Nicaragua-Panamá, la ruta de las víctimas DEL tráfico de personas

El nuevo sueño centroamericano

Cientos de nicaragüenses se camuflan en las llamadas excursiones de comerciantes para entrar a Panamá. Esperanzados en una mejor vida, son engañados y caen en las redes de trata de personas.
Apenas oscurece, un ruinoso autobùs de Nicaragua llega semanalmente a un abandonado hotel ubicado en el centro de la capital panameña. Pese a que irregularidades son evidentes, ningun policia o autoridad en el sitio lo detiene para hacer controles ni se allanan los hoteles implicados. Apenas oscurece, un ruinoso autobùs de Nicaragua llega semanalmente a un abandonado hotel ubicado en el centro de la capital panameña. Pese a que irregularidades son evidentes, ningun policia o autoridad en el sitio lo detiene para hacer controles ni se allanan los hoteles implicados.
Apenas oscurece, un ruinoso autobùs de Nicaragua llega semanalmente a un abandonado hotel ubicado en el centro de la capital panameña. Pese a que irregularidades son evidentes, ningun policia o autoridad en el sitio lo detiene para hacer controles ni se allanan los hoteles implicados.

Paso Canoas es un vibrante pueblo comercial que tiene la mitad de su territorio en Costa Rica y la otra mitad en Panamá.

Sus cerca de 8 mil habitantes –muchos de ellos de origen chino y árabe– ya están acostumbrados a una población flotante de unas mil personas que cada día cruza la frontera en los dos sentidos, aprovechando que el lugar está atravesado por la carretera Interamericana.

De ahí que se le conozca como la puerta de entrada a Centroamérica.

Muchos de los que a diario pasan por ahí lo hacen en caravanas de buses –en las llamadas “excursiones”– que organizan transportistas con comerciantes y supuestos turistas que vienen desde Managua, Nicaragua, en un recorrido de mil 150 kilómetros, que en el mejor de los casos puede tomarles unas 30 horas.

Se supone que es gente que viaja al istmo panameño para turismo o comprar mercaderías para la reventa a su retorno.

Pero cada vez es más evidente que la mayoría de estas “excursiones” oculta un negocio de trata de personas que, tras la promesa de una vida de bienestar, llevan con engaños a ciudadanos nicaragüenses a una vida de abandono o a las puertas de la explotación laboral, la prostitución forzada o a ser mano de obra fácil para narcotraficantes, tanto locales como extranjeros, en especial de Colombia.

A pesar de la advertencia que se hace desde un cartel en el control migratorio de Paso Canoas –de que en Panamá es ilegal que un empleador retenga los documentos– muchos inmigrantes se han visto obligados a trabajar, justamente, por la retención de sus documentos.

Maira Concepción es una pinolera (como se le dice popularmente en la región a los nicaragüenses) que, con algo más de 40 años, dedica sus ratos libres a rescatar a sus compatriotas.

Su voz tiembla cuando narra las “atrocidades” que ha visto o de las que se comentan contra sus coterráneos.

Tiene en mente el último de sus rescates: “A una jovencita le prometieron trabajo y la dejaron abandonada en el hotel Ideal. Yo la encontré y ahora vive conmigo”.

En otra experiencia de explotación laboral de una mujer, Concepción recuerda que “tenía más de seis meses de trabajar sin paga y cuando le reclamó a sus jefes, la amenazaron con deportarla y la acusaron de robo”.

A otra señora la trajeron engañada con el cuento de que ganaría mil dólares como empleada de casa y lo que le iba a pasar era que la iban a prostituir. Mi hija la rescató de su explotador en el mismo bus”, manifiesta con enojo en sus palabras al recordar el episodio.

Para los nicaragüenses la idea de migrar es una realidad, empujados por los bajos salarios y un desempleo del 40% en el que viven.

Las dificultades de ingresar a Estados Unidos y Europa los ha obligado a mirar hacia sus vecinos.

Por muchos años, su alternativa era Costa Rica, pero el boom económico de Panamá –uno de los pocos países de Latinoamérica con un crecimiento sostenido de dos dígitos– se ha convertido en una especie de “nuevo sueño americano” para los hijos de la tierra de Augusto César Sandino, en el que la oferta generosa de empleos y el pago en dólares los tienta para dejar su país y resolver sus necesidades.

LA TRAVESÍA

Un equipo periodístico multinacional hizo la ruta de los inmigrantes para documentar lo que tienen que vivir en esta travesía.

