Las tres pinchadoras de la era Martinelli

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El gobierno de Ricardo Martinelli (2009-2014) compró, al menos, tres máquinas para espionaje de comunicaciones, que están desaparecidas, según versiones oficiales.

Mediante el contrato No. 45 del 19 de mayo de 2010, la junta directiva del entonces Fondo de Inversión Social (FIS), ahora Programa de Ayuda Nacional (PAN), dio el visto bueno para utilizar $13.4 millones para la compra de la primera máquina pinchadora.

El aparato tenía capacidad para operar en tres áreas: vigilancia informática, sistema de posicionamiento e infiltración a redes telefónicas, y captación e interpretación de voz. En el contrato, la empresa israelí M.L.M. Protection se comprometió al suministro, instalación, entrenamiento y mantenimiento de estos sistemas de espionaje, cuyo alcance incluía infiltración en la central de datos de las redes telefónicas, análisis sicológico de los tonos de voz, y un módulo de infección del programa Microsoft Word, entre varios otros componentes. Este aparato está desaparecido.

El 2 de diciembre pasado, el secretario del Consejo de Seguridad Nacional, Rolando López, interpuso una denuncia en el Ministerio Público por la supuesta comisión del delito de peculado contra Alejandro Garuz, exjefe del Consejo de Seguridad.

En tanto, el Juzgado Decimoquinto Penal fijó para el próximo 15 de octubre la audiencia preliminar por la pérdida de este equipo de escuchas comprado a M.L.M Protection. En este proceso están sindicados Garuz y el también exdirector del Consejo Gustavo Pérez, y sus subalternos William Pittí, Ronny Rodríguez e Ismael Pittí.

En esta investigación resaltan los testimonios de los agentes Julio Graell y Javier Quiroz, quienes dieron detalles de cómo trasladaron el equipo hasta las oficinas del Súper 99, en Calle 16, Río Abajo, después de las elecciones del 4 de mayo del año pasado.

En enero de 2011, el gobierno de Martinelli compró la segunda máquina pinchadora a la también israelí NSO Group, un artefacto más sofisticado que el adquirido en 2010.

El Ejecutivo pagó cerca de $8 millones por el aparato, que tenía un esquema de espionaje de largo alcance, capaz de no solo filtrar a la persona objeto del espionaje, sino también a sus contactos y a las personas con las que tenía algún tipo de conversación.

Los espías podían tener control de la cámara del dispositivo, tomar fotos y filmar. Toda la data contenida en el celular, incluyendo WhatsApp y correos electrónicos podían ser copiados por la red de espionaje. La máquina está perdida.

Finalmente, el gobierno de Martinelli pagó a la empresa italiana Hacking Team, también dedicada al espionaje de comunicaciones privadas.

Correos electrónicos divulgados después de que hackers atacaran esta empresa italiana, dan cuenta de que el Gobierno panameño pagó $750 mil durante tres años por la adquisición de material informático para realizar espionaje en las telecomunicaciones.

El mayor desembolso se hizo en 2011, cuando fueron abonados $680 mil. En 2013 se pagaron $20 mil, y en 2012, $50 mil. Se desconoce si hubo otros pagos. Este aparato también se encuentra desaparecido.

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