DIAGNÓSTICO EN EL Instituto de Salud Mental

Se registran primeros adictos a calmantes

En los últimos seis meses, el Ministerio de Salud ha registrado cuatro casos de personas con síndrome de dependencia a sustancias derivadas del opio.

Por primera vez en Panamá las autoridades sanitarias tienen registro de pacientes con síndrome de dependencia a las sustancias derivadas del opio, mejor conocidas como calmantes.

Reportes del Centro de Estudios y Tratamientos en Adicciones (CETA), en el Instituto de Salud Mental de Panamá, dan cuenta de que en los últimos seis meses se han identificado cuatro casos de ese tipo.

Dos eran panameños que vivían en el exterior y que consumían heroína. Las otras dos son personas que sufrieron accidentes de tránsito y que por su dolor crónico requirieron este tipo de medicamentos, según la psiquiatra Juana Herrera, encargada del CETA.

En cuanto a los pacientes que se vuelven dependientes de estos medicamentos, Herrera cree que los médicos deben tener un mejor control de las medicinas que recetan. “La gente dice ´me duele mucho´ y (los doctores) terminan haciendo una medicina complaciente”, manifiesta la especialista en este tema.

Calmantes como la morfina, el tramadol y la codeína son recetados para aliviar dolores moderados y severos, bien sea en pacientes que sufren de lesiones permanentes, tienen alguna enfermedad terminal o han sido operados recientemente.

Hay que precisar que estas medicinas provienen del opio como sustancia madre.

La producción de estas sustancias está controlada por la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), un organismo encargado de vigilar la aplicación de narcóticos medicinales surgido a raíz de una iniciativa de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Las estadísticas de la JIFE de 2010 indican, sin embargo, que el consumo de derivados del opio en Panamá es 95% inferior al promedio del dispendio mundial.

Mientras que en el país se consumen 2.76 miligramos por habitante, el promedio del resto del mundo es de 59.66 miligramos.

Panorama

El consumo de estos medicamentos no es un capricho de los pacientes. En ese orden, la Organización Mundial de la Salud (OMS), incluso, los considera como “esenciales”.

Entonces, ¿cómo saber si el dolor debe o no ser tratado con un derivado del opio?

“Cuando un doctor le pregunta a una persona cuánto dolor siente en la escala del 1 al 10, y si quien padece responde hasta 3, el dolor es considerado leve. En el caso de que sea de 4 a 6 es moderado y de 7 a 10 es severo”, explica Rosa Buitrago, vicedecana de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Panamá (UP).

Además de las estadísticas de la JIFE, estudios recientes de esta facultad indican que son pocas las farmacias del país, tanto públicas como privadas, que distribuyen este tipo de medicamentos.

El bajo consumo de los derivados del opio en el país tendría cuatro explicaciones, de acuerdo con Buitrago.

La primera es que los estudiantes de medicina panameños no estarían recibiendo formación universitaria para manejar las escalas del dolor en sus pacientes y, por tanto, no tendrían el conocimiento necesario para recetar calmantes.

La vicedecana de Farmacia cree, además, que muchos pacientes tienen miedo a volverse dependientes de esta sustancia, así como que el Ministerio de Salud no está ordenando la cantidad suficiente de estos fármacos y que las leyes vigentes para la emisión de estas recetas siguen siendo muy estrictas.

Modificaciones a la ley

Para cambiar esta realidad y que cada vez menos pacientes sufran dolor, el Ministerio de Salud (Minsa) dice estar trabajando para facilitar las recetas con este tipo de tranquilizantes.

Una de las primeras medidas que tomó fue la modificación, en el año 2009, del Decreto Ejecutivo 178 del 12 de julio de 2001, que regula las recetas de sustancias controladas.

Antes de estos cambios, los pacientes que sufrían de dolores moderados o severos solo podían recibir recetas para 48 horas de tratamiento, en tanto que aquellos que padecían de cáncer podían solicitar en las farmacias medicamentos para 10 días.

Con los cambios aprobados, ahora quienes sufren de dolores moderados pueden recibir recetas hasta por cinco días, mientras que los medicamentos recetados por oncólogos, anestesiólogos o médicos que provean cuidados paliativos, pueden ser hasta por 30 días.

Otra de las medidas que tomó el Minsa para tratar de aliviar los dolores de los pacientes con enfermedades terminales es la creación del Programa Nacional de Cuidados Paliativos, puesto en marcha en todo el país a finales del año 2010.

Los primeros resultados de este programa indican que en el año 2011 se les distribuyó dosis de morfina a mil 975 pacientes con enfermedades terminales dolorosas en varias provincias.

“El 60% de los pacientes fue atendido en el Instituto Oncológico Nacional, mientras que el resto de las dosis fue entregado a personas en el interior de la República y en centros de atención de la Caja de Seguro Social”, explica Gaspar Da Costa, coordinador de este programa.

Hasta hace solo 18 meses, cualquier paciente que necesitaba comprar morfina o sus derivados tenía que trasladarse a la ciudad capital.

“Ahora tenemos responsables de distribución en las 14 regiones de salud del país y contamos con centros de distribución en las provincias de Chiriquí, Veraguas y Coclé”, detalla Da Costa.

Además de esta labor, el Programa de Cuidados Paliativos está a cargo de la capacitación de médicos y enfermeras en todo el país, sobre la utilización de estos medicamentos.

EL CONSUMO EN CIFRAS

2.7

Es el consumo promedio en miligramos, por habitante, de medicamentos derivados del opio en Panamá.

59.6

Es la cifra promedio de consumo de derivados del opio a nivel mundial, también en miligramos.

1975

Pacientes en etapa terminal de una enfermedad a los que el año pasado el Ministerio de Salud les distribuyó medicinas derivadas del opio para mitigar el dolor de sus complicaciones.

Tratamiento alterno

Buena parte de la población que sufre de dolores severos o crónicos aún se resiste a recibir tratamientos con medicinas derivadas del opio.

Numerosos pacientes recurren a especialistas en medicina natural o en acupuntura.

“El tratamiento con acupuntura, biopuntura y bloqueo de nervios es muy útil porque se va a la raíz o causa del dolor. No tiene efectos secundarios y existe la posibilidad de aliviar el dolor de forma más rápida”, explica Enrique Chial, médico graduado en la Universidad de Panamá y entrenado en acupuntura en China.

Chial cree que los métodos que aplica minimizan la cantidad de fármacos que el paciente toma y por tanto bajan los efectos secundarios.

“Los fármacos (derivados del opio) muchas veces son analgésicos que no están tratando la enfermedad de base”, agrega sobre este panorama en Panamá el experto en acupuntura.

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