ESTADOS UNIDOS. LA CARA OCULTA DEL OCASO DE UN GENERAL.

El mito de Petraeus

La revelación del amorío entre David Petraeus y su biógrafa sería solo la metáfora de su verdadero desempeño militar: ficción, mentiras y propaganda.

El 9 de junio de 2011, durante la juramentación del general David Petraeus como nuevo director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), su biógrafa Paula Broadwell se sentó en la primera fila, a pocos puestos de Holly Petraeus, la esposa del militar.

Nadie sospechaba que la carrera de Petraeus –e incluso la de Broadwell– se derrumbaría casi año y medio después tras el descubrimiento de su relación amorosa.

Pero este escándalo de novela desenmascara, entre otras cosas, lo que muchos piensan de Petraeus: que es un héroe ficticio que habría logrado fama a través de la manipulación.

P4, como le dicen sus admiradores, empezó su ascenso en los inicios de la segunda guerra de Irak, en 2003, cuando lideró el programa de entrenamiento de las fuerzas de seguridad de ese país e implementó la estrategia surge, un ostensible y repentino aumento de tropas, entrenamiento a grupos aliados, y suministro de armas a esos grupos.

Petraeus usó la misma estrategia en Afganistán en 2009, convirtiéndose así en una celebridad en Washington, por los supuestos logros debidos a su liderazgo.

Los elogios no han venido solo del Partido Republicano, conocido por darle prioridad al poderío militar de Estados Unidos (EU), sino hasta del propio presidente Barack Obama.

La revista Vanity Fair afirmó en 2010 que fue él quien “revolucionó la manera en que EU pelea sus guerras”. Pero para algunos críticos esta retórica es un mito; un simple ejemplo de proselitismo.

Según escribió Jon Lee Anderson en la revista New Yorker, “(este mito) fue producto de una gigantesca campaña oficial de exposición favorable, en la administración de Bush que buscaba presentar la guerra de EU en Irak como un éxito”.

Hay quienes dicen que la creación del héroe fue apadrinada por algunos medios de información.

El periodista Michael Hastings, que cubrió las guerras de Irak y Afganistán para Newsweek, reveló que su colega Linda Robinson fue la primera biógrafa de Petraeus y que su parcialidad se hizo evidente cuando, a pocos meses de que publicara su libro, le aceptó un trabajo en el Departamento de Defensa.

Hastings ha revelado varios otros ejemplos de cómplices mediáticos en la formación del mito del gran P4. Entre ellos, Tom Ricks del Washington Post y Barbara Starr de CNN.

Para Hastings y otros periodistas, la manipulación es parte de la personalidad de Petraeus. Hastings reveló también que en su tesis doctoral de la Universidad de Princeton, el militar dijo: “No es lo que realmente ocurrió lo que importa, sino lo que logres hacer que el público piense que pasó”.

Por otra parte, Jamie Romo de The Daily Beast señala que las transgresiones reales del general se llevaron a cabo en Afganistán, y que la revelación de su relación clandestina solo es una metáfora de su desempeño como militar.

Romo cita a John Cook, un oficial de inteligencia que ayudó a reestructurar la Policía Nacional de Afganistán: “Petraeus no debió haber renunciado por una relación extramarital, lo debió hacer por la manera en que manejó Afganistán”.

Mientras, la ironía perdura: su carrera no fue derrotada por los supuestos fracasos estratégicos en el campo militar, incluyendo el ataque a la embajada de EU en Bengasi, Libia, el pasado 11 de septiembre, que resultó en la muerte de cuatro diplomáticos estadounidenses. Terminó por un amorío encubierto, que ha socavado su credibilidad.

Espías, secretos y correos

La semana pasada, agentes federales hallaron, en la casa de Paula Broadwell, documentos confidenciales e información sensitiva en su computadora. Según medios estadounidenses, el general y la biógrafa habían sido cuestionados y habían negado que Petraeus le hubiese dado información confidencial a su amante. Las sospechas surgieron luego que Broadwell subiera a su página de Facebook una foto del general en su despacho con la actriz Angelina Jolie. Y en una charla en la Universidad de Denver en octubre, Broadwell dijo que el ataque a instalaciones de Estados Unidos (EU) en Bengasi, ocurrió porque la CIA tenía prisioneros allí y que Petraeus lo sabía. La CIA, desde 2009, tiene prohibido mantener a detenidos. Los investigadores pensaron que Broadwell había divulgando información clasificada. El Gobierno de EU lo ha descartado.

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