Biodiésel: ¿qué hacer con la glicerina?

Por cada 5 L de biodiésel hecho con aceite de cocina usado, se genera 1 L de glicerina. Shanishka Johnson propone usarla cruda para hacer jabón y como curador y desencofrante de concreto.

La glicerina es un líquido incoloro, viscoso e inodoro que se encuentra en las grasas animales y aceites vegetales, y que se puede obtener a través de diferentes procesos químicos. Tiene múltiples aplicaciones, por ejemplo, en la formulación de medicinas, cosméticos, perfumes, jabones y productos alimenticios. También es útil como lubricante en maquinarias.

En la Facultad de Ciencias Naturales y Exactas de la Universidad de Panamá, en 2010 se comenzó un proyecto para reciclar aceites usados de las cafeterías de la institución para producir biodiésel, mezclándolo con metanol, hidróxido de sodio y ácido sulfúrico. El biodiésel se empleaba en la flota vehicular de la universidad. Pero, por cada 5 litros de combustible que se obtenía, se generaba 1 litro de glicerina.

El proyecto, impulsado por el profesor de química física, Sebastián Vásquez, del Laboratorio de Investigación y Desarrollo Industrial (LIDI), se mantuvo en pausa para analizar qué hacer con este subproducto que se iba acumulando.

Debido a que se empleaban aceites quemados para hacer el biodiésel, la glicerina obtenida al final del proceso tenía un color oscuro y un aspecto poco agradable.

PROYECTO DE TESIS

Para su proyecto de tesis de licenciatura en química, la estudiante Shanishka Johnson decidió explorar las alternativas viables para aprovechar esta glicerina.

Primero, la destiló para purificarla y observó que esta cumplía con las especificaciones de las normas industriales ASTM 1257-07, con un rango de 99% a 100% de pureza. Pero la técnica que usó requería un alto consumo de energía y no era rentable purificar glicerina obtenida de la producción de biodiésel. “Por eso, el proyecto se reorientó hacia el uso directo de la glicerina cruda”, explicó.

Johnson usó la glicerina cruda para hacer jabón líquido y sólido, pero el primero tenía poca estabilidad después de varias semanas, y el sólido tenía una textura muy suave, por lo que se usó como pasta. Aun así, la estabilidad del jabón líquido no fue un problema porque se consumía a pocos días de producirse.

En los análisis de pH, solubilidad, alcalinidad, etc. y en las pruebas en campo, para las cuales se repartieron los jabones en las cafeterías, los talleres y baños de la universidad, se comprobó que eran efectivos para limpiar y remover la grasa.

CONSTRUCCIÓN

Como la glicerina tiene propiedades lubricantes, se estimó que podría evitar que el concreto se pegue a las formaletas o moldes. Para probarlo, Johnson la usó en forma cruda en el desencofrado de moldes de viguetas y cilin- dros de concreto, y la glicerina demostró ser eficiente.

Una ventaja que destaca es que, al ser altamente soluble en agua, se puede limpiar fácilmente luego del desencofrado; además, no manchó las paredes del concreto, lo que puede ocurrir con otros productos, como el aceite de motor usado.

Por otro lado, cuando el concreto se seca muy rápido, su resistencia es menor, se pueden producir fisuras y su tiempo de vida se reduce. Normalmente, en las obras este se remoja cada cierto tiempo o se le unta o “cura” con alguna sustancia para evitar este problema, explica el profesor Vásquez, quien dirigió la tesis.

La glicerina cruda demostró ser un excelente “curador” para el concreto, aumentando su resistencia, según las pruebas que realizó la estudiante en el Centro Experimental de Ingeniería de la Universidad Tecnológica de Panamá.

“Estas dos aplicaciones de la glicerina cruda proporcionan alternativas ambientalmente amigables y económicas, porque la glicerina es biodegradable y muy barata”, expresa Johnson.

Tras realizar este trabajo, ella recomienda retomar el proyecto de elaboración de biodiésel en la universidad para reciclar los aceites de cocina descartados, y aprovechar la glicerina cruda que se genere para hacer jabones o en los trabajos de construcción que se realicen en ese centro académico.

Añade que el país puede producir biodiésel sin la preocupación de qué hacer con la glicerina que se genera en el proceso.

“Sería interesante estudiar los factores que mejoran la contextura del jabón sólido y la estabilidad del jabón líquido. El análisis de los ácidos grasos es esencial para mantener el control de calidad”. Además, recomienda estudiar los posibles componentes tóxicos que pueda contener esta glicerina, como dioxinas, furanos y PCB´s, que se pueden hallar en los aceites de cocina usados, aunque se conoce que estos componentes liposolubles se queman con el biodiésel.

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