INVESTIGACIÓN PARTE 3:LAVÍTOLA-MARTINELLI, HISTORIA DE COMPROMETEDORAS COMPLICIDADES

Un helicóptero para el presidente Martinelli

P regunta: “¿Le pidieron o no un helicóptero?”.

Respuesta: “Eso del helicóptero fue pedido...”.

Así respondió Valter Lavítola en una larga indagatoria el 18 de abril de 2012, ante impacientes fiscales de Nápoles (Italia), que ordenaron su arresto casi un año antes de que se entregara en Roma, Italia, acusado de corrupción internacional.

Lavítola había estado prófugo en Brasil y Argentina, pero su escondite preferido fue Panamá, donde tenía influyentes amistades, incluida la del presidente, Ricardo Martinelli, así como sus familiares y su círculo más cercano, todos ellos con poder político y decisorio –formal o informal– en asuntos de carácter público.

Del presidente Martinelli, Lavítola era huésped cada vez que venía al país. Sus helicópteros personales estaban a su disposición, así como su yate, declaró Lavítola en Nápoles, tras su arresto.

Y del secretario privado del gobernante, Adolfo Chichi De Obarrio, Lavítola gozaba de un chofer-escolta y carros del Servicio de Protección Institucional (SPI), así como las facilidades de una isla privada que pertenece a un cercano familiar del funcionario.

Las frecuentes visitas de Lavítola a Panamá tenían el propósito de hacerse millonario a través de negocios en los que el Estado panameño era víctima.

COMISIONES DE LUJO

Por ejemplo, Lavítola pretendía obtener comisiones que sumaban más de 50 millones de dólares –incluido un helicóptero del que estaban muy interesados los fiscales italianos–, por ventas al Estado panameño por empresas italianas.

Lavítola protegió al Presidente y su entorno, responsabilizándose personalmente de todo el dinero que se pidió por la fallida contratación de Svemark –para construir cárceles modulares a un costo de 200 millones de dólares– o comisiones por la ventas de Finmeccanica a Panamá (equipos que ya entregó: radares, helicópteros y un mapa digital del país).

Estos contratos ocultaron un negociado y una trama de corrupción, razón por la que Lavítola será procesado antes de fin de año en Italia por extorsión internacional.

Interrogado el 22 de diciembre de 2011, Mauro Velocci –principal testigo en el caso– relató que Lavítola le pidió comprar un helicóptero para Ricardo Martinelli.

Velocci representaba en Panamá a Svemark y Lavítola era su intermediario ante las autoridades. Y con mucho éxito, según Velocci.

Lavítola se hizo de un contrato de comisiones con Finmeccanica –que pagaría en su totalidad el Estado panameño– y que representaba el 10% del valor de la compra de 19 radares, la cartografía digital y 6 helicópteros, por 90.5 millones de euros; 15.7 millones de euros y 76.7 millones de euros, respectivamente, para un total de 183 millones de euros (250 millones de dólares).

´EL PEDIDO´

Según Velocci, Lavítola le entregó los datos exactos del modelo de helicóptero elegido por Ricardo Rica Martinelli (uno de los hijos del presidente Martinelli). Se trataba de un Eurocopter, modelo EC135 P-2i o un T2i, “tapizado en piel Hermés, valorado en 8 millones de dólares”, explicó Velocci.

En entrevista con La Prensa a principios de agosto, en Roma (Italia), Velocci aseguró que “cuando Lavítola me encargó comprar el helicóptero, me entregó un papel que tenía todas las indicaciones del modelo del helicóptero, diciéndome que este papel se lo entregó el hijo del Presidente.

“Lavítola, a mí, cuando me entrega este papel... me lo entregó diciéndome: Esto lo ha escrito el hijo del Presidente [Rica Martinelli], era manuscrito, un papelito como un post-it”, que reposa en el expediente que instruyó la Fiscalía de Nápoles, donde el caso empezó a investigarse.

