[EXPERIMENTOS]

Fraudes científicos

En el mes de mayo de 2006, Hwang Woo-Suk, investigador de la Universidad Nacional de Seul (Corea del Sur), alcanzó una fama del todo indeseada como consecuencia de sus experimentos acerca de la clonación humana.

En vez de pasar a la historia como el primer científico capaz de construir de forma artificial un embrión humano, cosa de la que había presumido tras publicar en la revista Science dos de sus trabajos, lo hizo como el autor del fraude más sonado de los últimos tiempos.

Se había inventado sus experimentos, sin más, y se tardó un año entero en averiguarlo. Science publicó un sonoro editorial de retracción en el que lamentaba el tiempo perdido por los revisores en la evaluación de esos artículos trampeados y por la comunidad científica al tratar de replicar los resultados falsos.

No pidió perdón a los millones de lectores de todo el mundo que habían invertido su tiempo en leer las noticias de la clonación, ni lamentó los temores que podrían haberse generado al saber de un experimento así, ni se disculpó por los muchos chascos que se llevarían quienes comprobasen que hay científicos capaces de mentir y engañar de forma intencionada.

Tras destaparse el fraude de Woo-Suk, llevarse a cabo el juicio posterior y dictarse sentencia, con una condena menos gravosa de lo que parece habida cuenta de que sigue investigando y publicando –la última vez, que yo sepa, en agosto de este año en el International Journal of Molecular Medicine–, se han multiplicado las retracciones voluntarias en las revistas científicas.

Se diría que los autores se tientan las carnes antes de verse sometidos al escarnio, aunque esa hipótesis no explica por qué corren el riesgo de enviar artículos fraudulentos a revistas que son leídas con lupa por centenares de miles de científicos. Tres investigadores –Ferric Fang, Grant Steen y Arturo Casadevall– acaban de publicar en el PNAS un estudio sobre las 2 mil 47 retractaciones del campo de la biomedicina y las ciencias de la vida indexadas en el muy prestigioso portal MedLine. En contra de lo que se pensaba, que se retira un artículo al comprobar, sobre todo, que se ha cometido un error no detectado a tiempo, Fang, Steen y Casadevall han concluido que más del 67% de esas retractaciones obedece al fraude; a las transgresiones de los códigos éticos del procedimiento científico que se producen cuando los trabajos son falsos, se han publicado ya con anterioridad o son un plagio.

Los autores del estudio acerca de las malas prácticas sostienen que las retractaciones se han multiplicado por 10 desde 1975, con China y la India como principal origen. Eso no quiere decir que se trate de los países con más defraudadores científicos; solo que es allí donde más se retractan. De hecho, es un consuelo saber que hay quien reconoce que nos ha estafado. ¿Se imaginan ustedes lo que sucedería si, en vez de hablar de los científicos, nos estuviésemos refiriendo al fraude en la política, la banca o el comercio?

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

CENTRO DE CONEXIONES AÉREAS DE TOCUMEN China, un reto para el turismo panameño

Aeropuerto Internacional de Tocumen Mitradel ordena arbitraje entre Copa Airlines y sindicato

Los empleados se mantuvieron fuera de sus puestos.
LA PRENSA/Alex E. Hernández

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código