[EVASIVAS]

Cuando no responde un presidente

Humala volvió a destapar los miedos de muchos peruanos que no quieren para su país el mismo destino autoritario de la Venezuela chavista.

Hay silencios que dominan cualquier conversación. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido luego que el presidente de Perú, Ollanta Humala, se negara a contestar mis preguntas sobre una posible reelección.

Al rehusarse a hacerlo, Humala volvió a destapar los miedos de muchos peruanos que no quieren para su país el mismo destino autoritario de la Venezuela chavista. Entiendo perfectamente que la Constitución del Perú prohíbe la reelección inmediata; tales leyes no han impedido que algunos jefes de Estado en América Latina cambien las reglas y permanezcan en su puesto por años. Extrañamente, la respuesta de Humala fue un silencio incómodo, seguido por una frustración evidente de que yo hubiera formulado esa pregunta.

La actitud evasiva de Humala respecto de la posibilidad de que se postulara para ser reelegido ha avivado, y con razón, el temor y las sospechas de muchos peruanos que no desean ver a su nación descender por la misma ruta que ha seguido Venezuela, donde Hugo Chávez se ha aferrado tenazmente al poder desde 1999.

Todo ocurrió durante la entrevista que me concedió el presidente Humala, antes de su discurso en Nueva York ante la asamblea general de Naciones Unidos. Hablamos, vía satélite, de muchas cosas. En 14 minutos me dijo que apoyaba la creación del Estado palestino, que Bolivia tiene que negociar con Chile (no con Perú) su salida al mar, que a él no le competía determinar si el expresidente Alan García fue un corrupto, y que no indultaría ni al expresidente Alberto Fujimori ni a su hermano Antauro Humala (condenado a 19 años de prisión por rebelión).

Y luego le hice la última pregunta. “¿Nos pudiera prometer, con absoluta certeza, de que usted no va a buscar la reelección?”. Quería saber si él descartaba cualquier modificación de la Constitución para buscar la reelección inmediata. Pero su respuesta (o más bien, la ausencia de ella) me sorprendió.

“Creo que los presidentes también merecemos respeto”, me dijo. “Me da la impresión de que usted tuviera un prejuicio contra mi persona, lo cual no puedo aceptar”.

Le respondí que me parecía que le había hecho una pregunta legítima y que, simplemente, quería saber si buscaría la reelección o no. ¿Sí o no? Así de sencillo. El presidente Humala me preguntó si yo había leído sus discursos –sí los había leído– pero luego insistí con la pregunta. ¿Buscaría la reelección?

“No tengo por qué decírselo”, me dijo, desafiante, “así que no veo a qué viene ese tipo de preguntas”.

He aquí la razón para plantear esa pregunta: En diciembre de 1998, cuando Hugo Chávez aún era candidato en Venezuela, él me dijo que entregaría el poder en cinco años o menos. Y desde luego mintió. (Esta es la liga de esa entrevista http://bit.ly/nxxCwa) Es decir, Chávez dijo algo como candidato y ya como presidente cambió su postura y hoy sigue en el poder.

Mientras estaba en campaña en Perú, Humala hizo una promesa similar, insistiendo en sus entrevistas que no tenía intención de mantenerse en el poder un minuto más de los cinco años estipulados en la Constitución. Pero ahora que era presidente, ¿cambiaría su posición?

Rafael Roncagliolo, ministro de Relaciones Exteriores de Perú, ofendido al parecer porque yo, “un extranjero” hiciera tal pregunta, acudió en defensa de su jefe, llamándome “impertinente” en una entrevista en la TV peruana. A veces los políticos olvidan que en el periodismo no hay tópicos prohibidos y que en nuestra sociedad globalizada la información puede cruzar fácilmente las fronteras antes de que los funcionarios puedan censurarla.

Preguntar si un presidente elegido democráticamente está o no interesado en su reelección es algo válido; incluso necesario. La democracia de Perú depende de que nadie se perpetúe en el poder. Y hay que preguntarlo, aunque no le guste al presidente y a su canciller.

En un mensaje por Twitter horas después de la entrevista, el propio presidente escribió: “Ni un día más. Mi juramento con el Perú y la democracia fue y es: no a la reelección”. Entonces, si dijo eso por Twitter ¿por qué no lo quiso decir por televisión?

Puede ser por cansancio, ingenuidad, falta de experiencia o mal manejo de los medios. Pero el problema es que ya sembró la duda entre muchos peruanos de que, eventualmente, él buscaría cambiar la Constitución para reelegirse. Antes de despedirnos, y aún sin contestar mi pregunta, el presidente Humala concluyó diciendo: “Seguramente esa podría ser una respuesta que le daría titulares y yo no estoy para dar titulares”.

Ahí, me temo, se equivocó. Humala nunca se dio cuenta que al negarse a contestar estaba haciendo exactamente eso: titulares y noticias. Pero no las que él hubiera querido.

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