Añadió que el helicóptero debía ser entregado al Presidente por Finmeccanica y no era parte de la media docena que Panamá compró a esta empresa.

Sin embargo, Finmeccanica no podía entregarlo en ese momento. Así que a finales de enero de 2011, Lavítola le pidió a Velocci buscar otro helicóptero.

¿Por qué Lavítola pide un helicóptero para el presidente Martinelli?

–Porque Finmeccanica lo había prometido y no lo podía entregar. Lavítola me dice: ´Martinelli está enojado porque la plata de Svemark no llega, el helicóptero que no llega. Cómprale un helicóptero, así se tranquiliza. Svemark compraba el helicóptero y lo entregaba. Y encima, ¿con qué plata?, porque Svemark no tiene nada. Él [Lavítola] me dijo: ´Tranquilo, porque después hacemos un contrato con Finmeccanica para que te devuelva el dinero”.

– ¿Y cómo se compra un helicóptero?, preguntó Velocci. Lavítola me da un papel y me dice: ´Mira, esta es la marca´. Pero no era la escritura de él –afirmó– refiriéndose al papel que le entregó Rica Martinelli a Lavítola.

– ¿Y cuánto puedo gastar?, preguntó. ´No sé: 7 u 8 millones´, le respondió Lavítola.

– ¿Quién va a pagar? ´No te preocupes –le dijo Lavítola–, lo importante es que tú lo vas a ordenar´. Esto ocurrió en enero de 2011.

Velocci envió un correo a la fábrica Eurocopter, que era la marca elegida, preguntando por los modelos señalados en el papelito que le había entregado Lavítola.

La fábrica le respondió que no tenía en inventario y tendría que esperar entre uno y dos años.

De paso, le comunicaron que tapizar el helicóptero con piel Hermés –como se lo habían pedido– costaría 1.2 millón de euros adicionales, es decir, alrededor de 1.6 millón de dólares más sobre el valor de la aeronave.

No poder entregar el modelo de helicóptero solicitado incomodó a Lavítola, quien , por esas fechas, había viajado a Italia. Para solucionar el problema, le pidió a Velocci hablar con una persona de su confianza, a fin de buscar helicópteros de segunda, pues estos se pueden comprar y entregar de inmediato.

Esa persona resultó ser un conocido personaje que se identifica a sí mismo como el representante de IBT Group en Panamá: Rogelio Oruña, quien, con su asociado, José Ramón Brea, se han hecho de contratos otorgados por la administración de Ricardo Martinelli, que ya superan los 500 millones de dólares.

Oruña se puso a disposición de Velocci. “La prueba está en un correo que Rogelio me envía –reveló el testigo– el día 6 de febrero de 2011, donde me dice que ´vamos a ver a la persona en Panamá que te puede ayudar con esto rápido´, ya que le había dicho antes que necesitaban el helicóptero lo más pronto posible”.

Tal lo acordado, Oruña acompañó a Velocci a Albrook, a la empresa Helipan Corp., donde le informaron que habían localizado un Agusta Grand, de unos 7 millones de dólares. El helicóptero tenía tres años.

El encuentro

Velocci, con las cotizaciones de los nuevos modelos, habló con Lavítola: “¿Ahora, quién le va a explicar al hijo del Presidente [este problema]”.

La respuesta de Lavítola fue: ´Tú´. Le pidió que se lo explicara personalmente a Ricardo Martinelli Linares.

– ¿Cómo encuentro a Rica Martinelli?, preguntó Velocci. ´Tranquilo, yo te doy el número...´, le respondió.

El 9 de febrero de 2011, Lavítola le escribió un correo a Rica Martinelli en el que le pide llamar urgentemente a Velocci, a fin de poder definir otro modelo. Martinelli hijo le respondió que estaba en México, pero que al retornar al país lo llamaría ( ver facsímil de correos).

