[FRENO A LA INVESTIGACIÓN]

Manos de tijera

En España, los préstamos para estudios y las becas han quedado reducidos al mínimo, igual que las inversiones en investigación, sin olvidar que se suspenden muchas ya iniciadas.

Llevaba una maleta de cuero negro que de por sí pesaba un quintal. Mucho más si en ella llevabas libros. No se habían impuesto aún las ruedas y los materiales livianos en los equipajes, y lo más indicado era arrastrarla. Y arrastrándola llegué a la consigna de la estación de Burdeos, donde debía enlazar con otro tren que me llevara a mi destino. El encargado me pidió una identificación y comentó que aquella maleta no era de las que usaban los españoles, al tiempo que me señalaba los bultos de mis paisanos: cajas de cartón llenas a rebosar y atadas con cordeles. Eran los años 60, y salvo los estudiantes como yo, la mayoría de los viajeros eran emigrantes que iban a buscarse la vida a Francia, a Suiza y especialmente a Alemania, donde trabajaban como mano de obra en fábricas cuando no era limpiando alcantarillas. Su preparación académica era más bien nula y llevaban con ellos una nostalgia perenne que no cesaba hasta que volvían.

España ha sido desde siempre país de emigrantes, y exceptuando a los exiliados de la guerra civil, el motivo ha sido la pobreza. Después, las cosas cambiaron y durante unos cuantos años de bonanza, entre los 90 y 2008, cuando comenzó la crisis, fuimos país de acogida. Ahora el español vuelve a emigrar, pero su perfil es totalmente distinto del que tenían mis compañeros de viaje, aparentemente toscos, que tras preguntarme por qué mis padres me permitían viajar sola, me tomaron bajo su protección, me ofrecieron sus viandas y no permitieron que volviera a arrastrar el equipaje. Yo tendría entonces unos 20 años, de aspecto más bien frágil, y ahí estaban ellos, que eran hombres y fuertes.

Los nuevos emigrantes son jóvenes muy bien cualificados, entre ellos científicos e investigadores, con uno o varios doctorados a la espalda, en el mismo lugar donde llevan la mochila, y que en esta España nuestra, que tiene una tasa de desempleo del 23%, no encuentran trabajo. Saben idiomas, están acostumbrados a viajar, no han tenido que pedir permiso a sus padres, aunque quizá sí ayuda económica, y es otro sentimiento muy distinto a la nostalgia el que les acompaña: la decepción.

El problema tenía ya matices alarmantes durante los dos últimos años. Entre otras cosas, porque se nos están yendo los jóvenes mejor preparados a brindar sus conocimientos a otros países, que se beneficiarán de una formación que no han pagado y que en las estadísticas nos dejarán en los últimos lugares. En definitiva, que están al servicio del enemigo, mientras España se hundirá cada vez más en la incompetencia y el atraso. La puntilla la ha dado ahora el nuevo gobierno, que se ha estrenado con una drástica política de tijera. El Ministerio de Ciencia y Tecnología ha desaparecido, por ejemplo, y queda en su lugar una Secretaría. Pero lo más grave es que se ha hecho un recorte de 600 millones de euros en I+D+i con el argumento de que las investigaciones en curso no tendrán interés comercial en los próximos años. Los préstamos para estudios y las becas han quedado reducidos al mínimo, igual que las inversiones en investigación, sin olvidar que se suspenden muchas ya iniciadas, con la consiguiente pérdida de recursos y tiempo.

Francisco Antequera, científico de la Universidad de Salamanca, reprocha al nuevo Ejecutivo en un breve y certero artículo (El País, 29/12/2011) su ataque súbito de amnesia: “Sus señorías (...) quizás hayan olvidado que sus móviles, sus ordenadores y los códigos de sus tarjetas de crédito existen porque mucha gente dedica vidas enteras a investigar las propiedades de los números.

Tampoco recuerdan que la tinta con la que escriben y los empastes de sus muelas están hechos de materiales desarrollados después de años de experimentación. Es posible que piensen que las vacunas de sus hijos o las tabletas que bajan la tensión a sus padres han aparecido espontáneamente en las estanterías de las farmacias. Por eso, han decidido que no vale la pena mantener un Ministerio de Ciencia que promueva el estudio de extravagancias como los números, la luz, los genes o la sustancia de la que están hechas las cosas”. (...)

¿No sería posible reducir el déficit sin abocarnos de nuevo al subdesarrollo?

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Conquista

La Prensa en alianza con el Pulitzer Center invita a sus lectores a una experiencia inédita de periodismo transmedia. Una historia sobre la costa Atlántica que pone en cuestionamiento qué tipo de desarrollo queremos para nuestro país. Haga clic en la foto.

Por si te lo perdiste

periplos alrededor del mundo Corte Suprema, una agencia de viajes

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

13 Dic 2017

Primer premio

0 4 5 4

DAAD

Serie: 7 Folio: 1

2o premio

1238

3er premio

1041

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código