Ambiente que alberga inocencia

Los niños que acoge Nutre Hogar en sus diferentes centros del país llegan en un grado de desnutrición de moderada a severa.

7:30 a.m. en Nutre Hogar. Mesas y sillas pequeñas de color blanco, un paisaje con flores y mariposas en tonos pasteles, plasmados en la pared, decoran la sala. Un pequeño de unos 10 meses sentado, con semblante de inocencia, observa sin parpadear aquella pintura colorida, mientras ingiere el primer bocado del día.

Cada vez que levantaba el cubierto para llevárselo a la boca, una parte de la comida quedaba en el babero. Está aprendiendo a comer sin ayuda de mamá o papá.

A su lado se encontraba uno de sus compañeritos en lo mismo, comiendo, y movía su cabeza en busca de las voces que escuchaba en el lugar.

Pasando un portón blanco se hallaba el resto de los 22 niños que alberga por el momento el centro de recuperación de Nutre Hogar en la ciudad capital. En su mayoría provienen de áreas indígenas.

Una vez cruzada esta puerta, los pequeños corren sonriendo y, en medio de su ingenuidad, olvidan su situación de desnutrición. Es la causa por la cual están en este centro.

En el piso se ve una variedad de juguetes, entre ellos pelotas y carros. Es su mundo de diversión.

En ese momento una nena que viste un jeans, suéter celeste con verde y calza unas sandalias blancas, pasea en un coche a uno de sus compañeros. En otra esquina del área hay una cuna blanca y, en ella, un pequeño jugaba con sus pies descalzos. Tiene menos de un año.

En la parte de atrás de la infraestructura hay un espacio que da a un pequeño patio donde los niños pueden jugar, ya sea en el tobogán o en un columpio.

Ya eran las 7:55 a.m., y el recorrido por el centro continúa. En la parte interna hay una sala y el ambiente sigue siendo el mismo: paredes con paisajes en colores pasteles y sillones cómodos.

De pronto se ven dos sombras que desaparecen atrás de una puerta. Eran dos niños que jugaban, pues su mundo, a pesar de las adversidades, es el juego.

Un pasillo conduce a una estrecha escalera y, al llegar a la parte superior, en una puerta celeste hay un letrero que dice: “Cuarto de angelitos”, que da la bienvenida a los dormitorios de los más pequeños del lugar.

Aquí hay más de seis cunas. Al entrar se escucha el balbuceo de una pequeña de unos nueve meses con un atuendo rosado y con su cabello aún húmedo. Hace poco pasó por la ducha. Juega entrelazando sus delgados dedos, también los lleva a su boca.

Al mirarla, suelta una sonrisa y mueve rápidamente sus piernas.

Otros bebés en el cuarto duermen, y no falta el que rompe en llanto.

En tanto, en la esquina de una de estas dos habitaciones hay una nana bañando a otro pequeño que juega con el agua. Es la hora de refrescarlos y acicalarlos.

El ambiente que reina en el lugar es de paz e inocencia, aunque algunos niños llegan con miedo porque provienen de hogares disfuncionales, donde los padres se gritan, según cuenta la maestra de estimulación temprana Rosa de Cogley.

En los siete centros de recuperación que tiene Nutre Hogar en el país, se les brinda a los pequeños las tres comidas principales y tres meriendas. A cada uno de ellos se les ofrece la atención acorde con sus necesidades.

Además, los pequeños celebran mensualmente allí sus cumpleaños e, incluso, los llevan a obras de teatro.

Nutre Hogar, además, cuenta con comedores en los centros comunitarios en diversos puntos del interior del país donde brindan una comida a una cantidad de niños que también presentan problemas de desnutrición en menor grado.

Tanto en los centros comunitarios como en los centros de recuperación, esta organización atiende a unos 5 mil niños en situación de extrema pobreza del país.

LA REALIDAD

Los niños de todos los centros de Nutre Hogar llegan en un grado de desnutrición de moderada a severa, y vienen referidos de varios hospitales, cuenta la nutricionista del hogar Sindy Ureña.

Solo albergan a niños de 0 a 5 años (primera infancia).

El tiempo máximo de recuperación de un niño es de seis meses. Una vez vuelven a sus casas se les da un seguimiento, pero la realidad es que se dan casos en los que los pequeños recaen. ¿La razón? La pobreza.

Nutre Hogar y otras organizaciones han tratado de incentivar granjas sostenibles y huertos en las zonas donde viven estos chicos, pero son pocos los que continúan con estos proyectos.

ACTIVIDADES

Para costear los gastos de estos centros, Nutre Hogar depende de donaciones y de actividades anuales.

Una de las más importantes es Play 4 Kids, que este año ha regresado a la temática del torneo de golf.

Se realizará mañana 27 de abril en las canchas de golf del Buenaventura Golf Club, en Farallón, Coclé.

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.

Por si te lo perdiste

Última hora

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Directorio de Comercios

Loteria nacional

19 Nov 2017

Primer premio

8 0 5 6

CCAA

Serie: 13 Folio: 12

2o premio

9078

3er premio

3785

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código

Caricaturas

Pon este widget en tu web

Configura tu widget

Copia el código