Velocci intentó comunicarse con él, pero no respondió. “Entonces, le mando un correo a Valter, y le digo: ´Este no me contesta...´. Y Rica Martinelli me envía un correo, y me dice: ´llámame ya´, y me da una cita”, narró Velocci, y acordaron verse el 12 de febrero de 2011.

La cita se llevó a cabo en las oficinas del Súper 99, donde está la gerencia general de la cadena de supermercados propiedad del Presidente de la República.

La grabación

Velocci declaró a los fiscales de Nápoles: “Me encuentro con Martinelli hijo por la mañana en la dirección de la sede principal del Súper 99 (sociedad de propiedad de la familia Martinelli) y le explico sobre el helicóptero. En ese contexto, preguntó de forma detallada quién pidió la aeronave y yo le respondí que había efectuado una búsqueda en el mercado que me había pedido Lavítola por cuenta del Presidente”.

Luego, añadió que “[Rica] Martinelli hijo llama inmediatamente a Lavítola para pedir explicaciones y este último le recuerda al joven que se había hablado, en su presencia, con el padre. Martinelli recuerda el episodio, pero le pregunta a Lavítola si pueden hablar entre ellos de eso cuando él [Lavítola] regrese a Panamá”.

Velocci explicó a los fiscales que “después de una breve presentación del proyecto de las cárceles [a Rica Martinelli], me despedí. Quiero aclarar que de esta conversación telefónica existe una grabación conservada en el computador secuestrado”.

Velocci admitió que en ella se puede escuchar su voz, la de Rica Martinelli y la de Lavítola.

En ella, ya los mencionados hablaron del helicóptero abiertamente, y Velocci abordó con el hijo de Presidente –quien no tenía ni tiene cargo en el Gobierno– el tema del precio del proyecto de las cárceles modulares de Svemark ( ver el recuadro: Una conversación muy reveladora).

Tras la cita con Velocci, Rica Martinelli envió un correo a Lavítola en el que le dice: ´Amigo, cuando vengas la próxima semana, cerramos todos los temas que hablé con Mauro hoy (1. Heli, 2. [cárceles] Modulares). No hay apuro con el Heli”, refiriéndose, a la aeronave para su padre ( ver facsímil).

Velocci insistió en que este no era parte de la media docena de helicópteros que el Gobierno le compró a Finmeccanica. Este –dijo– se entregaría directamente a Martinelli, aunque sería facturado a Finmeccanica.

Velocci explicó que tampoco era la misma aeronave de lujo que Panamá solicitó a AgustaWestland, para trasportar personal VIP.

Ese helicóptero fue entregado hace pocas semanas atrás y forma parte del paquete que le compró el gobierno a Finmeccanica, y en el que hoy día se transporta el presidente Martinelli.

“De estos seis, yo sé, yo escuché que uno tenía que ser de lujo, y este helicóptero de lujo que me pidieron a mí no era parte de los seis [comprados a Finmeccanica], era otro de lujo”, dijo Velocci.

´Piel humana y cabellos rubios´

Lavítola, ante unos fiscales evidentemente incómodos e impacientes por sus respuestas esquivas y ambiguas, trataba de sortear las interrogantes agregando elementos confusos en cada respuesta que daba.

Cuando le preguntaron sobre el helicóptero –por ejemplo– Lavítola lo incluyó en la lista de promesas de donación que hizo el hoy exprimer ministro Silvio Berlusconi: un hospital y seis lanchas patrulleras.

Pero públicamente nunca se habló de que Italia donaría un helicóptero al presidente Martinelli.

Cuando los fiscales le preguntaron a Lavítola a quién se entregaría el helicóptero, si al Estado o al Presidente, Lavítola respondió con la intención de confundir: “Mire, los helicópteros... ahí está la orden de compra”, refiriéndose a los que compraría Panamá a Finmeccanica.

– ¿Los de Agusta?, preguntó el fiscal.

Lavítola dijo sí, pero que entre esos, “había uno VIP para el Presidente”.

– ¿El de piel humana [tapizado en cuero Hermés]?, satirizó el fiscal.

