INCLUSIÓN

Creaciones sin barreras

La Casa de Carlota es un proyecto con sede en España y Colombia, en el que jóvenes con condiciones como síndrome de Down y trastorno del espectro autista, colaboran en la creación de diseños creativos.

Un pensamiento diferente que no suele tomarse en cuenta

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La Casa de Carlota no es una entidad benéfica; es un proyecto para que las personas con discapacidad puedan desarrollarse profesionalmente. Cortesía La Casa de Carlota no es una entidad benéfica; es un proyecto para que las personas con discapacidad puedan desarrollarse profesionalmente. Cortesía
La Casa de Carlota no es una entidad benéfica; es un proyecto para que las personas con discapacidad puedan desarrollarse profesionalmente. Cortesía

Un negocio de creativos integra en su equipo a jóvenes con síndrome de Down, autismo y otros con discapacidad intelectual leve. Es la fórmula inclusiva con la que trabaja La Casa de Carlota, un estudio de publicidad que ya cuenta con dos sedes, una en Barcelona, España, y su homóloga en Medellín, Colombia.

Todo el proyecto se inició cuando una de las socias fundadoras de una firma de publicidad se convirtió en madre. Su hija Carlota nació con síndrome de Down. Su visión como empresaria cambió; se preguntó: “¿Cómo quiero que sea el futuro laboral para mi hija? ¡Ojalá existiesen empresas con apertura para sus talentos!”.

Y así, con ese deseo, abrió junto con sus socios el estudio La Casa de Carlota, primero en Barcelona, en 2013.

Los chicos con discapacidad dibujan para las propuestas de diseño gráfico comunicacional; otro equipo se encarga de depurar los originales y reforzar las campañas que son presentadas a sus clientes o en concursos públicos.

Nelson Correa, del equipo de creativos de La Casa de Carlota de Medellín, quien estuvo de visita en Panamá como ponente en las charlas del evento Visualistmo, en el ámbito del Día Mundial del Diseño, refuerza la propuesta: “Nosotros no solo vendemos una campaña, sino también compartimos el valor de la experiencia detrás de este trabajo”. Lo dice porque son los propios chicos con discapacidad quienes se reúnen en las juntas con directivos para presentar sus propuestas, una vez finalizadas.

“No somos una fundación”, advierte Correa, tomando distancia de la lástima con que se suele marginar a las personas con algún tipo de discapacidad en espacios laborales.

De hecho, estos jóvenes son profesionales y actores de su trabajo, porque han pasado por un escrutinio de captación de talento. El propio Correa fue el encargado de hacer una selección de 8 talentos entre 30 postulantes en Colombia para arrancar el proyecto.

Cada joven con discapacidad es insertado a la comitiva en calidad de colaborador y recibe un sueldo. “Me gusta mi trabajo, dibujar, y me gusta la platita”, dice Sebastián Giraldo, de 23 años, que acompaña a Correa para dar las charlas sobre el emprendimiento con enfoque social.

“A muchas personas les cuesta entender nuestra forma de trabajo”, dice Correa, que inauguró La Casa de Carlota hace dos años.

“Cuando viajamos, en el aeropuerto los agentes de aduanas no podían creer que Sebastián, por su condición, sea mi jefe, y que trabaja en una publicitaria”, comparte Correa.

“En la empresa la diferencia es que hay una mezcla de talento, así como hay chicos con síndrome de Down, también hay directores de arte, ilustradores, publicistas”, argumenta sobre la mancuerna de su operación.

“Es una empresa que contrata a personas no con discapacidad, sino con diversidad de miradas en rangos de 20 y 30 años”.

Sin embargo, también se establecen protocolos para garantizar el funcionamiento del programa. Los escogidos, por ejemplo, deben tener la voluntad de trabajar, demostrar que les guste lo que hacen y gozar del consentimiento de sus padres para ejecutar las funciones.

Según Correa, La Casa de Carlota es un modelo nuevo de trabajo a nivel intelectual que pone en alto el potencial creativo de las personas con discapacidad.

Así como Giraldo acompañó a Correa a la conferencia, asiste como ponente en otros espacios en donde se discuten temas de diseño en Bogotá, Colombia.

Un pensamiento diferente que no suele tomarse en cuenta

¿Cuál es la clave del esquema de trabajo en La Casa de Carlota?  “Las personas con síndrome de Down, autismo y otras discapacidades intelectuales suelen desarrollar, de forma inconsciente, enfoques menos obvios en cualquier planteamiento creativo”, plantea la organización como explicación a su propuesta inclusiva. “Es un pensamiento lateral, menos racional y diferente al pensamiento lógico tradicional. Una manera de pensar que no suele tenerse en cuenta”, se describe en  el sitio oficial   de internet de La Casa de Carlota.

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