[SOBREVIVENCIA]

Predadores emigrantes

Resulta muy difícil escapar a la magia del Serengeti, el altiplano que se extiende de sur a norte a lo largo del Rift africano, la sucesión de praderas, estepas, bosques y volcanes en la que, por cierto, surgió ese linaje de primates al que pertenece nuestra especie.

El Serengeti es tributario de la estacionalidad que sostiene la vida en África central, gracias a las lluvias torrenciales capaces de aliviar los muchos meses de sequía agobiante en la sabana.

La búsqueda de pastos y abrevaderos cuando los calores vacían casi todas las corrientes de agua, lleva a las manadas de cebras, de antílopes y de ñus a cruzar el Serengeti año tras año en un viaje de ida y vuelta lleno de peligros. Porque tras los rumiantes van los cazadores en busca de presas, y luego los carroñeros dispuestos a completar el ciclo.

Como resultado de ese desplazamiento gigantesco de vida animal, el Serengeti muestra una faz mudable dependiendo del momento del año en que nos encontremos. Allí donde abundan los indicios de vida habrá más tarde un desierto. Hasta el paisaje se transforma.

Solo las columnas que levantan las termitas se mantienen como señales permanentes; todo lo demás, desde los cauces a los senderos, cambia.

La revista Nature ha publicado el descubrimiento de la contrapartida oceánica del Serengeti y su historia de migraciones. A lo largo de la década que va desde 2000 a 2009, los científicos participantes en el programa de identificación de la actividad de los predadores marinos del océano Pacífico –TOPP, Tagging of Pacific Predators, en sus siglas inglesas– siguieron, gracias a los marcadores electrónicos sujetos a los animales, las pautas de desplazamiento anual de peces, como los atunes y tiburones, y mamíferos, como los delfines y las ballenas.

La revista dio cuenta precisa de los detalles técnicos del TOPP, desde el número de observaciones realizadas, a las técnicas que se combinaron para obtener los resultados. En resumen, cabe indicar que en el Pacífico existen dos grandes avenidas de migración: la que conduce en el norte desde Hawai a Alaska, y la que, siguiendo la corriente del sur –interrumpida, claro es, en los años de El Niño– lame la costa californiana.

Las razones ecológicas de los senderos migratorios del océano son las mismas que rigen en la sabana: la necesidad de obtener alimento. Allí donde abunda el plancton se inicia una cadena trófica que llega hasta la cúspide de los grandes predadores. Y variables como la temperatura o el desplazamiento vertical de los nutrientes permiten dibujar el panorama completo de cómo se produce el tránsito de los habitantes marinos.

Con algunas sorpresas. Muchas de las especies implicadas en las grandes migraciones mantienen, pese a las distancias enormes recorridas, algo que podría entenderse como hábitos territoriales. Esos animales vuelven una vez y otra a los mismos sitios, como si dispusieran de indicios acerca de dónde se encuentra su hogar.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código