– El de piel humana y cabellos rubios, respondió Lavítola, también con sarcasmo.

De ser cierta esta respuesta, ello supondría que el Estado panameño habría ordenado un helicóptero a Finmeccanica tapizado en piel Hermés, por el que habría tenido que desembolsar más de 1.5 millón de dólares sobre su valor.

Lavítola pretendió seguir confundiendo con otra contradicción: Dijo que le pidió a Angelo Capriotti –el socio principal de Svemark– que le regalara un helicóptero al Estado panameño, no a Martinelli, porque este ya tenía dos personales.

Si esto es así, preguntaron los fiscales ¿qué tiene que ver el hijo de Martinelli en esto?

– ¿Rica [Martinelli]? No tiene nada que ver, mintió Lavítola, pero los fiscales insistían: ¿Por qué se interesa Rica en esto?

–Pero no es así, subrayó... Mire, si usted lee el correo, en él está escrito todo... Él [Rica] me dice: “Amigo mío, hablé con Mauro, de todas maneras no hay apuro por el helicóptero”.

– ¿Quién habló con Rica: Usted o Velocci?, preguntaron los fiscales.

–Velocci, respondió Lavítola, a pesar de que, sobre el helicóptero, fueron los dos –Lavítola y Velocci– los que hablaron con Rica Martinelli.

Luego, Lavítola recapituló: Agusta tenía que entregar seis helicópteros, de los cuales uno era con terminados VIP, pero su fabricación estaba retrasada.

“... La Presidencia de la República [de Panamá] tenía un cacharro de helicóptero, y como el Presidente usaba para sus giras... uno de sus dos helicópteros privados... yo le dije a Capriotti (¡idea mía!): “Oye, hagamos una cosa... Estos quieren de ti el hospital [pediátrico que había prometido Berlusconi]... Existe este problema de Agusta, que no entrega el maldito helicóptero...”.

“Hagamos una cosa –añadió–, no va a ser un AW139, que es el de Agusta, pero siendo un súper helicóptero, veamos si encontramos uno usado. Por eso hice que [Velocci] buscara [...] uno que tuviera pocas horas de vuelo, y se lo donas al Gobierno de Panamá”. Es tan cierto que Rica dijo: ´Pero a mí qué diablos me importa el helicóptero!”.

Si lo dicho por Lavítola fuera verdad, ello generaría más preguntas. ¿Por qué Rica Martinelli debe decidir un modelo de helicóptero que sería para el Estado, sin ser él un funcionario? ¿Por qué interviene en asuntos de Estado, instruyendo a ministros y encargando o seleccionando contratistas?

Y lo más importante: ¿Por qué Lavítola le escribió a Rica Martinelli a fin de que recibiera a Velocci para hablar de un helicóptero? ¿Por qué había que regalarle un helicóptero a su padre?

La Prensa envió cuestionarios a Ricardo Martinelli padre y Ricardo Martinelli hijo, a Rogelio Oruña y a Angelo Capriotti, pero al cierre de esta edición no habían enviado sus respuestas.

Una conversación muy reveladora

El 12 de febrero de 2011, Mauro Velocci fue recibido –a solicitud de Valter Lavítola– por Ricardo Martinelli hijo, en las oficinas centrales del Súper 99.

En ella, Lavítola es contactado telefónicamente para hablar de varios asuntos. Entre ellos, el helicóptero que pedía el presidente, Ricardo Martinelli. El siguiente es un extracto de esa grabación.

VL = Valter Lavítola

MV= Mauro Velocci

RM= Rica Martinelli

RM: Valter.

VL: ¿Cómo estás mi hermano?

RM: Muy bien, muy bien. Te tengo en speaker phone, estoy aquí con Mauro.

VL: [Incomprensible] bien.

VL: Mira hermano, yo quería decirte algunas cosas rapidito, primero...

