[TEMAS PRIORITARIOS]

Pónganle un bozal a Romney

Lo que el Partido Republicano necesita para congraciarse con la comunidad latina es apoyar la reforma migratoria y desautorizar las declaraciones de su fracasado candidato presidencial.

Años antes de que John McCain vendiera su alma al diablo, los temas a debate sobre la reforma migratoria integral ya habían sido claramente definidos y teóricamente resueltos. En el proyecto legislativo que el senador Edward Ted Kennedy y el entonces respetable senador por Arizona, John McCain, presentaron al Congreso en 2007 y que se disolvió en la niebla de enmiendas que utilizan los legisladores para archivar proyectos sin darles resolución, se incorporaban todas las recomendaciones hechas por los propios legisladores en debates de proyectos de ley anteriores. A la hora de la verdad, sin embargo, la obstinación y la miopía de los republicanos en el Congreso convirtió en fracaso rotundo lo que debió haber sido un triunfo de la razón.

Ahora, después de la reelección de Barack Obama a la presidencia y de la elección de un nuevo Congreso que entrará en funciones en enero de 2013, con mayoría demócrata en el Senado y mayoría republicana en la Cámara de Representantes, por más que su número se haya disminuido un poco, los términos del debate siguen siendo los mismos. Legalización, trabajadores huéspedes, reforzamiento de los puertos de entrada, redadas y deportaciones, y racionalización del sistema de cuotas.

Lo que queda por hacer es darle contenido específico a cada uno de estos puntos. En este sentido, el primer tema que habría que resolver es ¿Qué se puede hacer con los aproximadamente 11 millones de personas que actualmente residen en el país sin documentos migratorios, incluidos los llamados Dreamers? ¿Encontrar una vía eficaz, razonable y compasiva para su legalización, o deportarles separándoles de sus familias y de sus trabajos?

Dadas las necesidades eternas de la economía nacional, ¿es necesario establecer un programa de trabajadores huéspedes que por un lado le garantice mano de obra barata a la industria agrícola nacional y ofrezca salarios, trato y contratos justos a los trabajadores, y otro para las empresas de alta tecnología que demandan científicos, técnicos e investigadores de alto nivel académico? También habría que discutir cuáles serían las medidas más eficaces para detener el flujo constante y desordenado de migrantes en todos los puertos de entrada, para detectar de manera más efectiva a quienes entran con visas de turista y permanecen en el país después de que caduca su permiso, y para impedir que los patrones cuenten con una fuente inagotable de trabajadores siempre dispuestos a trabajar por menos salario que los que ya residen en el país.

Si de lo que se trata es de avanzar hacia la legalidad ¿no sería justo suspender las redadas en barrios y vecindarios, y circunscribir las deportaciones para gente que comente actos criminales? Otro tema que también debe ser discutido es el referente a los criterios de selección para decidir ¿cuáles deberían ser los perfiles de los inmigrantes que sean admitidos en el futuro y en qué número?

Lo nuevo e interesante del momento es que el resultado de la elección y la inaudita torpeza del tratamiento del tema migratorio del candidato republicano a la Presidencia, Mitt Romney, ha generado una muy positiva reacción en el sector más ilustrado dentro del Partido Republicano. Considere, por ejemplo, lo que el gobernador de Luisiana, el republicano Bobby Jindal, dijo en alusión a las majaderas declaraciones de Romney en el sentido de que Obama había “comprado” el voto de las minorías con “regalos”. “Si queremos que la gente nos quiera, lo primero que tenemos qué hacer es quererla”. Más práctico, Carlos Gutiérrez, quien fuera secretario de Comercio en el gabinete de George W. Bush, anunció que ya ha empezado a formar un Comité de Acción Política para apoyar a candidatos republicanos que se comprometan a aprobar una reforma migratoria integral que incluya la legalización de los 11 millones de personas que viven, trabajan y tienen familia en Estados Unidos. Este es el tipo de planteamientos de políticos republicanos que se necesitan para darle forma humana, compasiva y efectiva a una reforma migratoria integral. Y si además pudieran encontrar la forma de ponerle un bozal a Romney para que no siga diciendo necedades, lo más probable es que en un futuro no muy lejano, este país por fin podría resolver un problema cuya solución ha venido posponiendo por décadas.

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