Entrevista a Ángela Benedetti

´Me enfocaré en los asuntos comerciales´

La nueva embajadora de Colombia asegura que promocionará las ventajas económicas de su país y llevará a Panamá el Carnaval de Barranquilla.

Ángela Benedetti respira política desde que tiene uso de razón. Es hija de Armando Benedetti J., exministro, escritor y respetada figura pública colombiana, y hermana del exsenador Armando Benedetti V., expresidente del Senado. Como era de esperarse, esta colombiana de 38 años y voz de susurro también fue seducida por la política. Fue concejal de Bogotá en dos períodos consecutivos –recordada popularmente por su original campaña, en la que repartió silbatos con el lema de “si te maltratan, pita”– y recientemente fue nombrada por el presidente de su país, Juan Manuel Santos, como la nueva embajadora de Colombia en Panamá.

Esta abogada barranquillera, madre de un adolescente de 14 años y dueña de un carácter que define como “sensible, seguro, de principios definidos y convicciones profundas”, se estrenará en el cargo a mediados de este mes. Su prioridad será potenciar los asuntos comerciales entre ambas naciones.

Maleta en mano y antes de partir hacia Panamá para reemplazar a la cartagenera Gina Benedetti, conversó con este diario.

Este será su primer cargo diplomático. ¿Qué planes tiene para Panamá? ¿Cuáles serán sus prioridades?

Partiendo de la base de que entre Panamá y Colombia las relaciones son inmejorables, pienso que hay miles de cosas por hacer, aunque la orientación será especialmente en asuntos comerciales. Hay muchas inversiones de Colombia en Panamá y viceversa, y eso hay que potenciarlo. En los últimos tres años, según un informe de la Cepal [Comisión Económica para América Latina y el Caribe], las exportaciones de Colombia a Panamá han pasado de 300 millones a 900 millones de dólares, en gran parte por la exportación de petróleo. El crecimiento es vertiginoso, pero se puede mejorar.

Además de lo económico, ¿qué planes tiene?

Llevaremos el Carnaval de Barranquilla para la celebración de independencia de Colombia el 20 de julio. Ja, ja... Y obviamente haremos muchos eventos sociales. Eso no será ningún sacrificio para mí. Ja, ja... ¿Cómo me van a coartar mi talante de caribeña?

Como embajadora le tocará mantener a Colombia informada de lo que pase en Panamá. ¿Qué entiende sobre temas de manejo gubernamental de ese país?

En los últimos meses me he dedicado a entender su cultura y situación política. Como todos los países tiene crisis, pero su gobierno fue elegido democráticamente y tiene instituciones sólidas y estables. Esa es la percepción que tengo por ahora.

¿Tiene usted algún grado de parentesco con su antecesora Gina Benedetti?

Sí. No sé cuál es exactamente el parentesco, pero es lejano.

¿Y con los Benedetti de Panamá?

También, pero lejano. Todos los Benedetti tenemos algún grado de parentesco.

¿Usted fue nombrada como embajadora por su amistad con Santos, por formar parte de la coalición de gobierno o por otra razón?

Es un conjunto de cosas. Hay razones políticas, pues pertenezco a un partido que es miembro de la coalición de gobierno [el Liberal]. Soy respetuosa y admiradora del presidente Santos; mi familia y yo lo conocemos desde hace muchísimos años, y lo respaldé abiertamente en campaña. Y por último, tengo herramientas para ejercer una buena embajada. He estudiado, he trabajado...

Su período como concejal acababa en diciembre de este año, pero usted abandonó su curul en febrero. ¿Por qué?

Ya había cumplido mi ciclo como concejal y era hora de cerrarlo. La situación en Bogotá, particularmente en el Concejo, estaba bastante difícil en cuanto a escándalos. Aun cuando yo no estuve sumergida en ninguno, decidí irme. Y desde que Santos fue elegido, tenía la aspiración y la ilusión de formar parte de su equipo de colaboradores. Era más fácil lograr esa pretensión estando fuera que dentro del Concejo. Fue una decisión arriesgada, pero inteligente.

¿Cuál fue su logro principal en el Concejo?

Los concejales tenemos tres funciones: hacer acuerdos que rigen para el distrito capital, ejercer control político y estar en contacto con la comunidad. En importancia, el 80% radica en ejercer el control político.

Y usted se especializó en temas de movilidad, género y seguridad.

Sí, aunque también opinaba de otros temas. Impulsé el “acuerdo de lenguaje incluyente”, que fue aprobado y consistía en que todos los documentos públicos y discursos debían ser redactados en lenguaje incluyente [concejala y concejal, niño y niña, etc.]. Muchos me criticaron por superficial, pero esos temas de género son de sensibilización. Además, denunciamos escándalos de corrupción en la Alcaldía enviándole en 2009 una carta al alcalde Samuel Moreno [hoy preso]. Creo que fuimos los primeros en advertir lo que se venía.

