HISTORIA. LLEGÓ EL EXDICTADOR Y LA GENTE SE PREGUNTA POR SU ENTORNO.

Los militares de Noriega

Por lo menos siete de los hombres de confianza del exgeneral han trabajado o trabajan con el gobierno de Martinelli.

Con el regreso de Manuel Antonio Noriega a Panamá, después de casi 22 años de su violenta partida, la gente ha comenzado a recordar la dictadura.

En algunos escenarios, y no precisamente los medios de comunicación, testigos de aquella época han vuelto a hablar de sus experiencias y poco a poco reviven historias que hasta hace poco yacían enterradas.

Como una de un colega periodista que alguna vez vio a Noriega patear en el trasero a uno de sus más cercanos y leales colaboradores, solo porque lo sorprendió al acercarse a él desde atrás y no anunciarse primero.

Y con esas historias resucita la pregunta que una vez se hizo el país entero: ¿dónde están los militares de Noriega?

Según dos militares retirados de las extintas Fuerzas de Defensa, que hablaron con la condición de mantener su anonimato, el destino de aquellos que acompañaron al exdictador hasta sus últimos días en el poder es variado, y tan increíble como increíble ha sido la “reconciliación” de la sociedad.

En plena exposición

Quizá uno de los casos más emblemáticos del pasado y presente de los “hombres de Noriega” es el de Gustavo Pérez, quien pasó de segundo jefe de la Unidad Especial Antiterror, a director de la Policía Nacional, cargo que ocupa en este gobierno.

Pérez fue el encargado de leer aquella “proclama de los tenientes de Río Hato 88”, en que los soldados manifestaron su lealtad a Noriega.

Por otra parte, quien fuera jefe de la Fuerza Aérea en tiempos de la dictadura, y compadre de Noriega, José Hilario Trujillo, es hoy asesor del Consejo de Seguridad Nacional.

Según las fuentes, Trujillo era el único que en aquella época se atrevía a bromear con Noriega cuando tomaban licor.

Y uno de sus subalternos, el mayor Juan Antonio Guizado, figura ahora como asesor en el Aeropuerto Internacional de Tocumen.

Otro hombre de confianza de Noriega era Miguel Alemán Mendoza, mayor del G-2 que actualmente es jefe de protección presidencial del Servicio de Protección Institucional.

En esa misma institución al servicio de la protección del Presidente trabaja hoy como jefe de Seguridad Julio Vallejos, quien fuera capitán jefe de la Unidad de Control de Multitudes en la dictadura, los temidos Doberman; y Mario Ramos Ocaña, quien ostenta el rango de subcomisionado y en aquella época fue capitán del G-2 de Noriega.

Otro nombre de la dictadura figuró en la planilla de la administración actual: Arístides Valdonedo, mayor en aquellos tiempos, uno de los golpistas de marzo de 1988 y ahora exsecretario de metas del Ministerio de Economía y Finanzas.

LOS EXFUNCIONARIOS

En este grupo se destacan Daniel Delgado Diamante, jefe del cuartel de San Miguelito en el mandato de Noriega, y ministro de Gobierno y Justicia y director de Aduanas en el gobierno de Martín Torrijos.

Además, Tomás García Tovar, último jefe de la compañía expedicionaria de Río Hato, donde Noriega tenía su casa de playa, fue director de Asuntos de Seguridad del Ministerio de Gobierno, y subdirector de Migración en la gestión de Torrijos.

Mario Alberto Del Cid, mayor jefe de la Policía de Cristóbal, en Colón, fue un oficial del círculo de inteligencia de Noriega y fungió como director del Fondo de Inversión Social en Chiriquí en el pasado gobierno.

Bolívar Castillo, quien se desempeñara como jefe de las Fuerzas Especiales de comandos y responsable de los prisioneros en El Machete, isla de Coiba, llegó a ser subdirector de la Policía en el gobierno de Moscoso. Ya está retirado.

PRÓFUGOS

Otros tres militares de confianza de Noriega “se exiliaron” y nunca han pagado las condenas que les impusieron los tribunales.

Es el caso de Evidelio Quiel, jefe de las Fuerzas Especiales (hombres rana), y Jorge Eliécer Bernal, jefe de Control de Multitudes (Doberman), sentenciados por la masacre de Albrook y que viven en Costa Rica.

Por su parte, el capitán Asunción Eliécer Gaitán, escolta de Noriega y hombre de mayor influencia en el círculo de capitanes, también acusado por la masacre de Albrook, está oculto en La Habana, Cuba.

Tres han pagado en la cárcel

Solo tres de los lugartenientes del exdictador Manuel Antonio Noriega han estado en prisión por los crímenes cometidos durante el régimen militar.

Heráclides Sucre, capitán jefe del cuartel de Los Pumas en Tocumen, es el único que sigue en prisión, en la cárcel pública de Las Tablas, acusado por el homicidio del mayor Moisés Giroldi. Puede ir a su casa en las noches.

Gonzalo Chalo González, teniente jefe de los Macho de Monte y uno de los hombres duros del régimen de Noriega, pagó en la cárcel por la masacre de Albrook. En 1999 fue indultado por el presidente Ernesto Pérez Balladares. Actualmente González es dueño de una empresa de seguridad y otras entidades privadas.

El teniente coronel Luis Papo Córdoba, quien fuera director nacional de Tránsito en la dictadura, pagó 20 años por la masacre de Albrook. Actualmente es ministro de una iglesia evangélica.

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