SOCIEDAD. EL BOCADO TRADICIONAL DE LA CALLE.

El raspao ayer, hoy y siempre

Los obreros del raspao hablan del pasado y el presente de un oficio que ´endulza´ por momentos la acalorada rutina de muchos panameños.

Hace mucho tiempo, en algún lugar del norte de América, no paraba de nevar y la gente no podía salir de sus casas. Cuenta la leyenda que una de las personas atrapadas usó su ingenio y tiempo de ocio para mezclar un poco de la nieve necia con un concentrado de frutas. La colocó en un vaso, lo probó, le gustó y lo llamó snow cone. Fue el germen de lo que hoy se conoce como raspado o raspao, de forma más coloquial.

Esa es la historia que conoce John Catón del producto que vende desde hace 17 años, pero aclara que hay muchas más. En internet se pueden buscar, apunta.

Desde entonces, el raspao se ha consolidado como uno de los bocados preferidos de la calle. Lo comen chicos y grandes, pobres y adinerados, y más en estos días de sol, coinciden varios de los obreros que gustan de esta mezcla de hielo, sirope, leche, miel y malteada, si se quiere.

Modesto Díaz, de 78 años, los vende desde 1955, cuando los raspaderos se contaban con los dedos. Se considera uno de los pioneros de este negocio en el país. No por gusto le dicen “el rey de los raspaos”.

Cuenta que a diario gasta un bloque y medio de hielo, lo que representa unos 50 dólares. Nunca ha calculado cuántos vende al día, pero sí los que pierde debido al intenso sol. Entonces señala una cubeta en la que caen gotas constantes desde su carrito. Luego toma el recipiente a punto de desbordarse, arroja el agua en la acera, tuerce la boca, hace un gesto de negación con la cabeza y se lamenta: “allí van como 15 raspaos”.

Y son varios cubetazos los que tiene que tirar durante la jornada. El calor es aliado y enemigo en este oficio.

RASPAO Y LA INFLACIÓN

Modesto dice que en todos estos años jamás ha sentido una baja en la clientela o en los ingresos, pero lo que sí ha cambiado es el costo de los insumos. “Antes hacías 50 dólares al día y solo gastabas 10 dólares en los siropes y demás artículos. Ahora haces 50 dólares y se te van 40 dólares en los productos de uso diario...”, se queja el veterano raspadero, que lleva 16 años de sus 57 años de experiencia endulzando a quienes pasan por la esquina de la intersección de calle 34 y avenida Perú entre 9:00 a.m. y 4:00 p.m.

Al respecto, Catón, mejor conocido como John Raspao, recuerda que en sus inicios la malteada le costaba poco más de un dólar y ahora va por 5.60 dólares. Ni hablar de la leche condensada.

Y si todo sube, el precio del producto también, afirma Anel Díaz, de 40 años, uno de los hijos del señor Modesto, que también obtiene su sustento de este trabajo.

Por años el raspao costó 25 centésimos, luego subió a 30 y actualmente, desde 2011, está en 40. Si se está antojado de malteada, el monto sube a 65 centésimos.

Estas cifras varían según la zona, explica Anel, que a diferencia de su padre prefiere caminar con su carrito por toda la ciudad. Cuenta que en áreas como San Felipe y la cinta costera se cobra 10 centésimos más. Es un código no escrito que manejan los raspaderos.

Anel reconoce que en cada aumento de precio, la gente ha expresado su malestar, pero no ha dejado de consumirlo. Se acostumbran, dice confiado. Es que el raspao es como una tradición en la vida de muchos.

Casi en el olvido están aquellos tiempos en los que los raspaos costaban 5 centésimos y eran más grandes que ahora, evoca Modesto, y recalca que lo que sí ha mejorado es el sistema que se usa para prepararlos, pues antes las manos tenían mucho contacto con el hielo.

¿Cuál es el raspao preferido de los panameños? Hay opiniones divididas. Anel dice que ninguno le gana al de fresa, mejor conocido como “el rojo”. El señor Modesto, en tanto, dice que su especial de piña colada con melocotón y malteada tiene el trono en su zona. “Es la marca de la casa”, afirma muy serio, mientras atiende a decenas y decenas de clientes.

Hielo y sirope para festejar

Tan popular es el raspao, que quienes se dedican a este oficio son contratados para bodas, fiestas, inauguraciones y eventos sociales.

Uno de ellos es John Catón, a quien llaman John Raspao, que es el nombre de su empresa. Cuenta que hace 17 años, cuando empezó en estas lides, se dijo: “Si tengo un carro, mejor acomodo allí mis productos y llevo el raspao a la puerta de la casa”. Así nació el “raspamóvil”, que anuncia su presencia con el canto de un gallo grabado en un disco y con el que puede ir donde necesiten endulzar y refrescar alguna celebración. “Solo tienen que llamarme al 6695-1616 y listo”, recalca Catón.

El veterano raspadero Modesto Díaz también tiene clientes que lo buscan para que brinde sus servicios en ocasiones especiales. Asegura que en 57 años de labor, ha hecho raspaos para fiestas de presidentes y magistrados del país.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

FONDOS Banda musical hace recolecta para viajar a Pasadena

La banda está integrada por 250 estudiantes.
Especial para La Prensa/Vielka Corro Ríos

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código