ENTREVISTA

Luis Miguel Hincapié: ‘estando en listas, el país pierde atractivo’

El escenario mundial impulsó un giro en la estrategia para temas de intercambio de información. Los regímenes de incentivos especiales entran de lleno al debate tributario.

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El viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Miguel Hincapié, explica que Panamá ahora estará a prueba con la implementación de las leyes aprobadas. El viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Miguel Hincapié, explica que Panamá ahora estará a prueba con la implementación de las leyes aprobadas.
El viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Miguel Hincapié, explica que Panamá ahora estará a prueba con la implementación de las leyes aprobadas. Ricardo Iturriaga

Panamá se vio obligada, una vez más, a poner a trote a un equipo técnico y diplomático para salir de una lista de paraísos fiscales. Esta vez, quien señalaba al país con el dedo acusador era la Unión Europea (UE), que con la misma sorpresa que incluyó a la nación en las filas de los no cooperadores, lo excluyó del listado el pasado 23 de enero.

Fue el 5 de diciembre de 2017 cuando los ministros de Economía y Finanzas de los 28 países que integran el bloque europeo pusieron a Panamá en el listado junto a otras 16 jurisdicciones.

Ocurrían las cosas con el contexto previo del compromiso de adherirse al Acuerdo Multilateral entre Autoridades Competentes (MCAA, por sus siglas en inglés) para ampliar la red de países con los que intercambiará información financiera de manera automática a partir de 2018.

Panamá había probado en varias ocasiones su empeño en contra de la evasión de capitales. De allí que las mismas autoridades vieran con algo de asombro el paso de la UE.

Pero, en tiempo récord, los titulares de Economía de los 28 países del bloque más importante del mundo “desclasificaron” a Panamá, tras un análisis sobre los compromisos asumidos.

En este sentido, han subrayado como el principal motivo los compromisos adquiridos a “alto nivel político” para solucionar las dudas del bloque comunitario.

Panamá entregó una carta con dichas promesas. ¿Qué hizo el país para salir airoso o cuáles son las nuevas exigencias sobre las que pende la plataforma financiera internacional?

El viceministro de Relaciones Exteriores, Luis Miguel Hincapié, dio las explicaciones del caso, no sin antes afirmar que aunque las listas son dañinas para la imagen del país, y a veces injustas, el peor enemigo de los panameños es el panameño.

La UE consideró que el esquema de los ‘call centers’ y los regímenes preferenciales de zonas francas son dañinos desde el punto de vista tributario. ¿Hasta dónde Panamá puede ceder?

No sé si la palabra sea ceder. No nos han pedido que cedamos o eliminemos nada. Nos han solicitado revisar los regímenes especiales.

¿Qué encierra exactamente esta solicitud?

Lo que se ha dicho es que son regímenes perniciosos. En el caso de los call centers, se dice que en ese régimen especial se le da una ventaja al inversionista extranjero que no tiene el local. Si un panameño quiere invertir, debe pagar impuestos. Entonces, los países europeos dicen: tú me estás haciendo un hueco fiscal a mí, pero no te lo haces tú mismo.

Lo que se está pidiendo es que se revise eso y se nivele la carga tributaria entre el local y el extranjero. Que sea una misma tabla para los dos. O se la quitas a los dos, o se la pones. No se trata de eliminar el régimen.

Las mismas empresas con sedes en Panamá pidieron que se revisara el régimen especial, porque aparentemente sus países de origen los tenían presionados por el tema impositivo. Nosotros nos hemos sentado con todos los jugadores y lo estamos haciendo con los call centers para revisar de qué manera podemos adaptar el régimen sin que se pierdan ventajas.

Ese es exactamente el compromiso asumido por escrito...

Lo que le dijimos a la UE en la primera nota fue lo mismo que le dijimos en la segunda, solo que un poco más ampliado, incluyendo el plazo de ejecución.

Lo que pasa es que inicialmente no dimos una información tan extensa como tal vez hubiesen querido y por eso nos metieron en la lista.

Nosotros corregimos y por eso nos sacaron tan rápido de la lista. Dijimos con más detalles que nos sentaríamos a revisar el régimen. Si hay que cambiar algo, se cambia, se lleva a la Asamblea Nacional, y es una tarea que se hará a lo largo de 2018.

¿Esa nota enviada a la UE puede ser pública?

Ya estoy diciendo los detalles. No hemos hecho público el documento por un tema de confidencialidad diplomática, pero en algún momento lo haremos.

