salud pública

La odisea de ser paciente en la Caja de Seguro Social

187 mil 200 pacientes se atienden cada mes en el Complejo Hospitalario.

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En la sala de urgencias se han hospitalizado pacientes que no pueden ser trasladados a sala porque no hay insumos para efectuarles los exámenes. Además, se ha dado el caso de personas que han pasado hasta ocho días en el área de urgencias en espera de una cama. En la sala de urgencias se han hospitalizado pacientes que no pueden ser trasladados a sala porque no hay insumos para efectuarles los exámenes. Además, se ha dado el caso de personas que han pasado hasta ocho días en el área de urgencias en espera de una cama.
En la sala de urgencias se han hospitalizado pacientes que no pueden ser trasladados a sala porque no hay insumos para efectuarles los exámenes. Además, se ha dado el caso de personas que han pasado hasta ocho días en el área de urgencias en espera de una cama. Ohigginis Arcia Jaramillo - LP

Largas horas de espera, salas llenas de pacientes, falta de insumos y fármacos son problemas que, de forma recurrente, deben afrontar los asegurados que acuden al Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Madrid de la Caja de Seguro Social (CSS) en busca de atención.

El director encargado, Julio García Valarini, indicó que busca la manera de adquirir insumos y medicinas en menor tiempo.

Los asegurados que acuden a la sala de urgencias del Complejo deben tener paciencia, pues la espera es larga. Expandir Imagen
Los asegurados que acuden a la sala de urgencias del Complejo deben tener paciencia, pues la espera es larga. MD/ Agustín Herrera

El clamor de los asegurados: ‘venir a la CSS es una odisea’

El Complejo Hospitalario Dr. Arnulfo Arias Madrid de la Caja de Seguro Social (CSS) desnuda los problemas que atraviesa la entidad en materia de salud, por falta de medicinas e insumos y deficiencias en la atención hospitalaria.

Informes de la CSS dan cuenta de que en el Complejo Hospitalario se efectúan al mes mil 500 cirugías, se atiende a 187 mil 200 pacientes en 118 consultorios, se despachan 70 mil medicamentos y se practican 321 mil pruebas de laboratorio.

Grandes cifras, si se toma en cuenta que más de 3 millones de panameños están acogidos por el sistema -un 75% de la población del país-, y que la mayoría acude a este centro de atención hospitalaria.

Pero cuando se quiere apreciar un nudo crítico específico dentro del Complejo Hospitalario, la sala de urgencias es la cara más visible de la crisis en la CSS, pues allí acude desde aquel obrero asegurado que tuvo un accidente en la construcción hasta un jubilado con altos niveles de bilirrubina.

Los baños no cumplen las condiciones mínimas de salubridad. Expandir Imagen
Los baños no cumplen las condiciones mínimas de salubridad. LP/Ohigginis Arcia Jaramillo

Una mirada

El ingreso más cercano a urgencias está por la entrada principal del Complejo Hospitalario. Para acceder, hay que sortear una especie de mercado compuesto por varios quioscos, en los que se puede encontrar desde uvas hasta tamales; también vendedores de lotería.

Una vez en el lugar, la marea de pacientes no cesa. Dentro de ese grupo se encontraba Mónica Fuentes, de 76 años de edad, con su esposo Fernando Serrano, de 77. El hombre, en su silla de ruedas, miraba la transmisión del Gordito del Zodiaco en uno de los cuatro televisores que hay en la sala. Esperaba a que lo llamaran para ser atendido.

Cuenta Fuentes que a su esposo se le subió la bilirrubina (un indicador de que el hígado no funciona bien) y que por su avanzada edad tuvieron que acudir a urgencias. Ambos son jubilados y tenían tres horas de estar esperando en el lugar.

Hacía frío en la sala de espera. Jugó 9504 en el Gordito. Tras conocer los resultados del juego, la pareja decidió salir a tomar algo de calor. Aún no los llamaban.

“Venir a la CSS es una odisea. Si no sacamos la política de aquí esto va a colapsar en algún momento. Mire los baños, están sucios, y donde yo estaba con mi esposo tuve que limpiar los lavamanos porque daba asco”, se lamenta Fuentes.

Su cónyuge, quien estuvo hospitalizado recientemente, fue uno de los afectados por la medida adoptada en el Complejo Hospitalario el pasado 27 de agosto, de suspender las hospitalizaciones y no retener, es decir dar de alta a los pacientes estables, por “desabastecimiento”.

Tras recibir el alta médica su estado de su salud volvió a complicarse, razón por la cual tuvo que regresar.

