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‘Las necesidades de los niños no esperan’, Angélica Lavítola

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Angélica Lavítola Angélica Lavítola
Angélica Lavítola Flor Mizrachi

La directora de Casa Esperanza cuenta las peripecias que están pasando ellos y otras oenegés, por la decisión de la Alcaldía de Panamá de suspender los subsidios de los que depende su labor social.

¿Por qué las oenegés son importantes?

Las oenegés existen para resolver problemas que los gobiernos no han identificado o no pueden resolver.

¿Por qué lo hacen mejor que ellos?

Ellos cambian cada cinco años. Las oenegés somos permanentes, constantes, tenemos el conocimiento, la experticia, trabajamos con menos presupuesto y burocracia, y por eso nuestras respuestas son más rápidas y efectivas.

¿El municipio no sabe hacer lo que hacen las oenegés o le costaría más?

No conozco la estrategia social del Municipio… no la sabemos. Si tiene una definida, las oenegés le ayudarían.

¿Cómo ve Fábrega a las oenegés?

No sé cuál es su visión. Dice tantas cosas que no lo sé. Que no han presentado informes, que no tienen convenios firmados, que no hay refrendos de Contraloría… pero cuál es su visión sobre la sociedad civil, no sé.

¿Casa Esperanza ha presentado sus informes completos y a tiempo?

Sí.

¿Tienen convenios firmados?

Sí.

¿Tienen refrendo de Contraloría?

Sí.

Entonces, ¿falta plata o voluntad?

Quiero pensar que solo no entienden nuestra importancia y por eso no nos dan respuesta. Pero ni siquiera sabe mos si es suspensión o cancelación.

Por el otro lado, se hará una playa y se subieron sueldos en la Alcaldía...

¿Cómo yo le digo a los chicos que no hay para pagar comida o para apoyar a un enfermo, pero sí para esas cosas? Esa priorización duele y nos afecta.

¿Cuánto le quitaron a ustedes?

A nosotros nos dan $60 mil al año. Es la mitad de nuestro presupuesto. Hay como $40 mil que no nos han dado.

¿Cuándo se lo quitaron?

En abril fue el último pago.

O sea, que Blandón tampoco pagó en sus últimos dos meses. ¿Por qué?

No lo sé. No nos dicen...

Y en este gobierno, ¿tampoco han tenido comunicación?

Nos llamó una persona de la Alcaldía que dijo que se suspendía por falta de fondos. Intentamos acercarnos con notas y llamadas para que conocieran el programa, pero la respuesta fue que estaban ocupados o en otras cosas.

¿Qué pasa con cada cambio de gobierno respecto a las oenegés?

Siempre hay que ver cómo llega la línea... Pero hasta ahora siempre nos habían recibido y generado alianzas.

¿El centro de Casa Esperanza en Calidonia podría cerrar por esta suspensión o no está en peligro?

Está siendo duro, pero muchos dependen de nosotros. Hagamos lo que debamos hacer, cerrar no es opción.

¿Qué cambios han tenido que hacer?

Los niños no se han visto afectados, pero ahorramos energía, por ejemplo. Estamos haciendo una rifa por primera vez en años, pedimos un apoyo extraordinario a nuestros donantes y vamos a hacer una campaña de navidad. Las necesidades no esperan.

Hasta están vendiendo ropa interior, vasos y toallas...

Sí, nos llegó una donación y estamos haciendo mercaditos también.

¿Qué pasa si esto se mantiene?

Tendré que limitar alimentación, apoyos en salud… Yo le pido al Municipio que reflexione: somos sus mejores aliados, no sus enemigos.

El jueves alguien le escribió a Judy Meana que apoyaran a las oenegés en especies y no con plata, para que no se la gastaran en lo que no deben. Ella le respondió “exacto”, y que había muchas maneras de ayudar...

Si hay temor de mal uso, que auditen. Pero, ¿cómo pago la luz y el gas así? ¿O a un maestro? ¿Con una bolsa de arroz?

¿Siente apoyo de la ciudadanía?

Mitad y mitad. Yo creo que la gente no entiende cómo ayudan las oenegés. Y les pido ayuda. Solo la ciudadanía pueda hacer que sigamos trabajando.

¿Qué fuera de Panamá sin las oenegés?

Se dispararían los problemas sociales y desconoceríamos muchos otros. Cuando empezamos Casa Esperanza, por ejemplo, era aceptado que los niños trabajaran… Hoy podemos decir que si contratas a un joven ngäbe es ilegal, pero si no lo contratas se muere de hambre. El trabajo adolescente es necesario, pero tiene que ser seguro.

Casa Esperanza ha logrado casi la erradicación del trabajo infantil. ¿Eso se habría podido lograr solo con trabajo gubernamental?

No. Nosotros pusimos en la palestra el tema hace 27 años. Después de mucho, se logró un trabajo coordinado entre el sector público y privado. Habrá que ver si eso puede seguir así.

