[VENEZUELA]

Una nueva medicina

La fractura de la oposición venezolana y su incapacidad de producir un cambio efectivo en el gobierno actual, requiere ser superada con una nueva estrategia.

Temas:

Una nueva medicina Una nueva medicina
Una nueva medicina

Los factores de dominio real vigentes, a saber, la corrupción y el narcotráfico, han adquirido hoy una movilidad inusitada.

Tales morbos han sido propiciados por la revolución, deliberadamente. Su efecto social devastador es inmenso. Ha hecho profunda la ruptura del entramado que nos hizo república, obra inicial de la crisis democrática de finales del siglo XX, pero que esta vez prostituye, incluso, la idea del interés nacional. Ha introducido como variante o elemento transversal comunicante en medio del desorden como explosión, el de la lucha por la supervivencia. A falta de Estado y sobre todo de sociedad organizada, los comportamientos se individualizan, los egoísmos se mineralizan.

La corrupción y el narcotráfico comprometen a la administración pública, en especial la vinculada al mundo militar y policial, desde 1999. Paulatinamente se relajan sus bases mínimas de cohesión y el sentido del servicio a la gente. Pero, hasta inicios de 2013, la violencia inherente a esos morbos es administrada y selectiva, la generalidad del país no la advierte como propia, pues hace metástasis con lentitud.

Después de la muerte de Chávez y al término de su liderazgo carismático, sobreviene en Venezuela la multiplicación de los ejes personales de poder, con igual vocación despótica y criminal, pero ellos desbordan dentro del esqueleto sin carnes del Estado. Cada causahabiente se considera dueño de su propia parcela: Maduro y su mujer, Cilia Flores, cuyos descendientes sufren juicio por narcotráfico en EU; Diosdado Cabello y Tarek El Aissami, señalados de cabezas del narcotráfico militar y el terrorismo islámico; Rafael Ramírez, como el zar de la podredumbre petrolera; los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, suertes de excrecencia nazi, a lo Mengele y Goebbels y como prolongaciones de La Habana; y el general Padrino López junto al alto mando militar, como beneficiarios del protagonismo de las armas en el poder por sobre el mundo civil. Sus escribanos o jueces, por lo visto, son solo eso, cagatintas, notarios del crimen organizado.

¿Qué hacer a todas estas?

Bajo el narco-Estado colegiado cubano que representa Maduro, solo adquirirá eficacia la lucha en su contra que implique acumulación u oposición de poderes reales o fácticos: en el siglo XXI es la opinión pública y no las armas, que lo contrabalancee.

Así las cosas:

(1) Ha de tener lugar, con carácter urgente, la reconfiguración de la lucha opositora en Venezuela. Su eficacia, como poder real oponible, dependerá de la representatividad que sus pretendidos conductores les den a las piezas disueltas de la realidad social venezolana. Pero solo podrán moverlas en una misma dirección o sobre un mismo tablero a través de acciones de resistencia, mensajes coherentes e interpretativos de la esa realidad invertebrada y sus urgencias actuales, con fuerza simbólica suficiente; es decir, mensajes que han de ser despersonalizados [ajenos al autismo digital en boga], congruentes con las expectativas mínimas comunes de esos exciudadanos desarraigados, víctimas del hambre y anhelantes de libertad, como de los distintos nichos sociales que componen el mapa disuelto de la nación; y sobre todo, como mensajes, ser racionales, veraces y confiables, en cuanto a la probabilidad de los logros que se planteen alcanzar, negándose toda tentación populista.

(2) En lo internacional, ha de hacerse comprender a la comunidad de los Estados y a las empresas transnacionales que tienen interés en Venezuela, la verdadera naturaleza del narcogobierno colegiado imperante y los altos riesgos que significa - para la seguridad global y regional - su permanencia en el poder o la de quienes mantienen una colusión interesada con este, incluida la política. De donde, cualquier fórmula de negociación o diálogo al respecto mal puede apuntar hacia la cohabitación entre la oposición partidaria y el narco-Estado que dirige Maduro, como lo pretenden hoy, desde República Dominicana, su presidente Danilo Medina y los expresidentes amigos del narcorrégimen venezolano: Zapatero y Fernández. Toda negociación, como lo ha sostenido con coraje digno de admiración Luis Almagro, secretario general de la OEA, autor de los informes más completos sobre el problema de Venezuela, debe tener como único propósito facilitar el desalojo del poder por parte del grupo narcocriminal que lo detenta en Venezuela, el desalojo del territorio nacional de los “cooperadores” cubanos y sus dirigentes, y la formulación de un mecanismo de justicia transicional que obligue a los responsables de esta tragedia – que ya configura crímenes de lesa humanidad – a asumir sus responsabilidades, haciendo privar los derechos de las víctimas a la memoria, a la verdad y la justicia.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Por si te lo perdiste

Es seleccionado por el Chicago Fire El panameño Cristian Martínez seguirá en la MLS

Cristian Martínez (Cen.) fue titular en 11 partidos la pasada temporada con el Columbus.
AP/Archivo

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Loteria nacional

12 Dic 2018

Primer premio

6 1 5 2

DCCA

Serie: 16 Folio: 8

2o premio

1812

3er premio

7402

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código