Entonces, para reconfirmar su postura, ¿no hay ningún pacto o compromiso para cambiar el régimen territorial?

No. Allí no nos podemos meter. El régimen territorial panameño es el régimen general. Nadie lo cuestiona. Lo que se está pidiendo es la revisión de los regímenes especiales.

¿Qué credibilidad tiene una lista cuya vigencia es de menos de dos meses?

Eso se lo tendrías que preguntar a los europeos. Lo cierto es que era un daño reputacional en el que no había necesidad de estar. Porque más bulla se hizo cuando entramos que cuando salimos. El peor enemigo de los panameños es el panameño. Fuimos criticados duramente por entrar en la lista, pero nadie dijo nada cuando salimos. Lo único que se preguntaron fue qué dieron a cambio.

¿Cuál era el impacto de estar en esta lista?

Esta no era una lista sancionatoria. Era un tema más interno con las legislaciones de cada país. De hecho, España reconocía los compromisos que previamente había asumido Panamá.

Siempre se cuestiona el hecho de que Panamá no aplique medidas de retorsión...

Hay que ser cuidadoso para que estas medidas no te afecten a ti mismo. Lo que hay que tener claro es que a veces la aplicación de una medida de retorsión implica dispararse en el pie.

Pero esto es parte del análisis que estamos haciendo. Una vez ejecutado todo lo que estamos haciendo, y fuera de las listas, si un país nos incluye en un listado, entonces nosotros tendremos que tomar esa decisión en ese momento.

En un tema mucho más global, pero igualmente vinculante, Panamá ha pasado en menos de dos años de no querer adoptar el CRS (decía que intercambiaría información según un mecanismo propio) a sumarse primero al CRS de manera bilateral y luego a firmar el convenio multilateral para facilitar los acuerdos bilaterales. ¿Este cambio en la estrategia nacional fue consecuencia del caso Mosssack Fonseca?

Primero, cuando tomamos la decisión de asumir el intercambio de información por nuestra propia cuenta, no se habían hecho esas publicaciones. Creo que este caso sí aceleró el proceso. Entonces, decidimos entrar en el proceso bilateral, que es parte del estándar, pero cuando tomamos esa decisión no había lo que hay hoy en día. Entonces, otra vez Panamá se quedaría solo.

En este caso evaluarían la efectividad del mecanismo aplicado según con cuántos países tenías acuerdos firmados, pero ningún país iba a querer acuerdos con Panamá, porque no tenía el intercambio multilateral. Así decidimos irnos por el multilateral automático.

Los cambios han sido por presión internacional más que por voluntad propia.

Ha sido parte de las dos cosas. Lo que hicimos lo teníamos que haber ejecutado desde hace mucho tiempo. Y han venido ciertas presiones. Lo cierto es que Panamá hace dos años tomó la determinación de hacer cambios. Si vas a estar en el juego, debes cumplir con las reglas del juego.

¿Qué viene ahora?

Hay algunas cosas pendientes. Ahora viene una parte de implementación, el intercambio efectivo. Ahora no seremos revisados por las leyes que no tenemos, sino por la implementación de las que ya se aprobaron.

Con todos estos cambios, ¿perderá competitividad la plataforma de servicios?

Se le restará competitividad a la plataforma en la medida en que no miremos hacia el futuro. El juego cambió...

Ya los depósitos extranjeros han venido cayendo...

Eso podría ser cierto, pero si no asumimos compromisos de intercambio de información y transparencia, los que se irán son los bancos corresponsales. Eso es peor. Sería nefasto.

En cambio, si nosotros nos reiventamos y empezamos a jugar con las reglas nuevas, creo que saldremos adelante.

¿Cómo se reinventa la plataforma de servicios?

Las sanciones que nos pueden poner por no estar acordes con las reglas internacionales son mucho más grandes. Vamos a olvidarnos por un momento del tema societario. Por ejemplo, si permanecemos en listas y nos ponen presión, es posible que el país no sea atractivo para la inversión extranjera.

Si tú eres un inversionistas de un país que tiene a Panamá en una lista, tu gobierno te dirá que si haces negocios con el país que incumple, se te impondrán tasas impositivas mucho más altas.

Estar en listas es mucho más complejo de lo que se piensa. No solamente pierden los abogados y los banqueros, sino que pierde el país. Todo el país dejaría de ser atractivo y eso es lo peligroso.

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