¿Cómo estamos en erradicación en comparación de otros países?

En Latinoamérica somos el país con mejor índice. Pero todavía hay más de 23 mil niños en esa condición.

¿Hay nuevos tipos de trabajo infantil?

Sí, explotación sexual y parece haber un aumento en trabajo doméstico.

¿Cómo vamos a lograr bajar esas cifras y las enfermedades, si no tenemos educación sexual?

Hay que educar a los niños y a los padres, o a quien sea el responsable. Los padres no pueden ser ausentes ni ser los últimos en enterarse.

¿Cuál es la oenegé que más admira?

Fanlyc, Movimiento Nueva Generación y la Juan Pablo II.

En Francia recaudaron un billón en un día entre cuatro personas. ¿Aquí falta plata o voluntad?

Hay mucha plata, pero quizá no haya tanta voluntad. Hay otras prioridades.

¿Sabemos cuánto se invierte a nivel de Estado en niñez y adolescencia?

No lo sabemos.

¿Es mayor que la inversión privada?

Hasta donde sé, la privada es mayor.

Somos el Panamá de los rascacielos y el sexto país más desigual del mundo. La dualidad más dolorosa.

La pobreza de lugares como Boca Parita, donde no hay ni qué comer, versus la riqueza del centro bancario. Choca.

Si le tocara priorizar los problemas de la capital, los primeros serían...

Niñez. Ese tema es muy serio. Violencia doméstica y orates. Hay un incremento de personas en las calles.

¿Qué se encuentra usted todos los días cuando llega a Casa Esperanza?

Niños afectados por violencia doméstica, con hambre, sin leer ni escribir estando en la escuela... y los papás están abandonando a sus hijos.

¿Qué es la niñez para los gobiernos, más allá del niño en la portada del plan de gobierno?

Para la mayoría, un número. Este dice que es una prioridad. Habrá que ver.

¿Qué temas no toca ningún gobierno y todos deberían tocar?

El de los jóvenes entre 13 y 17 años.

Queremos lo mejor para nuestros hijos… Pero, ¿también queremos lo mejor para los hijos de los demás?

Lo vemos como que no nos corresponde ni son nuestra responsabilidad. No humanizamos los problemas.

¿Panamá responde a la convención de los derechos del niño o la ignora?

En algunos puntos cumplimos. En otros, como los albergues, las adopciones y la explotación sexual comercial, hemos sido unos grandes ausentes.

¿Cómo se despolitiza para volver política de Estado un plan social?

Trabajando sin egos y en conjunto, indistintamente de partidos e instituciones. El día que trabajemos como equipo se resuelven los problemas.

Subsidios, ¿sí o no?

Con requisitos, áuditos y monitoreo, sí. Lo que no puede ser es dar por dar. Eso es una falta de todo. Y más cuando del otro lado burocratizan tanto la ayuda a quienes sí hacen las cosas bien.

¿Cómo afecta la corrupción a la niñez?

Los recursos no llegan a las necesidades. Lo importante es que lo recursos lleguen a cada niño, y eso no pasa. De nada sirve una escuela bonita si el beneficio no le llega al niño. Y debemos ofrecerles igualdad de oportunidades. Un niño indígena no tiene las mismas oportunidades que uno de ciudad.

¿Cómo les quitamos las armas a los jóvenes en las calles? ¿Le gusta la idea de darles trabajo a cambio?

Hay que desarticular bandas. Empezar a educar. Brindarles actividades sanas. Trabajar con los padres. Tener mejores escuelas vocacionales… Empleo juvenil sí, pero con ese proceso previo para eliminar la mala semilla.

Pegarles a los hijos, ¿sí, no o nunca?

Por experiencia te digo que una nalgada puede convertirse en algo peor. Hemos recibido niños con tantas lesiones, punzazos, correazos y flagelaciones (hasta con cables de teléfono), que hemos tenido que denunciar a los padres y correr con los niños al hospital.

Hijos. ¿Los que se puedan mantener o los que el mundo pueda aguantar?

Los que se puedan mantener.

¿Qué opina de que el sistema penal acusatorio permita a los violadores de niños llegar a acuerdos?

Totalmente en desacuerdo. Es de los peores delitos que establece la ley. Nada de trabajo comunitario. A la cárcel.

El error de los medios en este tema.

La ley dice que no pueden publicar imágenes ni el nombre, y lo hacen. Se debe informar, no crear show, ni ridiculizar ni revictimizar al niño.

El error de la sociedad.

La indolencia e indiferencia.

¿Y de las oenegés?

No hay nada más duro para una oenegé que querer cambiar el mundo y no tener con qué.

Perfil

Abogada especialista en Derechos Humanos y Sistema Humanitario. Consultora y activista, miembro del comité consultor del Observatorio del Niño y el Adolescente, y directora ejecutiva de Casa Esperanza.

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