aumentan los CASOS DE LUDOPATÍA

´Le pido a Dios para que no me deje entrar a un casino´

El dinero apostado el año pasado en lotería, casinos y salas de máquinas es equivalente al salario que recibirán durante los próximos cinco años los 40 mil profesores adscritos al Ministerio de Educación.

Mi nombre es Alexis Alberto Rodríguez, tengo 31 años y solicito a los casinos panameños que no me dejen entrar a ninguno de estos establecimientos durante un año entero.

Con esta petición, adjunto una fotografía mía reciente para que los guardias de seguridad de las salas de juego me identifiquen e impidan el paso.

En los últimos seis años, 200 adictos al juego (ludópatas) han firmado peticiones similares como parte del tratamiento psicológico que reciben para alejarse de un comportamiento compulsivo que los ha llevado a la ruina social, espiritual y financiera.

Se trata de la iniciativa Juego Responsable de la Asociación de Administradores de Juegos de Azar (Asaja), organización que agrupa a los dueños de casinos completos.

Para hacer efectiva la petición hay que llevar el documento a la sede de la asociación en vía Veneto, a 10 metros de uno de los casinos que forman el gremio.

“Estudios a nivel mundial estiman que el 98% de las personas que visitan un casino lo hace por diversión. Un 2% no puede controlar sus impulsos y se convierte en jugador compulsivo”, explica Antonio Alfaro, presidente de Asaja.

En Panamá, el 65% de las personas que entran a los casinos de hoteles, es nacional. La cifra asciende a casi el 100% en las salas de máquinas, agrega Alfaro.

En los últimos cinco años la bonanza económica que ha vivido el país también se ha visto reflejada en las arcas de la Lotería Nacional de Beneficencia, los casinos y las salas de máquinas.

Mientras que en 2007 se apostaron entre todas estas empresas mil 370 millones de dólares, el año pasado la cifra alcanzó los 2 mil 109 millones de dólares, 54% más que hace cuatro años, según estadísticas de la Contraloría General de la República.

Esa cantidad de dinero equivale a dos veces lo que aportó al Estado, el año pasado, la Autoridad del Canal de Panamá (mil 43 millones de dólares).

Con el dinero apostado en 2011, el Gobierno habría podido pagar cinco años de salario a cada uno de los 40 mil profesores adscritos a la actual nómina del Ministerio de Educación (403 millones de dólares anuales).

La cifra de apuestas del 2011 es, incluso, mayor que el total de lo que costará el futuro Metro de Panamá (mil 880 millones de dólares) y es 12 veces mayor a la cantidad de dinero que invertirá este año el Ministerio de Desarrollo Social en programas de ayuda (166 millones de dólares).

A TERAPIA

En la última década, en Panamá el número de ludópatas que ha recibido atención psicológica se ha duplicado.

Cada año, durante 30 días por lo menos, doce personas se internan voluntariamente para “desintoxicarse” en las instalaciones del Centro de Estudios y Tratamientos en Adicciones (Ceta), en el Instituto de Salud Mental de Panamá.

Una de las personas que pasó por este proceso es Adán *, quien –con 36 añosde edad– se ha divorciado en tres ocasiones por los problemas que le ha generado su adicción a las apuestas.

Blackjack y ruleta eran sus juegos favoritos hasta hace tres años, cuando, según sus propias palabras, “tocó fondo”.

Para pagar su adicción robó dinero en la empresa donde trabajaba como gerente.

“Entré en la noche y agarré 10 mil dólares. Fui al casino, aposté, y perdí. Regresé de nuevo y agarré más dinero. Lo aposté de nuevo y volví a perder”, cuenta este hombre, lamentándose de no poder tener a su lado a sus cuatro hijos.

Al día siguiente, al momento de cuadrar caja, Adán confesó el hurto y fue a parar tres meses preso al centro penitenciario La Joya.

Tras salir de prisión, se internó durante un mes para seguir un estricto programa de recuperación que incluyó sesiones con sicólogos, sociólogos, médicos, trabajadores sociales, y sesiones de ayuda espiritual.

El costo de estar un mes en una terapia de este tipo es de 400 dólares.

La cifra incluye la alimentación y el trabajo con los profesionales, explica la psiquiatra Juana Herrera, coordinadora del Ceta.

A este centro, ubicado detrás de Villa Lorena, en el corregimiento de Río Abajo, acuden dos veces por semana quince pacientes que buscan recuperarse de la adicción.

Además de tener una adicción al juego, muchos de estos pacientes sufren de depresión, trastorno afectivo de la bipolaridad o tienen un desorden de personalidad, explica Herrera.

“Un ludópata puede llegar a gastar en apuestas el dinero de la escuela de sus hijos o lo destinado al pago del servicio de electricidad. Si se les impide la entrada a los casinos, optan incluso por disfrazarse para tratar de entrar. Es importante que la familia asista a terapia una vez a la semana, porque ellos también quedan afectados”, agrega.

APOYO MUTUO

Médicos y pacientes coinciden en que las terapias grupales deben ser incluidas dentro de los procesos de recuperación.

Copiando un estilo similar al de las reuniones de alcohólicos anónimos, Adán fundó en febrero de este año el grupo “Árbol de Vida”, al que acuden personas que buscan recuperarse.

Al menos una docena de personas en recuperación comparte sus experiencias los sábados de 2:00 a 5:00 de la tarde en el parque Omar, en San Francisco, y los domingos de 5:00 a 7:00 de la noche en el gimnasio Yuyín Luzcando, en Betania.

Por ahora, la asociación no tiene una sede propia y por eso busca el apoyo de la empresa privada. “Había que comenzar por algún lado”, dice Adán mientras recuerda que terapias como estas lo han fortalecido para mantenerse alejado de las apuestas.

“Hace tres años decía: pido a Dios para no entrar a un casino. Hoy voy a un gimnasio que está al lado de un casino, y no siento nada”, cuenta quien llegó a pasar 15 horas diarias apostando.

Y es, precisamente, la ayuda espiritual una de las herramientas que más necesitan los adictos al juego para lograr una mejoría. “En la asociación nosotros hablamos de un ´poder superior´, para que nadie se sienta discriminado. Tenemos compañeros de todas las religiones”, cuenta.

La ludopatía no distingue estratos sociales. La coordinadora del Ceta lo certifica. Por ese centro han pasado desde personas que han perdido 2 millones de dólares en el casino, hasta amas de casa que, sin ingresos propios, se las han ingeniado para conseguir 50 mil dólares y perderlos en apuestas.

“Inclusive, tuvimos internado a un paciente que era adicto a las apuestas de gallos”, señala la psiquiatra.

Adán recuerda que estos grupos necesitan de la voluntad del paciente para que las cosas funcionen. “Esto no es un centro para dejar de jugar, sino para tener una vida plena”, concluye.

(* Adán, nombre ficticio de un exadicto al casino).

LAS APUESTAS EN CIFRAS

2%

Este es el porcentaje de personas que entra a un casino y sufre de juego compulsivo.

65%

Es el porcentaje de personas de nacionalidad panameña que acude a los casinos.

$2.109

Cantidad de millones de dólares que se apostó en 2011 en lotería, casinos, salas de máquinas y el hipódromo.

$400

Cifra que cuesta un mes de terapia para ludópatas.

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