La pareja de jubilados volvió a la sala de espera. Dos horas después, seguían sin recibir atención.

La queja constante de los pacientes es la falta de medicinas e insumos. Expandir Imagen
La queja constante de los pacientes es la falta de medicinas e insumos. MD/Agustín Herrera

Otras historias

A David Zambrano le atacó un fuerte dolor de espalda bastante cerca de la columna, y decidió acudir a urgencias “por una cura”.

Luego de esperar por mucho tiempo, se desahogó: “Después de casi ocho horas en una sala de urgencias de la CSS veo con espanto la decadente situación de la salud pública en mi país, falta de personal médico, instalaciones saturadas de asegurados en busca de una respuesta. No hay insumos en laboratorios ni medicamentos, y ni hablemos de los tiempos para una cita”.

Narra Zambrano que para hacerse unas pruebas de laboratorio y efectuarse un ultrasonido deberá esperar dos meses, y tres para que le toque su cita de radiología.

“Lo más probable es que luego de que tenga todos esos exámenes me dirán que tengo que verme con un especialista, y ya en ese punto tu salud pasó de advertencia a crónica, o quizá a mejor vida”, dijo el hombre de 39 años, con una mezcla de impotencia y sarcasmo, mientras se tocaba la espalda.

En su mano tenía la receta en la que el médico solo le había indicado tomar acetaminofén. “Este es el único medicamento que hay aquí, ni siquiera hay reactivos”, expresó Zambrano, un abogado de profesión que acudió desde el corregimiento de Tocumen.

Finalmente, lanzó un reto a las autoridades. “Ya que este gobierno solo se está preparando para la Jornada Mundial de la Juventud, me pregunto si este es el mismo sistema de salud que tendremos para esa actividad”.

Al cuarto de urgencias también se acercó desde muy temprano Mario Rodríguez, quien se golpeó una pierna mientras trabajaba en una construcción en Calidonia. Por momentos se retorcía del dolor, pero no tenía más opción que esperar.

Todavía portaba un casco que lo identificaba como obrero de la construcción, un maletín y sus guantes de jornalero.

“Amigo, esto es un drama. Nos encontramos en una de las sucursales del infierno. Yo, la verdad, estoy resistiendo porque soy hombre”, manifestó en voz baja, mientras leía una pancarta que dice: “el silencio es salud”.

Estos tres testimonios son el reflejo de las vivencias de los 140 pacientes que, en promedio, llegan a diario al cuarto de urgencias y de los cuales unos 40 requieren hospitalización, conforme a estadísticas de la CSS.

El nuevo director

El director encargado de la CSS, Julio García Valarini, quien asumió desde ayer 1 de septiembre, está consciente de la desdicha y frustración que sienten los pacientes del Complejo y su cuarto de urgencias, un tema que se le hizo complicado al exjefe de la CSS, Alfredo Martiz, y cuyo clímax se dio en agosto pasado, cuando se dieron protestas de pacientes de enfermedades crónicas y se conoció que -en julio- se duplicó el número de defunciones en la sala de neonatología.

“He tenido pacientes hospitalizados en urgencias que no suben a sala porque no hay insumos para sus exámenes. Hubo un paciente que estuvo ocho días hospitalizado en urgencias por falta de un examen de sangre”, reconoció García Valarini.

El médico detalló que las carencias van desde insumos para atenciones simples, como cauchos de succión para exámenes de urología, hasta cosas más complejas, como catéteres para cirugías cardiovasculares.

Otro de los factores que considera que han incidido en la crisis de la CSS es que el Hospital San Miguel Arcángel, que atiende a unas 300 mil personas que residen en el distrito de San Miguelito, está cerrado desde hace un año por trabajos de mejora a sus instalaciones.

Informó que ante esta situación, la Presidencia de la República les va a colaborar en la compra de medicinas para enfermedades hematológicas y que en los próximos días externalizarán las cirugías cardiovasculares.

El director encargado también se refirió a la licitación de precio único por $266 millones para la adquisición de 483 renglones de insumos médicos quirúrgicos que se utilizarán en todos los hospitales de la CSS, algo que se había dejado de hacer desde 2015.

“Voy a revisar renglón por renglón, de manera que se puedan adquirir todos y en el menor tiempo posible. Aquí hay que estar encima de los tiempos”, advirtió sobre esta compra de guantes, cobertores de cama, batas, vendas, yeso y distintos tipos de catéteres.

Aunque como director encargado solo puede estar tres meses en el cargo, por mandato de la ley orgánica, su mensaje a los asegurados en medio de la crisis fue: “voy con toda la energía. Haré todo lo que esté al alcance por los asegurados”.

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