RM: Sí... primero que todo, Valter, acuérdate primero que en Italia te graban 150 mil conversaciones al día, y yo me corto un huevo izquierdo como no te estén grabando. Yo apuesto mi testículo izquierdo que a ti te están grabando. Habiendo dicho esto, adelante.

VL: Ehhh?

RM: Habiendo dicho esto, puedes ir adelante.

VL: Sí, sí, a mí no me están grabando. A usted lo estarán grabando...

RM: Sí, bueno, adelante, adelante, te estoy molestando.

VL: Ahhh, mira hermano, [incomprensible] yo pienso que la próxima semana, ehhh, la próxima semana yo llego allí con [incomprensible] con alguien que ya llegó, [incomprensible] con otra persona para hacer estas mini licitaciones para las obras [incomprensible].

RM: Perfecto.

VL: Tú avisa a [incomprensible], que en tres días tenemos que hacer todo.

RM: Ok: Nada más dime qué día llegas.

VL: Yo no sé, porque estoy esperando los documentos y tengo que [incomprensible] para allá como el jueves.

RM: Ok.

VL: Si no es posible el jueves, el lunes [incomprensible]... oferta.

RM: Sí... Ok.

VL: ¿Ok? [incomprensible] (Lo anotaste?).

RM: Sí, sí. Estoy diciéndole ya.

VL: Ok. Segundo, esta cosa de las cárceles. Allí hay un problema, que es lo siguiente: hablaron, nosotros hablamos [incomprensible] con Roxana que era 31... por...

RM: Sí, me acuerdo.

VL: Ahora hay un documento que habla de 31 y otro que habla de 30 [incomprensible] y también hablaron que eran, no sé, 5 mil y pico de personas y 4 penitenciarios y ahora parece que son mil menos, son 4 mil y 4 penitenciarías, antes eran [incomprensible].

RM: Uhm...

VL: Que va a salir mucho más caro. Estos números puedes dárselos a [incomprensible], que es muy importante que tú hables con ella.

RM: Ok.

VL: Y la última cosa que yo quería decirte... Ahh, es esto: en relación a este helicóptero, yo tengo una idea, pero primero yo necesito de un consejo tuyo.

RM: Uhm...

VL: Para decidir, porque tú eres experto en esto, tienes experiencia: si es mejor comprar uno nuevo, donde me dicen que no se necesita esperar mucho tiempo. Yo pedí una ayuda a Rogelio [Oruña], porque tiene mucha experiencia en esto...

RM: Sí, sí...

VL: Y tenemos varias [incomprensible]... Yo dije a Rogelio [incomprensible] hacemos varias [incomprensible]... para hacer varias cosas, hacemos varias pesquisas, y para tenerlo nuevo, como mínimo se necesita un año.

RM: Sí, me dijo Mauro.

VL: [Incomprensible]. Y hay alguien que tiene uno, con pocas horas de vuelo, que tiene un año o [incomprensible] que puede ver ya listo [incomprensible].

RM: Dime algo, ¿para qué es ese helicóptero? ¿Para quién...?

VL: ¿Tú no te recuerdas?

RM: Yo me acuerdo que hablamos de otras aeronaves, pero nunca de helicóptero, de este...

VL: [Incomprensible]...

RM: Sí...

VL: Hablamos de... Tú me dijiste de comprar este helicóptero.

RM: ¿Yo te dije que compraras helicópteros?

VL: [Incomprensible] me distes el... papel con el nombre, con todo... que hablaste con tu papá. ¿No te acuerdas?

RM: Espérate... O sea, Valter, me acuerdo que hablamos de algo de [incomprensible] de no sé qué cosa [incomprensible], si...

VL: [Incomprensible]...

RM: Aló... Se cayó la comunicación.

[Vuelve a llamar, esta vez sin speaker phone].

RM: [Incomprensible]...

RM: Alo... Sí, sí, sí.

RM: Sí, pero sorry, Valter, tantas cosas en la cabeza. Recuérdame para qué era ese helicóptero, para quién era.

