GOBIERNOS]

¿Qué culpa tiene el tomate?

La experiencia indica que centralismo, estatismo y nacionalismo económico son fuente de pobreza, corrupción y desgracias sociales. Por eso la ola estatista colapsó en todas partes.
/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205Z0gVsu.jpg /deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205Z0gVsu.jpg
/deploy/DATA/laprensa/BBTFile/0/2014/12/05/0_20141205Z0gVsu.jpg

Los problemas que atormentan a Venezuela tienen su fuente en una ideología tan anacrónica como mascar pasta de tabaco, pero mucho más dañina. La versión revolucionaria del siglo XXI comparte con sus hermanitas Bolivia, Ecuador, Argentina y Nicaragua el autoritarismo y el centralismo, la idea fija de destruir la sociedad civil y que el partido hegemónico ocupe todos los espacios de la vida ciudadana. También tienen otra mala costumbre: estatizar la economía y perseguir a los productores privados. Aunque tres de las mencionadas progresan, porque tienen economías satisfactorias y bajas inflaciones. Después de la Segunda Guerra, Latinoamérica “era el futuro” por su auge en venta de materias primas a las naciones industriales. Asia era entonces una miseria.

Pero en la década de 1960, la CEPAL inventó que el subdesarrollo se debía a dos malignidades: la exportación primaria y los capitales nacionales e internacionales. Dio academia al chauvinismo del pasado y el antimperialismo se hace odioso hacia las compañías extranjeras. Al ver su fuente de ingresos como una desgracia, la región bajó al infierno. Gamal Abdel Nasser, el gran precursor, hizo que países petroleros odiaran las empresas que lo extraían. Por esa esquizofrenia, naciones productoras de cobre, café, estaño y caucho se hicieron enemigas de las empresas que los sacaban de la tierra y convertían en dólares. CEPAL formula además un modelo centralizador, “desarrollista” y estatocéntrico, que tuvo su holocausto con la crisis de la deuda en la década de 1980. Se necesitaba control de la economía por el Estado, de la “ciudad sobre el campo” inducir crecimiento industrial y un macropoder Ejecutivo.

Este saber era difundido por Raúl Prebisch, Celso Furtado, Alonso Aguilar y el resto de la intelligentzia tecnocrática. Industrializar a palos, pero restringiendo el capital extranjero. Durante los 20 años de esa ilusión seudonacionalista, los países se cariaron de “villas miseria”, hiperinflaciones, hiperdevaluaciones, desempleo y pobreza. Se afianzó una mentalidad cuya herencia perdura: hostilizar los capitales privados, identificados con toda suerte de perversidades. En los años 80 y 90 del siglo pasado, el modelo cepalista desemboca en tragedias, debates y rectificaciones. Gracias a que Betancourt mantuvo relativa distancia de esa ideología económica, Venezuela vivió un crecimiento acelerado y creó el bienestar. Betancourt y Leoni no hicieron guerra a las empresas aceiteras y dedicaron su renta –labor del ministro Leopoldo Sucre Figarella– a construir la infraestructura, que llegó a ser la primera de Latinoamérica.

Las petroleras contribuyeron a que Venezuela fuera la nación más moderna y el primer exportador mundial, con ingresos per cápita superiores a los de la mayoría de los países europeos, cuyos pobres venían a “hacer la América”. A partir de la década de 1980, la apertura a las inversiones internacionales, la descentralización territorial y la modernización del Estado desmantelan el cepalismo y producen el actual avance latinoamericano. Se descubre que producir materias primas no es tan malo, se retornan las commodities, y todos contentos con la prosperidad. Los líderes más desorientados, aferrados al pasado, se opusieron al cambio y sus países pagaron caro. Hoy el balance es exitoso: democracias y economías productivas. La experiencia mundial indica que centralismo, estatismo y nacionalismo económico son fuente de pobreza, corrupción y desgracias sociales. Por eso la ola ideológica estatista universal colapsó en todas partes.

El mundo comunista se hundió y renació China. Reagan emprende la reforma seguido por Clinton. González, Thatcher y Mitterrand lideran un proceso que quedó sin continuadores con graves efectos para Europa. En Venezuela seis años después de la campanada del Viernes Negro en 1989 hay un gran acontecimiento. Por primera vez se emprende una estrategia para la descentralización, transferir competencias políticas y administrativas del Estado central a los estados, de estos a los municipios y en conjunto del aparato administrativo hacia la sociedad civil. La elección directa de gobernadores y alcaldes, la reforma del municipio y el estímulo a las juntas parroquiales. Después vino la revolución contrarrevolucionaria y arrebató competencias a las comunidades. Ahora los puentes se caen porque su mantenimiento y supervisión dependen de un funcionario en Caracas, no importa dónde estén situados en el mapa nacional.

Igual las carreteras y las escuelas. La descentralización estimula la calidad de los funcionarios porque la comunidad premia o castiga sus gestiones. Los puertos y aeropuertos mejoraron espectacularmente su desempeño en manos de gobernadores electos. La telefónica Cantv, privatizada y lejos del Gobierno, tuvo un trabajo brillante sin ser un mecanismo de vigilancia. La televisora VTV demuestra los extremos a los que puede llegar un gobierno sin ética con un medio de comunicación. En vez de financiar absurdas revoluciones en el exterior y corrupción, se requiere coordinar con estados y municipios un megaplan de infraestructura y educación para construir servicios públicos decentes; una agresiva política para transferir competencias a entes locales, sin ver el partido político al que pertenezcan; y fortalecer los mecanismos de contraloría para hacer transparente el uso de los recursos con los consejos regionales.

Construir carreteras, acueductos, cloacas, electrificar regiones, dar seguridad policial, ornato público, caminos vecinales, puertos, aeropuertos, terminales, trenes y autopistas creará empleo, hará más eficiente la economía, mejorará la vida de todos y pondrá fin a la discrecionalidad que goza el gobierno para malbaratar.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

CENTRO DE CONEXIONES AÉREAS DE TOCUMEN China, un reto para el turismo panameño

Aeropuerto Internacional de Tocumen Mitradel ordena arbitraje entre Copa Airlines y sindicato

Los empleados se mantuvieron fuera de sus puestos.
LA PRENSA/Alex E. Hernández

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

22 Nov 2017

Primer premio

3 5 1 5

BBAC

Serie: 13 Folio: 15

2o premio

4722

3er premio

5119

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código