En Nicaragua existe el comercio abierto de servicios que ofrecen el trámite para lograr, sin restricción alguna, pasaportes, visas, salvoconductos, boletos y cualquier documento que sea necesario para abandonar el país.

Según un funcionario consular de la Embajada de Costa Rica en Nicaragua, cada día se autoriza a un promedio de 450 personas para ingresar al vecino país de Costa Rica.

De estos, la tercera parte tiene el doble visado, con lo cual pueden llegar hasta Panamá.

Las visas, los boletos de ida y vuelta y el apoyo en cualquier trámite que se requiera se consiguen en “combo” en Nicaragua, y cuyos precios varían: van desde 285 –pasando por 350, 400, 430 y 600– hasta los 800 dólares, según la agencia y tipo de servicio.

La diferencia de precio no solo es por la comodidad del viaje, sino por la garantía de ingreso sin problemas al destino y la promesa de un trabajo seguro.

Uno de los requisitos que se exige en el control migratorio de Paso Canoas –en la frontera tico-panameña– es que quienes cruzan deben demostrar que ingresan con, al menos, 500 dólares, como prueba de solvencia, y el pasaporte con vigencia mínima de tres meses.

Mostrar esos 500 dólares a las autoridades locales implica incluirlos en uno de los “combos” que el cliente solicite, pero en calidad de préstamo.

Luego está el tema del viaje. Las condiciones de algunos de estos buses son infames, y no pareciera haber mayor control técnico de los automotores, a pesar de que deben enfrentar un recorrido que puede tardar ocasionalmente hasta dos días y medio.

“Casi me mato, pues el bus venía sin frenos, sin aire acondicionado y el conductor se durmió”, recuerda uno de los migrantes sobre la “excursión” que eligió.

El pasajero también recuerda cómo, incluso, hay dificultades en las cosas básicas, pues imponen restricciones para el uso de los servicios sanitarios.

Se sabe que los dueños de Excursiones Silva fueron retenidos en Panamá, acusados de tráfico ilegal de personas, y tienen medida cautelar; otras han sido suspendidas por proveer documentos falsos a sus clientes.

El nicaragüense Pedro López –agricultor de San Dionicio, Matagalpa, que ahora trabaja en Zona Libre de Colón, Panamá– comenta la tragedia que vivió con otros pasajeros al viajar con Excursiones Centeno.

“Las excursiones roban. A mí me mintieron. Ellos dijeron que eran originales los boletos de avión que nos dieron para mostrar como prueba del retorno [requisito hasta abril de 2013], y era mentira. Al llegar a Paso Canoas, no nos dejaron pasar. Estuvimos todo el día ahí y no nos dieron el permiso”.

Para entrar, López tuvo que recurrir a otra “excursión”. “Eso fue un gasto doble. A mí me salió caro ese viaje, además del maltrato”. Por el préstamo de los 500 dólares para mostrarlo a las autoridades, le cobraron 150 dólares, solo en intereses.

“Nos pasa la del ratón que, por hambre, se mete a la trampa. Uno, por necesidad cae en esa trampa, el miedo de ser estafado existe, pero la necesidad puede más”, se lamenta.

LA MIGRACIÓN

Las estadísticas confirman el problema fronterizo.

En los primeros cuatro meses del año, al menos la mitad de las situaciones irregulares en la frontera se debió a nicaragüenses, según cifras del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá.

Otro informe de la institución detalla que en el primer semestre de 2013, en la provincia de Chiriquí, se retuvieron a 287 extranjeros que se encontraban de manera irregular en el territorio, de los cuales 154 eran nicaragüenses.

Para Gabriel Montero, jefe provincial de Migración, se estaría constituyendo el “presunto delito de tráfico de personas”, tal como lo informó en un comunicado.

Los controles son insuficientes por la corrupción en la frontera y la facilidad con la que los transportistas hacen trampas para burlar la ley.

Por ejemplo, los buses siempre deben regresar con igual número de pasajeros con los que ingresan a Panamá. Si no lo hacen, son multados con mil dólares por cada persona que les falte.

En estos casos es importante el rol de los comerciantes reales, que sí regresan –con mercadería– a su país, de manera que juegan un papel fundamental para completar la cuota de personas necesarias para retornar a Nicaragua.

Y mientras ellos permanecen en el bus, las personas que son objeto del engaño y la trata son obligadas a bajarse del bus, pero del lado costarricense.

