Cocinar un pato

Desde descongelarlo hasta prepararlo y luego llevarlo al horno. Se trata de un proceso largo, pero que te dará placer a tu estómago y mente.

Lo primero que tienes que saber sobre un pato (aquí estamos hablando de patos de cinco libras, ojo) que vas a cocinar, es cómo descongelarlo. En mi casa, como tenemos el conge de la nevera y el otro grandote “acostado” (al que cariñosamente llamamos “el sarcófago”, puesto que tiene hasta su propia cripta debajo de la escalera), primero lo pasamos al conge, luego a la nevera (tras breve desvío para sazonar) y finalmente, poco antes de cocinarlo, al mostrador.

Sin embargo, James Beard (Beard on Birds) recomendaba para descongelarlo un día y medio en la nevera, cuatro a cinco horas a temperatura ambiente, y de dos a tres en un baño de agua tibia (mientras todavía está forradito en su paquete de fábrica).

Como yo tengo la buena fortuna de tener todavía la parrilla en X de mi Granny, en esta casa asamos las piezas grandes sobre ellas. En el caso de los gansos y patos, son indispensables, ya que los dos bichos chorrean grasa como locos. Pero también sirven un par de trivets de esos que se usan para enfriar cakes, bandejas de galletas, etc., y aunque por lo general estaría anuente a seguir los consejos de que pongas a Donald sobre una cama de vegetales, lo más que te puedo recomendar es que lo pongas sobre una cama de papas cortadas por mitad, sin pelar preferiblemente.

El horno lo precalientas a 175°C o 325°F. Una vez que has lavado bien al cuacuac, lo secas por dentro y fuera con papel toalla, y lo salpimentas, también por dentro y fuera. Yo hice el mío a la naranja, pero aquí puedes converger y hacer lo tuyo. Sigue cualquier receta de ganso.

Volviendo a mi pato, le metí en la cavidad dos naranjas injertadas y una cebolla, todas cortadas en cuatro, y un par de dientes de ajo.

Asa el pato por media hora, con la pechuga para abajo, y luego sácalo del horno.

Con un cuchillito filoso, apuñálalo por todo el cuerpecito (pero no con el frenesí de Anthony Perkins en Psycho, porfa). ¿Por qué? Para que bote más grasa.

Recuerda que estos animales son altamente grasosos. Entonces, devuélvelo al horno y termina de cocinar.

Si quieres tu pato rosado, sácalo cuando al insertar un palillo entre el muslo y el encuentro salgan los jugos rosaditos.

Si lo quieres bien cocido, querrás juguito transparente. El pato se corta en cuatro, y por lo general no alcanza para más de tes personas. En el Recetario doy la salsa de naranja.

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