Pero usted apoyó a Moreno en campaña...

Sí, jamás lo negaría, pero sufrí la misma decepción que todo el que lo apoyó al principio y al final no.

Usted es abogada de profesión. ¿Ha ejercido alguna vez?

En la Comisión Nacional de Televisión me tocaba emitir conceptos jurídicos, pero aparte de eso, no. Me siento orgullosa de mi formación, pero no he trabajado nunca en el departamento jurídico de ninguna entidad ni he sido juez ni litigo. Estudié derecho porque me gusta lo público, pero desde el primer día supe que no iba a ejercer... Me gusta más la política.

¿No tiene problemas con su hermano Armando, que además de pertenecer a otro partido [el de la U] es un político cuestionado y controvertido?

Desde que tengo uso de razón en mi casa se habla de política. Por eso la posibilidad de que nos gustara la política eran altas. Somos tres hermanos, y dos somos políticos. Pero no, nos adoramos y somos muy unidos. Cuando hay temas álgidos no los tocamos. Respeto su estilo y él respeta el mío. Él tiene un temperamento diseñado para ser político: tiene la coraza desarrollada y es profundamente hábil. Yo no lo tengo tan claro hoy por hoy. Soy más calmada, de estudio...

Usted organizó un desayuno en su casa con el excontralor Miguel Moralesrussi y el contratista Guido Nule, hoy presos por su supuesta responsabilidad en el carrusel de la contratación, que incluye corrupción en la construcción de infraestructura en Colombia. ¿Cómo fue eso?

Guido es mi amigo de infancia. No pretendo defenderlo ni atacarlo. Algún día, antes de que tuviera estos problemas, cuando era un empresario próspero y aparecía en portadas de revista, me pidió que le presentara al contralor. Le dije que con mucho gusto y cité a un desayuno en mi casa. Un año después estalló un escándalo en el que se vieron involucrados los Nule [Guido y sus primos] y se dio cuenta de que entre él y el contralor hubo otros encuentros donde se cometieron irregularidades. Fui cuestionada mediáticamente, mas no legalmente por haber hecho ese desayuno, pero era imposible predecir lo que iba a pasar un año después.

Sus críticos alegaron que el desayuno fue una ligereza por haber sido en su casa y no en el despacho del contralor o en su oficina en el Concejo.

Acepto la discusión de si cometí un error, pero yo actué de buena fe. No le vi nada malo; lo hice en mi casa porque era algo informal, como las otras mil reuniones que he hecho en mi casa. Para alguien de la cultura barranquillera a la que pertenezco, eso no es nada extraño.

¿Qué piensa del asilo que dio Panamá a María del Pilar Hurtado, exdirectora del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), investigada por espionaje ilegal?

Al margen de lo que piense, el Gobierno panameño ya tomó una decisión y es autónoma. Colombia ha sido muy respetuosa de eso porque ha otorgado asilo a otros políticos.

¿En Colombia la justicia es creíble o se necesita el asilo para defenderse de ella?

Creo profundamente en la justicia colombiana. Creo que ahora tenemos entes de control que han hecho esfuerzos ejemplares para combatir la corrupción. Eso lo celebro.

Entonces, ¿cree que ella debería volver a Colombia a responder ante la justicia? Santos aseguró que la justicia era confiable en ese país, pero su antecesor Álvaro Uribe declaró que faltaban garantías para enfrentarla.

Creo que la justicia colombiana brinda garantías suficientes a todos.

¿Ya conoció al presidente, Ricardo Martinelli? ¿Qué le pareció?

Sí, tuve la oportunidad de conocerlo en enero de este año cuando acompañé a mi hermano, como presidente del Congreso, a una visita institucional. Me pareció encantador. Es el típico hombre caribeño, abierto, espontáneo y desparpajado.

PERFIL.

Ángela Benedetti es abogada. Tiene una especialización en derecho constitucional, otra en mercadeo estratégico y un postgrado en desarrollo directivo. Fue asesora de la Personería de Bogotá (2001–2002), de la Comisión Nacional de Televisión (2002–2003) y de la empresa de medicina prepagada Saludcoop (2004–2006). En 2003 se lanzó como concejal; su partido (el Liberal) obtuvo ocho curules, pero ella quedó de novena, convirtiéndose así en la primera suplente de todos los principales. En 2006 la titular María Victoria Vargas renunció a su curul, por lo que Benedetti entró a reemplazarla. En 2007 se lanzó nuevamente como concejal y quedó como principal. Su período culminaba el 31 de diciembre de este año, pero ella dimitió en febrero. En septiembre pasado fue nombrada embajadora de Colombia en Panamá.

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