Así, los buses pasan a Panamá con la cantidad de pasajeros, con los que luego regresarán a Nicaragua.

Estos pasajeros, al retornar –en la frontera con Panamá– son llevados por oficiales de Migración a una sala donde las autoridades –lista en la mano– verifican a cada uno por sus nombres.

Allí, el funcionario grita intimidante: “¡Si una persona falta, este bus tiene problemas!”.

A su vez, los que fueron obligados a bajar del autobús en territorio tico deben caminar por cerca de una hora y hacer trámites en Migración y Aduanas, para luego hacer un trasbordo del otro lado de la frontera, en Panamá.

“No estés nervioso en la ventanilla de Migración; debes decir que vas de paseo a Panamá por 15 días y nunca menciones que vienes por trabajo o a buscarlo”, es la recomendación para una migración exitosa, contó un nicaragüense.

En toda la trama también ayudan funcionarios que intencionalmente cierran los ojos ante la situación a cambio de dinero.

Pero autoridades y pinoleros saben la mecánica. Es un secreto a voces.

Ya del lado panameño, un coyote nicaragüense los dirige en el largo camino para llegar desde Paso Canoas a David, Chiriquí.

Los deja cerca de la carretera Interamericana a donde deben caminar, para que los recoja el vehículo que tomaron en Managua, sin haberlos declarado, y con sus pasaportes legalmente sellados para llevarlos a alguno de los dos deteriorados hoteles cerca de la plaza 5 de Mayo, donde finaliza la travesía, pero empieza la más dura de sus jornadas, la nueva odisea, que empieza cuando muchos de ellos deben compartir –apiñados– una sola habitación de hotel.

Otros son llevados a departamentos rentados por nicaragüenses, previamente contactados por el propietario de la “excursión”.

EL NEGOCIO

Según informes de autoridades que optaron por el anonimato, se presume que por cada persona que ingresa al país, el transportista obtiene entre 50 y 60 dólares.

Algunos logran contactos para un trabajo, otros quedan abandonados a su suerte en los hoteles donde se les deja, siendo presa fácil de los tratantes sexuales y de explotación laboral.

Además, de acuerdo con varios testimonios en el recorrido, las ganancias de los transportistas se incrementan por el préstamo de dólares para acreditar la solvencia y el pasaje.

En total, la ganancia de los transportistas puede superar los 400 dólares por “cliente”.

LAS ESTADÍSTICAS

Oficialmente, no hay registros de investigaciones de estos delitos en el Ministerio Público de Panamá. Aun así, las autoridades confirmaron los nombres de una decena de empresas de “excursiones” que están bajo vigilancia por el presunto delito de tráfico de personas.

Los nombres han sido reservados a fin de no perjudicar la instrumentación de los casos.

Los migrantes llegan al istmo con el sueño de poder trabajar decentemente, ahorrar y enviar el dinero a sus familias, pero algunos, sencillamente, desaparecen tras cruzar la frontera.

No hay información certera de la población nicaragüense en Panamá. Las autoridades de Migración calculan que es de unos 20 mil, pero a finales de julio de 2013 en los registros oficiales solo habían contabilizado unos 10 mil.

En otro reporte se menciona que solo en 2012, 6 mil nicaragüenses ingresaron de forma legal.

Pero conocedores e involucrados en la materia aseguran que existe un gran subregistro, pues calculan que, al menos, son 100 mil los nicaragüenses, entre legales e ilegales.

Mientras no haya controles efectivos que eviten las irregularidades que se cometen en la frontera, lo que los habitantes de Paso Canoas comenzarán a ver con más frecuencia es la solidaria peregrinación de los héroes anónimos –como Maira Concepción– que dedican sus ratos libres a recoger a sus compatriotas para evitar que su nuevo sueño centroamericano se convierta en la peor de sus pesadillas.

Con información de Emma Amador (de Nicaragua). Reportaje gracias a la Iniciativa para el Periodismo de Investigación en las Américas y Connectas, la Plataforma periodística para las Américas.

La Ruta de la Trata

*Los nùmeros del mapa corresponden a los cinco principales sitios del recorrido. Esta ruta se muestra en la secuencia fotogràfica identificada con la misma numeracion.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

carretera entre Santa Fe y Calovébora ‘La conquista del Atlántico’

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

10 Dic 2017

Primer premio

1 7 9 9

CAAB

Serie: 10 Folio: 14

2o premio

6088

3er premio

4097

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código