RM: Ah, ok, Eh... Déjame preguntar... Esto era...

RM: Sí, sí, sí...

RM: [Incomprensible]... Te dije que teníamos que comprar una cosa de estas. Déjame preguntarle a mi papá si todavía lo quiere...

RM: Eh, era una, sí, era una de las cosas que él quería.

RM: Eh, cierto...

RM: ¿Cuánto cuesta esta cosa?

RM: Uhhum...

RM: Sí, sí, pero ¿quién era el que lo iba a rentar, Mulino o Roxana?

RM: Ja, ja, ja...

RM: Debe ser.

RM: Quieres, ¿quieres que te diga cuál me gusta?

RM: Uhhum...

RM: Ok.

RM: Sí.

RM: Está bien. Yo voy a ver este...

RM: Sí, organizar todo... Ok.

RM. Está bien.

RM: Ok.

RM: Sí, yo le digo... Yo le digo. Tiene que ser 31...

RM: Ok... sí.

RM: Ok, ya ready...

RM: Espérate, te voy a poner en speaker para que hables con Mauro.

RM: Sí.

RM: No sé... No sé, voy a preguntarle. No, no creo sea nada...

RM: Sí. Ok.

RM: Sí, yo sé, yo sé.

MV: Este es un aparato que tiene una doble turbina, dos motores... y tiene seis puestos y un piloto.

RM: Sí, sí, sí.

MV: Este es el helicóptero. El precio es 6 millones de dólares... Eso es lo que necesita...

RM: Un año.

MV: [Incomprensible]... Seis años... Por eso, más o menos, un año para tenerlo.

RM: Ok. ¿Cuál es el otro?

MV: ¿El otro?... Esto es con Rogelio, vamos a hablar con un señor que él conoce muy bien en el aeropuerto, no al aeropuerto nacional, el de Albrook, es un dealer, yo pienso que es un broker muy experto, de confianza.

RM: Sí...

MV: Rogelio [incomprensible] debe ver por allá otro aparato más listo... y esta es la primera respuesta de este señor.

MV: Y este es un Agusta. El modelo se llama Grand.

MV: [Incomprensible] y da mucha confianza... Muy bueno [incomprensible]... Me escribió en el correo electrónico que tiene 3 años de garantía, que es posible, con 250 mil dólares, instalarle otro motor por seguridad.

RM: Uhhum...

MV: Pero este es uno, pero tiene otros.

MV: Espera para buscar otro, porque es posible que, a lo mejor yo quiero otro [incomprensible].

MV: [Incomprensible]... Está bien antes de tomar una decisión [incomprensible].

MV: El problema es que ha sido dada la indicación específica del Eurocopter del modelo...

RM: Sí...

MV: Es posible que... [incomprensible]...

RM: Yo digo que no hay ningún apuro. Cuando venga, regrese Valter la próxima semana o la de más arriba, nos sentamos a hablar esto.

MV: Pero [incomprensible] está Valter, que después me mata [riendo]. Lo importante es que hable con él ahora, cuando me llama, esperamos que regrese y después le habla.

RM: Él viene en una semana. No va a pasar nada en una semana.

MV: Sí, sí, sí. Yo, mientras tanto, sigo buscando por otros y lo completo.

MV: Así, cuando Valter esté acá, hablamos con de los documentos, las fotos, en mano...

MV: Habrá que esperar.

MV: La cuestión de los números de los datos de los contratos...

RM: Sí. ¿Qué es lo que pasa? ¿Que ahora son cuatro cárceles en vez de tres?

MV: Sí, el problema es que antes eran de 3 [mil] a 5 mil 430 presos, a 31 mil [dólares] y eran [incomprensible]...

RM: Uhm...

La grabación –que dura 33 minutos y 40 segundos– continúa con el tema del precio de las cárceles modulares durante otros 17 minutos. (La grabación completa puede ser escuchada en el sitio www.prensa.com).

Rolando Rodríguez B.

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