CONDENA. 30 MIEMBROS DE LAS FUERZAS DE DEFENSA SALIERON DE PRISIÓN.

El último militar preso

Con 76 años de edad, y seis condenas a cuestas, que totalizan 67 años, Manuel Antonio Noriega es el único militar que todavía guarda prisión en Panamá.

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El exgeneral Manuel Antonio Noriega fue extraditado desde Francia el 11 de diciembre de 2011, y para ese momento ya no había ninguno de sus antiguos subordinados detenido o cumpliendo sentencia en Panamá LA PRENSA/Archivo. El exgeneral Manuel Antonio Noriega fue extraditado desde Francia el 11 de diciembre de 2011, y para ese momento ya no había ninguno de sus antiguos subordinados detenido o cumpliendo sentencia en Panamá LA PRENSA/Archivo.
El exgeneral Manuel Antonio Noriega fue extraditado desde Francia el 11 de diciembre de 2011, y para ese momento ya no había ninguno de sus antiguos subordinados detenido o cumpliendo sentencia en Panamá LA PRENSA/Archivo.

Cuando el exgeneral Manuel Antonio Noriega fue extraditado de Francia el 11 de diciembre de 2011 y enviado al centro penitenciario El Renacer, ya no había en las prisiones panameñas ningún otro miembro de las extintas Fuerzas de Defensa purgando condena.

Después de la invasión de Estados Unidos (EU) del 20 de diciembre de 1989 para derrocar al régimen de Noriega, los tribunales de justicia del país sentenciaron al menos a 30 de sus hombres, muchos de ellos de su más estrecha confianza, por delitos, entre otros, de homicidio, torturas, secuestro y peculado.

Entre los militares condenados tras la invasión, estaba la mayoría de los lugartenientes y guardaespaldas del exdictador panameño, aunque algunos lograron escapar al brazo de la ley, refugiándose en el extranjero.

El último de los colaboradores cercanos de Noriega en salir de prisión fue el otrora mayor Heráclides Sucre, en abril de 2011.

Sucre, uno de los que apoyó a Noriega cuando el entonces mayor Moisés Giroldi encabezó una frustrada asonada golpista en su contra, el 3 de octubre de 1989, fue condenado en ausencia en 1996 a 20 años, por el crimen del militar rebelde, pero no fue hasta 1998 cuando lo localizaron en Perú, desde donde lo extraditaron.

Otros allegados a Noriega, como Melbourne Walker y Nivaldo Madriñán, sentenciados en 1994 por el asesinato del sacerdote Héctor Gallego, salieron de prisión en 2000 y 2001, respectivamente. Madriñán murió cuatro años después.

El excapitán Cancio Tassón, hijo de Marcela Tassón, secretaria privada de Noriega, dejó la prisión en 2003, tras ser condenado en 1992, por el secuestro y crimen del menor Marquito Rodríguez, nieto del excoronel Marcos Justines. Otros nueve antiguos militares condenados por este caso cumplieron su pena entre 1999 y 2001.

Luis Papo Córdoba, condenado por el homicidio de Heredio Amaya en 1984, abandonó la cárcel en 2004. “No siento odio ni rencor y estos 15 años en prisión me sirvieron para acercarme más a Dios”, dijo al salir de la cárcel Córdoba, quien es hoy pastor evangélico.

El exsargento Juan Barría, condenado por el asesinato del estadounidense Raymond Dragseth en las primeras horas de la invasión, recobró su libertad en 2005.

Y los soldados Julio César Miranda, alias Muñecón, y Francisco González Bonilla, conocido como Bruce Lee, presos desde 1990 por el crimen de Hugo Spadafora, completaron condena en 2010; en enero, uno, y en febrero, el otro.

Tres uniformados más, condenados por el mismo crimen, salieron de prisión entre 2002 y 2003.

Entre los allegados al ex general Noriega que lograron salir antes de la cárcel figura el exmayor y jefe del servicio de inteligencia (G-2) Felipe Camargo, quien enfrentó 32 procesos por delitos contra la libertad y dejó el penal en 1997. Dos años más tarde fueron indultados los excapitanes Gonzalo Chalo González y Edward Fitz Gibson, alias Capitán sangre.

Los excoroneles Rafael Cedeño y Marcos Justines cumplieron pena de cárcel por peculado hasta 1994 y 1995, respectivamente.

Los dos primeros años de cárcel del militar en Panamá, coinciden con la demolición de las casas de su propiedad en la capital, decomisadas por el Estado tras su detención y condena.

Noriega, a la espera de sus escoltas

La justicia local no pierde la esperanza de hacer efectivas las condenas que tienen pendientes otros militares que están prófugos de la justicia, desde la invasión de Estados Unidos, y ponerlos tras las rejas en compañía del que fue su máximo líder, Manuel Antonio Noriega.

En la lista está el excapitán Jorge Eliécer Bernal, jefe de la extinta compañía de orden público conocida como Los Doberman, quien está asilado en Costa Rica. Bernal está sentenciado por los homicidios del empresario español Manuel Vásquez, ocurrido en 1987, y del obrero Sixto Barrantes, un año antes. Asunción Eliécer Gaytán, el jefe de escoltas de Noriega, condenado por la masacre de Albrook del 4 de octubre de 1989, está oculto en Cuba, y Evidelio Quiel, condenado por el fusilamiento de nueve compañeros de armas en Albrook, también logró asilo en Costa Rica.

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