambio social.

“La línea que yo sigo es la de los estudios de Michele Petit; Graciela Montes, Daniel Cassany. Son los autores que yo leo, porque sus investigaciones sobre la lectura nos ayudan a entender que cuando lees descubres que hay otro mundo, que puede ser muy parecido al tuyo, aunque no sean iguales. Borges decía que leer es una forma de felicidad; William Ospina dice que Leer es aspirar a la felicidad. Y Vargas Llosa dice que la lectura nos ayuda a soportar la infelicidad”, señala Fong.

“Cuando uno lee –agrega– con una mirada crítica, se comienza a descubrir que no solo hay certezas sino también hay incertidumbres y se aprende a cuestionar la realidad, a tolerar mejor la infelicidad”.

Fong cree que en el país hay un serio problema con la lectura, que pasa por la educación.

“Este no es un país de lectores. Hay mucha aversión hacia la lectura y pienso que ahí falla la educación. En la escuela primaria no estamos creando lectores. En la primarias no hay bibliotecas que interactúen con el proceso educativo. No hay un plan nacional de lectura bien implementado”, afirma.

Fong piensa que esta ha de ser una inversión urgente. Para leer más. Para contar más. Para que todos cuenten.

PERFIL

trayectoria.

Nació en la ciudad de Panamá en 1967. Es miembro fundador del Movimiento Juvenil Avanzada Cultural, con sede en La Chorrera, y del colectivo de escritores ‘Umbral’ y otras organizaciones nacionales e internacionales de narradores. Ofrece recitales de cuentos y poesía. Dicta conferencias, talleres y charlas didácticas sobre el libro y la animación a la lectura en escuelas, bibliotecas y comunidades.

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